noviembre 4, 2026
Salón de belleza en Medellín era utilizado para reclutar mujeres y explotarlas sexualmente en España

Dos personas fueron capturadas durante una operación conjunta entre las policías de Colombia y España.
Un salón de belleza ubicado en Medellín se habría convertido en el punto de partida de una red transnacional de trata de personas que reclutaba mujeres colombianas mediante ofertas de trabajo en Europa para después someterlas a explotación sexual en España. La estructura les prometía empleos como modelos, niñeras, bartenders o damas de compañía, pero las condiciones cambiaban una vez llegaban a territorio español.
Un salón de belleza ubicado en Medellín se habría convertido en el punto de partida de una red transnacional de trata de personas que reclutaba mujeres colombianas mediante ofertas de trabajo en Europa para después someterlas a explotación sexual en España. La estructura les prometía empleos como modelos, niñeras, bartenders o damas de compañía, pero las condiciones cambiaban una vez llegaban a territorio español.
Se trata de Andrés Felipe Zapata Villa, conocido como alias Zapata, y una mujer identificada con los alias de ‘Ana’ o ‘Ana María’. Según los investigadores, ambos cumplían funciones dentro de la estructura que facilitaba la salida de las mujeres desde Colombia y su posterior recepción en España.
Una de las piezas del entramado era el establecimiento comercial que administraba alias Ana. Desde ese salón de belleza, la mujer identificaba y contactaba a posibles víctimas, principalmente aquellas que cumplían con determinados criterios de apariencia física establecidos por la organización.
El acercamiento comenzaba con propuestas de trabajo que incluían la posibilidad de viajar a España y desempeñarse en actividades relacionadas con el modelaje, el cuidado de menores o la atención en establecimientos comerciales. Para convencerlas, los reclutadores aseguraban que las labores no implicaban mantener relaciones sexuales.
De acuerdo con la investigación, la mujer aprovechaba la relación que establecía con sus clientas para ganarse su confianza y presentarles las vacantes. De esta manera, el establecimiento funcionaba como fachada para desarrollar las actividades de captación sin despertar sospechas sobre el destino que esperaba a las víctimas.
Mientras alias Ana se encargaba de identificar a las mujeres, Andrés Felipe Zapata Villa habría asumido la financiación y coordinación logística de los desplazamientos. Las autoridades lo señalan de gestionar la compra de tiquetes aéreos, reservar alojamientos y mantener comunicación con los integrantes de la organización que operaban en Europa.
Su participación también incluía las gestiones necesarias para que las mujeres fueran recibidas por los enlaces de la red una vez aterrizaban en España. Con este mecanismo, los investigadores establecieron que la organización mantenía una distribución de funciones entre quienes reclutaban a las víctimas en Colombia y quienes se encargaban de explotarlas en el exterior.
Sin descanso y bajo restricciones de movilidad
Las promesas de empleo desaparecían cuando las mujeres llegaban a territorio español. Allí eran recibidas por otros integrantes de la estructura y trasladadas a inmuebles donde, según las autoridades, comenzaba el sometimiento a condiciones de explotación sexual.
Las víctimas permanecían bajo restricciones a su libertad y eran obligadas a prestar servicios sexuales durante las 24 horas del día, los siete días de la semana. No tenían horarios establecidos ni días de descanso, mientras la organización mantenía el control sobre sus actividades.
Este esquema de explotación fue documentado por los investigadores de la Dijín y sus homólogos españoles, quienes reconstruyeron el recorrido de las víctimas, desde los primeros contactos en Medellín hasta su llegada a los inmuebles utilizados por la organización en España.
Las labores estuvieron a cargo del Grupo Investigativo de Delitos contra la Libertad, Integridad y Formación Sexuales de la Dijín, con participación de oficiales de la Policía Nacional de España durante las diligencias adelantadas en Colombia.
Como parte de los allanamientos realizados en Medellín, los uniformados encontraron e incautaron cerca de 200 millones de pesos. Las autoridades investigan la relación de estos recursos con la financiación de los desplazamientos y las actividades de la red transnacional.
El coronel Elver Vicente Alfonso Sanabria, director de Investigación Criminal e Interpol, explicó que el intercambio de información entre las autoridades permitió avanzar en la identificación de los presuntos responsables.
“El éxito de la ‘Operación Lérida’ es el resultado de la sinergia operacional y el intercambio de información en tiempo real entre la DIJIN de la Policía Nacional de Colombia y la Policía Nacional de España, sumado al respaldo técnico, analítico y misional del Centro de Tratamiento contra la Trata y el Tráfico de Personas (CTT de Ameripol), la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc Colombia) y la organización internacional OUR Rescue, aliados fundamentales en el fortalecimiento de las capacidades investigativas para el rescate de víctimas y la desarticulación de redes de explotación humana a nivel global”, señaló el oficial.
En el desarrollo de la operación también participaron Ameripol, la UNODC en Colombia y la organización OUR Rescue, que prestaron apoyo a las labores investigativas.
Tras las capturas, alias ‘Zapata’ y alias ‘Ana’ o ‘Ana María’ quedaron a disposición de las autoridades judiciales, que deberán definir su situación jurídica dentro del proceso relacionado con el delito de trata de personas.
Los cerca de 200 millones de pesos incautados también fueron puestos a disposición de la autoridad competente como parte de los elementos recogidos durante los procedimientos.
La Policía Nacional mantiene habilitada la línea 123 y el número nacional gratuito 018000 522020 para recibir denuncias relacionadas con posibles casos de trata de personas, incluidas las ofertas de empleo en el exterior utilizadas como mecanismo de captación.
FUENTE: EL TIEMPO












