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octubre 30, 2026

¿Quién cuida a quienes cuidan? : el reto de convertir esta labor en prioridad nacional


El Diálogo Nacional por la agenda de cuidados en Colombia tuvo lugar en Bogotá con la participación de las diferentes regiones del país, la vicepresidencia y el respaldo de ONU Mujeres junto a la embajada de Canadá. ¿Cómo cuidar a quiénes cuidan? fue el centro de la discusión.



El Diálogo Nacional por la agenda de cuidados en Colombia tuvo lugar en Bogotá y convocó, por primera vez en una mesa de diálogo, a las diferentes regiones del país, a la vicepresidencia, a las entidades del CONPES 4143 (Política Nacional de Cuidado) y a aliados del sector privado.

¿Cómo cuidar a quiénes cuidan en el país?, fue quizás una de las preguntas centrales durante este encuentro, pues, según cifras oficiales del DANE, en Colombia, las mujeres dedican diariamente alrededor de 8 horas al trabajo de cuidado no remunerado.

Este se refiere a actividades cotidianas cómo lavar y cocinar, pero también al cuidado de los niños, de adultos mayores e incluso de personas discapacitadas. Actividades que muchas veces pasan desapercibidas pero que son fundamentales para poder sostener los hogares en Colombia.

El tiempo es un recurso fundamental, pues para las mujeres, dedicarse a este tipo de labor implica muchas veces también alejarse de sus proyectos de vida y comprometer su propio bienestar. Las mujeres representan el 89,8% de las personas que realizan este tipo de labores en el país, que no son remuneradas, pero que si lo fueran, aportarían un valor equivalente al 19,9% del PIB al país.

El cuidado: una necesidad mundial

Lo anterior no sucede únicamente en Colombia, los cuidados son un desafío global que tiende a volverse cada vez más complejo, pues según cifras de la OIT, la proyección de personas de 60 años o más en el mundo tiende a incrementar. Esta será de 1.400 millones de personas para el 2030, junto a los 2.300 millones más que necesitarán cuidados.

Además, los preceptos culturales asociados mundialmente al cuidado también son un factor importante. María Inés Salamanca, la representante de ONU Mujeres en Colombia, compartió que en el fondo, “se está trabajando por romper un nudo estructural, el de las brechas de desigualdad entre hombres y mujeres, pues vemos que hay una sobrecarga desproporcionada y es necesario poder redistribuir las responsabilidades del cuidado. Si no abordamos la agenda de los cuidados, realmente es muy difícil resolver la participación política y laboral de las mujeres.”

El diálogo sucede además en el marco de dos acontecimientos que vale la pena mencionar.

Por un lado, se conmemora este 29 de octubre el Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo, establecido así por la ONU. Justamente, la conmemoración busca reconocer la importancia de invertir en una economía del cuidado y resalta además que, ante el envejecimiento de la población, “el déficit de servicios de cuidado podría desencadenar una crisis global y profundizar las brechas de género.”

Ahora, el diálogo sucede a la expectativa de que el gobierno nacional defina las prioridades que constituirán el nuevo Plan Nacional de Desarrollo (2026-2030), por supuesto indispensable para seguir favoreciendo la economía y los sistemas de cuidado en el país.

El cuidado y la protección de las mujeres fue promesa del gobierno y así lo reiteró Tatiana Céspedes, directora adjunta de la OISS y esposa del vicepresidente Restrepo, durante el evento. “Para nosotros este tema, no solamente es una promesa del gobierno, sino que nos atañe personalmente.

“Realmente es increíble cómo en nuestra Colombia profunda, a esa que es tan difícil llegar, los problemas son los mismos en este tema del cuidado que en la Colombia rural. Entonces, es un problema de todo el territorio nacional y de las mujeres, y son unos temas, en los que creería yo, estamos avanzando”, dijo.

Así las cosas, desde las voces que se pronunciaron en el evento, se le pidió al gobierno nacional mantener la agenda de cuidados cómo una prioridad en el país. El antiguo Ministerio de Igualdad asumió un papel activo en la agenda de cuidados, ahora, desde qué entidad y cómo se llevará a cabo, debe confirmarse todavía mediante el nuevo Plan Nacional de Desarrollo.

El cuidado en Colombia

Según María Inés Salamanca de ONU Mujeres, “América Latina ha sido una región que ha priorizado la agenda de cuidados con mucha fuerza en comparación a otras ” y Colombia hace parte de eso. El país cuenta con una Política Nacional de Cuidado (CONPS 4143 DE 10150) que prevé la implementación de 133 acciones, con la participación de 34 entidades y un presupuesto de 25.6 billones para apoyar sistemas de cuidado en el país en un plazo de 10 años.

¿Qué son estos sistemas? Precisamente, un conjunto de servicios, políticas y acciones en una ciudad, municipio o departamento para responder a las necesidades de cuidado de las personas y de los hogares. “Atiende, a la vez, a quienes requieren cuidados y a quienes cuidan, y reparte la responsabilidad entre el Estado, el sector privado, las comunidades y las familias.”

Hasta el momento, se han invertido alrededor de 87 mil millones en el último año en sistemas de cuidado. Se identifican 24 de estos en el país, 6 son departamentales y 18 municipales. Bogotá, es pionera con el suyo desde el año 2020.

Sin embargo, cómo todo, la implementación de los sistemas de cuidado en el país ha tenido diferentes aciertos y dificultades.

Esto sin mencionar el impacto que significó el terremoto del pasado 10 de agosto, que deja 9 sistemas con afectaciones e influye directamente en un incremento de la carga que recae en las mujeres y niñas que se dedican a labores del cuidado en el país por la reorganización de las prioridades institucionales y demás.

Sobre los aciertos

Diferentes regiones del país compartieron su experiencia implementando los sistemas de cuidado y construyendo comunidad a través de ellos. Es el caso de Cali, que resaltó la implementación de 10 ecosistemas “CuidArte”, en entornos urbanos y rurales que apuestan por ofrecer servicios alrededor del arte y la cultura cómo formas de cuidado. En el departamento del Valle del Cauca, se construyeron los Jardines Infantiles Arrullo para atender a la primera infancia.

Medellín, por su parte, compartió el impacto que han tenido los Centros de Lavado Comunitario y los Círculos de Cuidado en las comunas y corregimientos.

Antioquia no se queda atrás, Carolina Lopera, Secretaria de las Mujeres de Antioquia, compartió la historia de Esther, que permite entender el impacto de estos sistemas:

“Esther es un arquetipo que utilizamos en la gobernación de Antioquia, Esther son todas las mujeres antioqueñas que dedican la mayoría de su tiempo al trabajo doméstico y trabajo no remunerado, y que en algún punto de su vida empiezan a preguntarse sobres sus planes de vida,

esos planes que tenían en la niñez y que poco a poco se fueron quedando relegados por estas obligaciones enmarcadas en el cuidado. Eso es lo que hemos logrado, que Esther pueda volver a tener espacio para hacerse esas preguntas.”

Lopera reiteró lo importante que es la redistribución del trabajo de cuidado y la concientización sobre esto, es tarea tanto de hombres cómo de mujeres. Para las mujeres antioqueñas “que quieren que la casa esté impecable siempre, es necesario empezar a cambiar esa mentalidad que las esclaviza a las labores del hogar.” A los hombres, “no hay que alejarlos, al contrario, estamos haciendo lo posible por incluirlos y formarlos para el cuidado.”

En el departamento se han formado 4.120 cuidadoras a través del sistema de cuidado de Antioquia y 1.088 mujeres rurales han podido fortalecer sus unidades productivas.

Sobre los retos y dificultades

Las dificultades de las regiones coinciden muchas veces y esto permite trazar una agenda de retos a nivel nacional.

Desde Cartagena se habló de lo difícil que es generar un cambio en el imaginario social sobre los trabajos de cuidado. Sí se consideran importantes, pero hacerlos prioridad desde la institucionalidad sigue siendo un desafío.

Desde Boyacá, el segundo departamento con mayor cantidad de municipios, en su mayoría rurales, se planteó la dificultad de poder alcanzar la ruralidad dispersa. La necesidad de articular el gobierno con sus territorios es fundamental para poder responder de manera correcta a sus necesidades. Además, la ausencia de instrumentos para la recolección de información, que permita caracterizar a las personas cuidadoras y en necesidad de cuidado, dificulta lo anterior.

El municipio de Quibdó, Chocó compartió su experiencia al respecto, pues si bien ya cuentan con un decreto que formaliza su agenda de cuidado, la tarea no empezó de cero.

Antes de que el sistema de cuidado se formalizara, las mujeres ya se reunían para apoyarse mutuamente, los sistemas de cuidado se generaban casi que de manera orgánica. Así, la tarea en Quibdó implicó acercarse a ellas, las mujeres que por generaciones ya se han dedican a construir comunidades del cuidado, para poder articular la institucionalidad con su conocimiento.

Es el caso de las parteras, colectivos de mujeres indígenas y afrodescendientes, que a través de sus conocimientos y prácticas culturales, se dedican al cuidado de las madres.

Dafe Mena Robledo, La secretaria de la Mujer, Género y Diversidad de la Alcaldía de Quibdó, compartió que

“Hoy las parteras se encuentran en nuestro espacio en la secretaría de mujer, porque sabemos que son cuidadoras por excelencia, vimos a bien invitarlas a nuestro espacio para que garantizaran el cuidado en nuestra comunidad.”

“Estamos apostándole, desde el municipio de Quibdó a todo lo que tiene que ver con sistemas de cuidado. Ahora, las parteras se encuentran muy felices porque tienen un espacio estable para prestar sus servicios.”

Terminando, el Diálogo resaltó la necesidad de generar alianzas con el sector privado, que aunque no debe reemplazar el deber del Estado para con los cuidadores y personas que necesitan cuidados en el país, sí pueden contribuir significativamente a promover la corresponsabilidad del cuidado. Esto con la generación de empleo, con políticas empresariales internas que reconozcan a quienes cuidan, incluyendo a los hombres y, por supuesto, con inversión.

Así las cosas, se dejó en claro la necesidad de entender el trabajo de cuidado cómo sustento fundamental para la vida en sociedad. Reconocer el desbalance en quienes asumen el cuidado, implica el deber de poder pensar formas de corregirlo.

La voluntad política y el financiamiento son indispensables en ese proceso, pero de igual manera o más, la transformación cultural, la articulación del país con sus territorios de difícil acceso, la formación de alianzas estratégicas con el sector privado y sobre todo, la sostenibilidad.

El poder empezar a construir sistemas de cuidado que perduren más allá de un periodo de gobierno, de la voluntad del momento, y que pueda sostenerse generando un impacto verdadero en la comunidad a través del tiempo. Nuevamente, se le pide al gobierno tener todo lo anterior en cuenta para la formulación del Plan Nacional de Desarrollo de este periodo presidencial.

FUENTE: CARACOL


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