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agosto 21, 2026

“La menstruación no se detiene porque haya ocurrido una tragedia”: el colectivo que prepara kits para mujeres y niñas afectadas en Colombia


‘Malandra’ ha puesto en marcha una campaña para reunir productos de higiene menstrual y otros elementos básicos destinados a mujeres y niñas afectadas por el seismo

Agua, alimentos, medicamentos y refugio. Son algunas de las primeras necesidades que aparecen tras una catástrofe como la sufrida en Colombia el 10 de agosto. Pero no son las únicas. Hay necesidades que continúan incluso cuando todo alrededor cambia, y la menstruación es una de ellas.

Para la sobrina de una de sus integrantes, esto fue una realidad cuando le llegó la menstruación en plena emergencia tras el terremoto en Colombia y tuvo que pedir dinero a su tía para comprar toallas higiénicas. Y puede que no sea la única.

Tras el terremoto en Colombia, 115.461 personas de 448 municipios se han visto afectadas, según el último balance de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). De ellas, el Colectivo Malandra estima que unas 46.000 podrían ser mujeres y niñas que también pueden estar enfrentándose a dificultades para gestionar su menstruación durante la emergencia.

Así fue que el 13 de agosto, tres días después del terremoto, el colectivo puso en marcha una campaña para preparar kits menstruales destinados a mujeres y niñas afectadas. Detrás de la iniciativa están Leandra Hinestroza, licenciada en Educación Comunitaria y magíster en Mediación, Negociación y Resolución de Conflictos; Jessica Barrero, psicóloga y especialista en Investigación Forense en Violaciones de Derechos Humanos; Jafra Rincón, licenciada en Educación Comunitaria; y Johana Barraza, escritora y gestora cultural. Las cuatro, desde sus diferentes ámbitos de trabajo, decidieron organizar una respuesta específica para una necesidad que “no se detiene porque haya ocurrido una tragedia”, explican.

Una necesidad que continúa durante una emergencia

Para Malandra, garantizar el acceso a productos menstruales forma parte de la protección de la salud, la dignidad y los derechos de las mujeres y niñas. Los datos muestran que las dificultades para acceder a estos productos ya existen antes de que ocurra una catástrofe. Según UNICEF Colombia, el 11,4% de las niñas, adolescentes y mujeres de entre 10 y 55 años que menstruaron declaró haber tenido dificultades económicas para adquirir productos necesarios para gestionar el sangrado.

A esto se suma el acceso a unas condiciones adecuadas de higiene. “Una de las principales preocupaciones es el acceso a agua potable y a baños seguros, limpios y funcionales”, señalan desde el colectivo. Cuando una emergencia destruye viviendas, interrumpe servicios o daña infraestructuras, encontrar agua o un espacio privado donde cambiarse puede convertirse en una dificultad añadida.

De ahí que los kits que prepara Malandra no se limiten a los productos menstruales. Incluyen toallas higiénicas, protectores diarios, pañitos húmedos, gel antibacterial, papel higiénico, una pequeña linterna, un silbato y una bolsa para transportar los productos.

La selección también responde a las condiciones que pueden encontrarse sobre el terreno. El colectivo decidió no incluir tampones ni copas menstruales porque considera que su uso puede requerir unas condiciones de acceso al agua que no estén garantizadas en ese contexto. “No queremos añadir dificultades, sino ofrecer elementos realmente útiles y posibles de utilizar”, explican. La linterna puede resultar útil ante cortes de electricidad, mientras que el silbato puede servir para pedir ayuda o alertar a otras personas en una situación de riesgo.

Cada kit cuesta, según los cálculos de Malandra, entre 25.000 y 30.000 pesos colombianos, aproximadamente seis o siete euros. La campaña se encuentra todavía en una primera fase de recogida de donaciones y el objetivo ahora es reunir los recursos necesarios para ampliar su alcance.

Una emergencia que no afecta igual a todas

La situación de las mujeres y niñas durante una catástrofe va más allá de la gestión menstrual. Malandra quiere poner sobre la mesa la dimensión de género de las emergencias, marcada también por el aumento de las cargas de cuidado, las dificultades para acceder a servicios de salud sexual y reproductiva y una mayor exposición a la violencia sexual y otras formas de violencia de género.

El UNFPA señala que los desplazamientos, la interrupción de los servicios de salud y las condiciones de los alojamientos temporales pueden dificultar el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva y aumentar los riesgos de violencia de género. Por ello, la atención humanitaria debe contemplar también estas necesidades y garantizar medidas de prevención y atención frente a las violencias.

El territorio es otro de los factores que pueden marcar la diferencia. El Chocó, donde se encuentra San José del Palmar, epicentro del terremoto, es uno de los focos de Malandra. El colectivo decidió concentrar allí parte de sus esfuerzos después de detectar que algunos de los municipios más afectados no estaban recibiendo la misma atención que otros puntos de la emergencia. “Se trata de un territorio habitado por comunidades afrodescendientes e indígenas que siempre han afrontado condiciones históricas de desigualdad”, explican.

Que la ayuda no termine con la primera semana

Para Malandra, la emergencia también plantea una pregunta sobre qué ocurre cuando desaparece el foco mediático. El colectivo quiere que la campaña no se limite a esta catástrofe y plantea convertirla en una iniciativa más permanente, construida junto a las organizaciones de las propias comunidades.
“Nos gustaría que esto no se quedara solamente en una respuesta puntual frente a esta emergencia”, explican. Su propuesta pasa por fortalecer los movimientos y organizaciones territoriales que trabajan por el bienestar de niñas y mujeres en comunidades que, según el colectivo, han quedado históricamente relegadas de la atención institucional.

La intención es que esas redes puedan seguir trabajando cuando termine la primera fase de la emergencia y que las necesidades de las mujeres y niñas no dependan de cuánto tiempo permanezca una catástrofe en los titulares.

FUENTE: https://www.articulo14.es/


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