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septiembre 21, 2026

Mujeres indígenas de Nariño fortalecen la gestión comunitaria


Mujeres indígenas de los Resguardos de Ipiales y Resguardo Gran Tescual (Puerres) participaron en un proceso de formación e intercambio de saberes sobre el cuidado, la recolección y el uso sostenible del agua, para aprovechar el agua de lluvia y fortalecer las prácticas comunitarias frente a la gobernanza y seguridad hídrica.

En los territorios indígenas de Nariño, el agua es mucho más que un recurso: es parte de la vida, la cultura y la relación de las comunidades con el territorio. En un contexto marcado por la inseguridad hídrica, la degradación de los ecosistemas y los impactos del cambio climático, fortalecer las capacidades de las mujeres para participar en las decisiones sobre su gestión es también una apuesta por el desarrollo. Con este propósito, la iniciativa “Yaku Amaru Warmi: Mujeres espíritu del agua y la justicia climática en Nariño” implementada por Corporación de Investigación y Acción Social y Económica (CIASE), en alianza con la Coordinación Nacional de Mujeres Indígenas de Colombia (CONAMIC) en el marco de la convocatoria Seguridad y Justicia Climática de ONU Mujeres con el apoyo del financiero del Fondo Humanitario y de Paz de las Mujeres (WPHF), que se implementa en el Resguardo Gran Tescual, en Puerres, y la Fundación Kawsayñan del Resguardo en Ipiales para fortalecer el liderazgo de mujeres indígenas en la gobernanza ambiental, el acceso al agua y la prevención de conflictos territoriales vinculados al cambio climático, a través de procesos de formación, estrategias demostrativas y acciones de incidencia.  

Conocimientos y prácticas para el cuidado del agua

50 mujeres de ambos resguardos participaron en el “Taller del Agua”, desarrollado en el marco de la Escuela Viva, a través de ejercicios como el “diario del agua” y espacios de diálogo sobre las distintas miradas y usos del recurso, las mujeres reconocieron sus propios conocimientos y prácticas ancestrales como punto de partida para la gestión comunitaria del agua, fortaleciendo su rol en la toma de decisiones frente a los desafíos hídricos y climáticos de sus territorios.

En el Resguardo de Ipiales, el proceso avanzó hacia el fortalecimiento de conocimientos a partir de la construcción de 4 sistemas artesanales de recolección y filtración de agua lluvia, así como la entrega de 20 filtros Ekofil de uso individual. Más allá de la entrega de insumos, las mujeres adquirieron conocimientos para replicar, mantener y adoptar estas soluciones frente a los escenarios de escasez hídrica que viven el municipio, uno de los más afectados actualmente por la contaminación de sus fuentes hídricas. Otro de los resultados de esta jornada fue la instalación de un Ekomuro, un sistema que permite recolectar agua de lluvia para posteriormente filtrarla y aprovecharla en diferentes actividades. El agua obtenida puede destinarse a usos como el consumo seguro, el riego de plantas y el uso en sanitarios, entre otras necesidades, promoviendo prácticas de aprovechamiento responsable del recurso hídrico.

Más que una solución tecnológica, este sistema representa una herramienta pedagógica y comunitaria para aprender haciendo: reconocer el valor del agua, reducir su desperdicio y fortalecer las capacidades locales para enfrentar escenarios de escasez hídrica.

“Este Ekomuro es para nosotras una experiencia demostrativa frente a las problemáticas que tiene este territorio. Tenemos desafíos relacionados con la seguridad climática, la escasez de agua y la falta de gobernanza en torno a este recurso. Por eso, estas acciones innovadoras, junto con los filtros entregados a las mujeres, nos permiten explorar alternativas para la gestión y purificación del agua que puedan adaptarse a sus cotidianidades y a las realidades de sus comunidades”, manifestó Genith Quitiaquez, de CONAMIC.

Sobre el proyecto:

El proyecto Yaku Amaru Warmi Mujeres espíritu del agua y la justicia climática en Nariño, busca precisamente fortalecer el liderazgo político, ambiental y cultural de las mujeres indígenas como constructoras de paz, guardianas del agua y promotoras de la justicia climática. Para ello, contempla procesos de formación, diálogos de saberes, estrategias demostrativas y acciones de incidencia que fortalezcan su participación en las decisiones relacionadas con el agua y el territorio.  

Se espera, a través de esta iniciativa, promover la creación de mecanismos de gobernanza ambiental en los resguardos, así como acciones de conservación, reforestación, recuperación de saberes y prevención de conflictos socioambientales.

Rosa Mueses Chalaca, Vereda San Vicente Parcialidad Ta Tac, “El empoderarnos en este espacio hace parte de ese impacto social que como mujeres generamos en nuestra comunidad. Nosotras replicamos, incidimos y realizamos las actividades desde el conocimiento que nos han dado acá. Ese impacto social es muy grande porque beneficia a muchas familias, no solamente desde el proceso directamente, sino desde todo lo que nos dejan sembrando como semilla. Seguiremos incidiendo en la comunidad desde esa semilla que nos han dejado”.

Para ONU Mujeres, estas acciones parten de una premisa fundamental: transformar las limitantes para el uso del potencial del liderazgo de las mujeres para hacer frente a la crisis climática; su participación y protagonismo frente a los desafíos ambientales es fundamental para el desarrollo de sus territorios. 

FUENTE: https://colombia.unwomen.org/


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