septiembre 22, 2026
Feminismo o feminismos?

Hay preguntas que parecen obligarnos a escoger entre dos opciones. Pero, a veces, la pregunta misma merece ser revisada.
Hablar de feminismo o feminismos puede llevarnos a una falsa disyuntiva. Los feminismos no son un pensamiento único ni una experiencia homogénea. Son un campo vivo, plural y situado, en el que conviven distintas experiencias, saberes, prácticas políticas y maneras de comprender las relaciones de poder.
Y justamente allí aparecen las preguntas que importan:
¿Qué feminismos estamos construyendo?
¿Desde dónde hablamos?
¿A quiénes escuchamos?
¿Qué experiencias reconocemos?
¿Qué relaciones de poder cuestionamos?
¿Qué formas de vida queremos defender?
Las diferencias entre los feminismos existen. También existen las tensiones, los desacuerdos y las disputas. Negarlas no nos acerca. Reconocerlas puede permitirnos comprender mejor aquello que está en juego.
Porque los feminismos no solo han cuestionado la subordinación de las mujeres. También han ampliado nuestra manera de pensar el trabajo, los cuidados, los cuerpos, los territorios, la naturaleza, el poder y las condiciones que hacen posible sostener la vida.
Desde ahí, hablar de feminismos en plural no significa renunciar a lo común.
Significa reconocer que nuestras experiencias de opresión, resistencia y transformación no son iguales; que nuestros cuerpos y territorios están atravesados de maneras diferentes por las relaciones de poder; y que también desde esas diferencias producimos conocimiento y construimos acción política.
Tal vez la potencia de los feminismos esté justamente en no dejar de hacerse preguntas.
Te invitamos a leer el artículo completo y a conversar sobre ellas.












