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mayo 19, 2026

Las mujeres jóvenes que construyen paz en Quibdó desde la empatía


En Quibdó, la Fundación Empatía Chocó impulsa iniciativas comunitarias que promueven los derechos de las mujeres, la prevención de violencias y el liderazgo juvenil. Su trabajo muestra cómo las mujeres jóvenes del territorio fortalecen el tejido social y aportan a la construcción de paz en una región marcada por décadas de conflicto armado.


En territorios como el Chocó, donde el conflicto armado, la violencia urbana y las profundas desigualdades sociales siguen afectando la vida cotidiana, el liderazgo de las mujeres se ha convertido en un elemento fundamental para la construcción de paz. La agenda de Mujeres, Paz y Seguridad, impulsada por la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, reconoce precisamente el papel esencial de las mujeres en la prevención de violencias, la protección de las comunidades y la reconstrucción del tejido social en contextos afectados por el conflicto. Allí, hablar de los derechos de las mujeres también significa hablar de construcción de paz, de prevención de violencias y de oportunidades para las nuevas generaciones.

La Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Colombia, que tiene un mandato transversal de género dentro del seguimiento a la implementación del Acuerdo de Paz, acompaña y visibiliza iniciativas comunitarias que contribuyen a fortalecer el tejido social y a generar entornos más seguros para mujeres, niñas, niños y adolescentes, contribuyendo a superar décadas de conflicto armado que han devastado la región.

En ese contexto se inscribe la historia de la Fundación Empatía Chocó, una organización nacida en Quibdó que hoy impulsa procesos de acompañamiento psicosocial, formación en derechos humanos y prevención de violencias en varios barrios de la ciudad, donde el conflicto armado ha dejado profundas cicatrices que aún marcan la vida cotidiana.


La historia de Empatía Chocó comienza mucho antes de su constitución formal. Su origen se remonta a 2012, cuando un grupo de jóvenes, en su mayoría estudiantes de Psicología y Trabajo Social, empezó a participar en procesos de formación en herramientas psicosociales para acompañar a mujeres víctimas de violencia sexual en el marco del conflicto armado.


“Aprendíamos y hacíamos al mismo tiempo”, recuerda Lesty Palacios Palacios, psicóloga y directora de la Fundación. Mientras recibían formación, también realizaban talleres con niños, niñas y adolescentes sobre derechos humanos, prevención de riesgos y prevención del reclutamiento forzado en barrios vulnerables de Quibdó. Con las mujeres víctimas de violencia, el trabajo se enfocaba en brindar acompañamiento psicosocial y crear espacios seguros donde pudieran compartir sus experiencias.


Con los años, ese trabajo voluntario fue consolidando una red de confianza en las comunidades. Durante la pandemia, en 2020, el grupo decidió fortalecer su organización y empezó a trabajar de manera más estructurada bajo el nombre de Gestoras del Chocó, un colectivo de mujeres jóvenes comprometidas con la defensa de los derechos de las mujeres y la niñez. Finalmente, en diciembre de 2023, dieron el paso definitivo para formalizar su trabajo. Tras varios meses de trámites y gestiones, el 12 de junio de 2024 nació oficialmente la Fundación Empatía Chocó.


El nombre no fue casual. Las fundadoras buscaban una palabra que resumiera el espíritu de su trabajo. “Queríamos un nombre que representara lo que buscamos en el territorio: cambiar la forma en que nos tratamos, entender al otro y construir relaciones más humanas”, explica Lesty. Así, la empatía se convirtió en el eje que orienta sus acciones.


Para Luz Elena Mosquera Cuesta, trabajadora social nacida en Medio Atrato, de 28 años y una de las integrantes de Empatía Chocó, la organización representa la posibilidad de transformar en acciones comunitarias todo lo aprendido en procesos previos de liderazgo juvenil y trabajo social en el territorio. “Ser parte de Empatía es aportar al bienestar de las comunidades desde el acompañamiento psicosocial y la construcción de paz”, afirma.


La organización ha desarrollado iniciativas comunitarias enfocadas principalmente en la prevención de violencias, el fortalecimiento del liderazgo juvenil y la promoción de los derechos de mujeres, niñas y adolescentes. Uno de los primeros procesos se realizó con el apoyo de UNICEF, atendiendo niños y niñas del barrio Kennedy, en Quibdó, a través de actividades deportivas donde el fútbol se convirtió en una herramienta pedagógica para enseñar valores, convivencia y derechos humanos.


A partir de esa experiencia, Empatía Chocó amplió su trabajo comunitario en varios barrios de la ciudad, integrando actividades culturales, artísticas y educativas. Con el apoyo de una convocatoria del Ministerio de Cultura, la organización desarrolló en 2024 la iniciativa “Relevo generacional”, un proceso formativo que vinculó a niños y niñas de barrios como Kennedy, Santo Domingo, Buenos Aires y La Victoria.


En estos espacios, los participantes aprendieron sobre medicina tradicional, plantas medicinales, cantos ancestrales y prácticas culturales del territorio. La idea era fortalecer la identidad cultural como un elemento clave para la construcción de paz y la prevención de violencias. “Cuando los niños y niñas conocen su historia y su cultura, fortalecen su autoestima y su sentido de pertenencia”, explica Lesty.

Liliana Puerto Hurtado, de 19 años, estudiante de Comunicación Social y participante de procesos comunitarios vinculados a Empatía Chocó y otras organizaciones juveniles del territorio, asegura que estos espacios le han permitido fortalecer su liderazgo y encontrar una manera de aportar al cambio social desde el arte y la cultura. En su tiempo libre canta, baila, hace teatro y toca guitarra, actividades que hoy también entiende como herramientas para construir comunidad y promover mensajes de paz entre los jóvenes.


“Me di cuenta de que hay personas que siguen luchando por la causa y quieren hacer lo posible por tener un cambio en esta sociedad, y desde lo que hago, también quiero aportar”, cuenta.


Otro de los procesos destacados fue el trabajo con adolescentes de la Institución Educativa José del Carmen Cuesta de Quibdó y jóvenes de barrios cercanos, donde se abordaron temas como prevención de violencia de género, derechos humanos y proyecto de vida. Las actividades incluyeron teatro, música, escritura y expresión artística como herramientas para que las jóvenes pudieran reflexionar sobre sus experiencias y construir nuevas narrativas sobre su futuro. El proceso culminó con una obra colectiva titulada “Niñez y futuro cultural sin violencia”, presentada por las propias participantes en un evento comunitario que también coincidió con la conmemoración del Día de los Derechos Humanos el año pasado.


Las mujeres que encontraron apoyo en otras mujeres


Además de su trabajo con niñas, niños y adolescentes, Empatía Chocó acompaña de manera cercana a la Red de Madres y Cuidadoras de Jóvenes Asesinados en Quibdó, un colectivo de mujeres que han perdido a sus hijos en contextos de violencia. Esta realidad refleja una de las heridas más profundas que dejó el conflicto armado en el departamento. La Comisión de la Verdad documentó cómo en territorios como el Chocó la violencia contra jóvenes, el reclutamiento y los homicidios han tenido impactos devastadores en las familias y, en particular, en las mujeres que han asumido el duelo y la defensa de la memoria de sus hijos.

Para muchas de ellas, estos espacios se han convertido en una forma de tramitar el duelo y transformar el dolor en acciones comunitarias.


Según relata, uno de los aspectos más importantes del proceso ha sido recibir acompañamiento de mujeres del mismo Chocó, con quienes sienten confianza y cercanía para hablar sobre el dolor, el duelo y las violencias que han vivido. Aunque hoy la Red ya cuenta con una estructura organizativa propia, Empatía Chocó continúa brindando apoyo psicosocial y articulando espacios de encuentro y acompañamiento para las madres y cuidadoras.


El trabajo de Empatía Chocó refleja cómo la construcción de paz también ocurre en escenarios cotidianos, desde un taller con niñas adolescentes que hablan sobre sus derechos, una cancha donde los niños aprenden a resolver conflictos sin violencia, hasta en un círculo de mujeres que se acompañan mutuamente para enfrentar el dolor de una pérdida.


Para Lesty Palacios y las mujeres que integran la Fundación, el objetivo sigue siendo generar oportunidades para que niñas, niños y jóvenes puedan imaginar un futuro diferente en medio de contextos atravesados por la violencia. “Sabemos que no podemos cambiar todo de un día para otro, pero si logramos que algunos niños y niñas encuentren un camino distinto, ya es un paso muy importante”, afirma.


Hoy, el trabajo de Empatía Chocó refleja cómo las mujeres jóvenes del territorio continúan creando espacios de cuidado, liderazgo y participación comunitaria en una región donde construir esperanza también se ha convertido en una forma de resistencia.

Melissa Jaimes Ochoa
Oficial de comunicaciones estratégicas, Oficina Subregional Quibdó
Misión de Verificación de la ONU en Colombia

FUENTE: https://colombia.unmissions.org/


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