mayo 14, 2026
‘Las mujeres no están dispuestas a dar un solo paso atrás’, Florence Thomas

Hace 20 años, Colombia logró despenalizar el aborto bajo tres causales. Florence Thomas rememora el trabajo que llevó alcanzar este hito histórico.
La historia de los derechos reproductivos en Colombia dio un giro definitivo el 10 de mayo de 2006. Con la aprobación de la Sentencia C-355, el país pasó de una prohibición absoluta hacia un modelo de causales que reconocieron la integridad, salud y vida de las personas gestantes como prioridades constitucionales.
El avance legal es el resultado de una lucha estratégica, sostenida por un litigio de alto impacto y la movilización social. Iniciativas llevadas por mujeres como Mónica Roa con LAICIA y, posteriormente, con Ana Cristina González y Cristina Villareal dentro del movimiento Causa Justa, han sido los motores detrás de los debates en la Corte Constitucional, logrando que el Estado colombiano reconozca el aborto como un derecho vinculado a la dignidad humana.
Colombia se ha consolidado como un referente en la protección de los derechos sexuales y reproductivos. A 20 años de la sentencia, EL TIEMPO dialogó con Florence Thomas, una de las mujeres que lideró el movimiento que llevó a la despenalización del aborto.
¿Cómo fue antes del 10 de mayo del 2006, cuando el aborto era considerado un delito en su totalidad?
Se había tratado siempre por medio del Congreso aprobar la despenalización. Hubo como siete Proyectos de Ley. Inclusive, Piedad Córdoba puso un Proyecto entre los años 70 – 80 y todos fueron archivados. No hubo absolutamente manera de hacer nada por medio del Congreso. Y de verdad, habíamos ensayado y pues no queríamos dar un solo paso atrás con los derechos reproductivos, pero pues era así.
También hay dos eventos que no hay que olvidar. Hubo un gran encuentro en el Cairo en 1994, donde por primera vez un grupo de mujeres habla de los derechos reproductivos y habla del aborto y fue un gran escándalo. La iglesia estaba ahí, porque siempre el Vaticano vino como un Estado, pero por lo menos había ya una voz distinta en estos encuentros. Y después, llegó Beijing en 1995 y se puso sobre la mesa los derechos reproductivos y el aborto. Eso estaba en el ambiente internacional que es bien importante y dejó huellas ahí.
¿Cómo fue el proceso para llegar a la Sentencia C-355 que despenalizó el aborto bajo tres causales?
En Colombia estuvieron feministas muy importantes como Magda León, la organización Oriéntame, María Isabel Plata, directora de Profamilia y eso fue muy importante. Justamente, a partir de este momento, María Isabel Plata llamó un grupo de mujeres que nos reunimos. Yo estuve ahí y fue en este gran salón azul de Profamilia. Nos reunimos una vez al mes con otras mujeres de algunas ONGs, con feministas, periodistas y estamos tratando el tema del aborto y de cómo haríamos.
Seguíamos pensando que era por medio del Congreso, pero afortunadamente en ese momento llega una abogada colombiana: Mónica Roa. Ella era bien conocida en esta época y con una gran experiencia de lo que podíamos hacer por medio de la Constitución y no del Congreso.

Entonces, ella nos dice «pero mujeres acaban de inaugurar una carta constitucional en el 91, una carta muy progresista, donde se habla de la autonomía de las mujeres, de la libertad, de lo que significa ser mujer en este país. Ya no más por medio del Congreso. Tratemos de poner una demanda de inconstitucionalidad con relación a un aborto totalmente penalizado que va en contra de la autonomía de las mujeres». Y fue eso lo que empezamos a trabajar. Así se logró con un gran trabajo de la Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres.
Ella nos dio mucha pedagogía. Nos enseñó a ganar un poco la gente. Por ejemplo, los medios eran muy importantes, pero también trabajar con los grupos feministas de las regiones y todo esto. Es así como se logró la Sentencia C – 355, que despenalizó tres causales para el aborto, que son: peligro para la vida de las mujeres, violación o incesto y la malformación del feto incompatible con la vida. Esas tres causales estuvieron ahí. Fue una gran victoria hace exactamente 20 años.
¿Cómo recuerda ese 10 de mayo del 2006?
Recuerdo mucho la fiesta que hicimos este día en la oficina de Mónica Roa. Estábamos todas de una felicidad, porque muchas mujeres no lo creían. Inclusive le decían a Mónica “es imposible en este país, con esta derecha, con la fuerza de la religión católica. No lo vamos a lograr” y lo logramos. Cuando supimos el resultado, me acuerdo que un grupito corrió a Carulla para ir a comprar vinito y champaña para festejar y bailamos en esta oficina. Fue muy bonito y me acuerdo mucho de esto.
Así hace 20 años logramos este primer hito en relación a derechos de las mujeres, en relación a mi cuerpo es mío, sobre mi cuerpo decido yo. Claro que las tres causales todavía no nos satisfacían del todo, pero era un gran avance.

¿Qué pasó durante el 2006 y el 2022, cuando llega la despenalización hasta la semana 24?
Las tres causales nos decepcionaron muy rápidamente, porque todo el mundo las manipulaba. Hubo una gran manipulación de esto. Yo me acuerdo que la puerta de Oriéntame, donde las mujeres iban a tratar con una causal posible, había un grupo de extrema derecha y de evangelistas que nos decían que cada vez que una mujer entraba «tú vas a ir al infierno. No sabes lo que Dios te va a castigar». Esto fue así durante mucho tiempo. También hubo una gran incomprensión, pues las EPS no estaban dispuestas a entender lo que significa eso. Entonces, eso fue una decepción.
¿Cómo llegó la nueva Sentencia C-055 en el 2022? ¿Por qué siguieron luchando?
Nos dimos cuenta rápido que eso no era suficiente. Eso no funcionaba como lo pensábamos. Claro, era un avance, inclusive luchamos para no retroceder, eso era muy importante. Ahí, como soy fundadora de la Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres, se organizó un gran trabajo porque había que seguir logrando algo más. Había que explicarles a las mujeres de este país y a las EPS, qué significaba avanzar en relación con este fallo de la Corte Constitucional que no lograba lo que pensábamos.
Entonces ahí llegó Causa Justa. Aquí ya no es Mónica Roa, sino Ana Cristina González y las mujeres de la Mesa, porque no es solamente Ana Cristina. Sola no hubiera podido lograrlo. Había un gran trabajo regional y eso era importante. También se hizo con los grupos indígenas, con un montón de mujeres que estaban en las periferias de este país y habíamos entendido que el trabajo sobre la cultura era fundamental. Luego, escribir, trabajar con los con los medios otra vez, tratar de explicar a la gente y pues, lo logramos. Lo logramos y hoy día Colombia es uno de los cinco países del mundo que tiene 24 semanas despenalizadas para el aborto.
¿Ahora cuáles son los desafíos que hay para que el derecho al aborto se garantice en el país?
Sigue una gran estigmatización, sigue una resistencia cultural impresionante. La cultura patriarcal tiene medios para reforzarse todo el tiempo. Es cemento, ¿no? Es decir, ahí está y hay evidentemente todo un sector de Colombia que quisiera volver atrás. Sin embargo, se ha ensayado mucho y hasta ahora la Corte Constitucional ha sido algo muy importante, no se ha podido retroceder.

Pero estamos en peligro siempre y más ahora que en tres semanas sabremos si el peligro es de verdad o no. Aunque, yo creo que parte del país ha entendido que las feministas y las mujeres progresistas, no forzosamente feministas, no daremos nunca un paso atrás con el derecho sobre nuestro cuerpo. Es decir, en 1970 yo salía yo a la plaza Bolívar con algunas compañeras, no muchas, y gritábamos ya «mi cuerpo es mío y sobre mi cuerpo decido yo».
De todas maneras, hay un progreso con la EPS, ellas saben que están en la obligación de que las IPS puedan hacer abortos. Eso ya es mucho más que hace 20 años, pero todavía toca llegar a más regiones y a más territorios lejanos.
¿Qué reflexión le ha dejado toda esta lucha por los derechos de las mujeres?
Las mujeres no están dispuestas a dar un solo paso atrás y hoy día están más organizadas que hace 20 años. Las jóvenes también. Ahora, evidentemente hay presiones de otras partes para tratar de que de que las mujeres no se metan en ese “camino del pecado” y todo eso, pero, paralelamente, hay muchas reflexiones nuevas sobre la maternidad. Me parece que nos genera nuevos debates e inclusive para este feminismo, ese feminismo nuevo, debates intergeneracionales que son muy importantes.
MARÍA ALEJANDRA MESA MUNÉVAR.
FUENTE: EL TIEMPO












