septiembre 15, 2026
Ciudades Seguras: los primeros 15 años de un programa global que pone a las mujeres y niñas en el centro de los asuntos urbanos

El Programa Ciudades Seguras y Espacios Públicos Seguros para Mujeres y Niñas conmemora 15 años de implementación a nivel global, en más de 73 ciudades del mundo. En Colombia, esta iniciativa liderada por ONU Mujeres, con el apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), ha consolidado una alianza entre gobiernos locales, organizaciones de mujeres, sector privado, academia y ciudadanía para promover entornos urbanos más seguros, inclusivos y libres de violencia.
Actualmente, siete ciudades colombianas: Barranquilla, Bogotá, Cali, Medellin, Pasto, Popayan y Villavicencio, hacen parte de esta iniciativa que ha logrado posicionar la seguridad de las mujeres y las niñas en la agenda pública, fortalecer capacidades institucionales y promover transformaciones concretas en los espacios públicos, los sistemas de transporte y las normas sociales que históricamente han tolerado el acoso sexual y otras formas de violencia basada en género.

Los datos se transforman en decisiones que protegen
Uno de los principales aportes del Programa ha sido convertir la información en una herramienta de transformación. Gracias a estudios exploratorios, líneas de base, más de 7.000 encuestas de percepción, observatorios y ejercicios de cartografía social, las ciudades han identificado patrones de violencia y puntos críticos que afectan a mujeres y niñas.
Hoy existen 15 observatorios, 22 sistemas de información, 5 líneas de atención y 4 aplicativos tecnológicos que fortalecen la toma de decisiones. A esto se suman más de 200 alianzas estratégicas entre entidades públicas, organizaciones de mujeres, academia y sector privado para responder de manera coordinada a estos desafíos.
Un blindaje normativo para la sostenibilidad
Durante estos años, las ciudades han fortalecido sus marcos institucionales y normativos para prevenir y atender las violencias contra las mujeres. Las siete ciudades participantes cuentan con políticas públicas de mujer y género, han incorporado acciones del Programa en sus Planes de Desarrollo y disponen de espacios de coordinación intersectorial para garantizar su implementación.
Además, acuerdos, decretos, protocolos y rutas de atención han consolidado una respuesta institucional más sólida frente al acoso sexual y otras formas de violencias en espacios públicos y sistemas de transporte, contribuyendo a que los avances perduren más allá de los cambios de administración.

Infraestructura y transporte al servicio de la seguridad
Los resultados también son visibles en las calles, parques y sistemas de movilidad. Cerca de 29.000 luminarias, junto con cámaras y mejoras de iluminación, han sido instaladas o intervenidas en espacios previamente identificados como inseguros para las mujeres. Asimismo, se han desarrollado más de 760 intervenciones urbanas para recuperar y mejorar espacios públicos en barrios, comunas y localidades.
El transporte público también se ha convertido en un escenario de transformación. Más de 2.175 conductores y operadores han sido sensibilizados o capacitados en igualdad de género y prevención del acoso sexual. Experiencias como La Rolita en Bogotá, la Línea Rosa en Pasto y la Cuadrilla Rosa en Cali muestran cómo la inclusión de mujeres en sectores tradicionalmente masculinizados contribuye simultáneamente a la seguridad, la movilidad y la autonomía económica.
Cambiar la cultura para transformar las ciudades
Uno de los mayores logros del Programa ha sido impulsar cambios culturales que cuestionan prácticas históricamente normalizadas. A través de más de 31 campañas de sensibilización, cerca de 950.000 personas han sido impactadas con mensajes orientados a prevenir el acoso sexual callejero y promover relaciones basadas en el respeto y la igualdad.
Iniciativas como “No es No” en el Carnaval de Barranquilla, “Guay que sí, Guay que no” en las Fiestas de Negros y Blancos de Pasto, “Ponte la 10” en Medellín y “Me Muevo Segura” en Bogotá han llevado esta conversación a carnavales, festivales, sistemas de transporte, eventos masivos e instituciones educativas y espacios de encuentro ciudadano.

A quince años de su creación a nivel mundial y 11 años en Colombia, el Programa Ciudades Seguras demuestra que la seguridad de las mujeres y las niñas puede convertirse en una política pública sostenible cuando existe liderazgo institucional, participación ciudadana y articulación entre múltiples sectores. El desafío ahora es consolidar y expandir estas experiencias para que más ciudades avancen hacia entornos urbanos donde la libertad, la igualdad y el derecho a vivir sin violencia sean una realidad para todas.
FUENTE: https://colombia.unwomen.org/












