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septiembre 14, 2026

Las mujeres mayores también pueden ser vícitimas de feminicidios


“Las mujeres mayores también pueden ser víctimas de feminicidios”. Con estas palabras Viviana Tonguino Guerrero, gerontóloga y asesora en el acompañamiento para personas mayores, advierte en sus redes sociales sobre el caso de Blanca Pardo en San Bernardo, Nariño. Asegura que los feminicidios en mujeres mayores no tienen el mismo tratamiento que otros y que esa falta de visibilidad y seguimiento resulta en estadísticas incompletas, lo que significa más inequidad, injusticia e impunidad.

Blanca Pardo tenía 72 años y fue asesinada en su municipio. También fue agredida sexualmente. Tonguino insiste en hablar de la importancia de ver en la edad de las víctimas no solo una característica más, sino como una pista de las vulnerabilidades a las que puede estar expuesta. La violencia en mujeres mayores de 60 años puede venir de su círculo más cercano o sus cuidadores. Entenderlo puede ayudarnos a desgranar mejor estas realidades.

Apenas en 2026, Medicina Legal registra 270 mujeres mayores víctimas de lesiones no fatales entre las que se encuentran: violencia intrafamiliar, violencia interpersonal, violencia de pareja, exámenes médicos legales por presuntos delitos sexuales, entre otros. Esta realidad no es exclusivamente colombiana. Ricardo Iacub, doctor en psicología, escribió para Clarín que: “En 2025, en Argentina hubo 200 víctimas directas de femicidio. Entre ellas, 33 tenían 60 años o más, es decir, el 16% del total”. La fundación chilena GeroActivismo indica que la violencia de género en este grupo etáreo es “estremecedora” y advirtió las cifras de la Red Chilena contra la Violencia Hacia las Mujeres: 57 feminicidios en adultas mayores entre 2010 y 2021. Los expertos resaltan la falta de denuncia y registro como la consecuencia de que las mujeres mayores no sean escuchadas, a lo que hay que sumarle el hecho de que muchas veces no se asocia la violencia basada en género como un factor de riesgo, lo cual es un agravante.

San Bernardo es un municipio a 75 kilómetros de Pasto, la capital de Nariño. El aislamiento de este territorio es para Tonguino clave. “Aquí hay municipios que a través del tiempo han sido abandonados por el Estado. Ningún Gobierno nos mira”, asegura. Por eso fue que la experta usó su cuenta profesional de Instagram para hacer un llamado frente al asesinato de Blanca Pardo. “No queremos que este caso desaparezca después de una velatón, no queremos una publicación institucional y después silencio, no queremos que Blanca se convierta en una cifra. ¡Queremos investigación, verdad, justicia! Queremos responsables”. Las primeras hipótesis apuntan a que los asesinos de Blanca Pardo no conocía a los presuntos asesinos quienes, presume, estaban bajo los efectos de estupefacientes, quienes la atacaron mientras iba a recoger leña. La ruralidad, añade, es otro de los factores de riesgo.

Es necesario entender que las mujeres en la ruralidad viven en un contexto en donde la violencia contra ellas puede terminar impune. En reportes realizados por el Observatorio de Género de Alas Tensas (OGAT) de Cuba se afirma que el peligro es mayor en contextos rurales “donde las mujeres suelen enfrentar mayor vulnerabilidad, más aislamiento y menos redes de apoyo y protección”. Una idea que se comparte desde la Secretaría de la Mujer de Bogotá.

“La investigación evidencia que existe una segmentación institucional en la garantía de estos derechos, que no responde a la experiencia real de las mujeres rurales, cuyas vidas transcurren en territorios atravesados por conflictos ambientales, presión urbana, herencias del conflicto armado, desigualdades de género y ausencia estatal”.

Sumar contexto a los feminicidios nos permite entender mejor dónde hay fallas y qué se debería hacer para subsanar la falta de garantía que siguen padeciendo las mujeres, también las rurales y mayores. Registrar adecuadamente a las víctimas es tan solo el primer paso que puede conducir a medidas más efectivas para combatir la violencia.

El caso de Blanca Pardo nos recuerda que la violencia contra las mujeres no desaparece con la edad. Por el contrario, ser una mujer mayor puede implicar vulnerabilidades específicas que todavía no son suficientemente reconocidas por las instituciones, los medios y las sociedades. Exigir justicia para Blanca Pardo es exigir justicia por otras mujeres mayores. Significa preguntarnos cuántas otras han sido víctimas de violencia basada en género sin que sus historias hayan sido reconocidas como tal.

FUENTE: EL PAIS


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