septiembre 10, 2026
Mujeres que han transformado la comunicación en Colombia: memoria, territorio y compromiso colectivo
La presentación del libro Mujeres de la comunicación en América Latina – Colombia reunió voces y experiencias de profesionales que han contribuido a construir el campo de la comunicación desde distintos territorios y escenarios del país.
La comunicación colombiana tiene una historia que también ha sido escrita, narrada y transformada por mujeres. Ese fue uno de los principales mensajes que dejó la presentación del libro Mujeres de la comunicación en América Latina – Colombia, realizada durante la XX Semana Internacional de la Comunicación de UNIMINUTO.
El encuentro se convirtió en un espacio de reconocimiento y memoria alrededor de las trayectorias de mujeres que, desde diferentes ámbitos, han contribuido a transformar el campo de la comunicación en el país: investigadoras, periodistas, gestoras, comunicadoras comunitarias, académicas, realizadoras audiovisuales y defensoras de los derechos de las comunidades.
La publicación hace parte de una colección latinoamericana impulsada por Fescol y reúne una selección de experiencias que buscan recuperar aportes que, en muchos casos, no aparecen suficientemente representados en las bibliografías tradicionales de las escuelas de comunicación.
Durante la presentación se explicó que el proyecto surgió, en buena medida, a partir de una pregunta sobre la presencia de las mujeres en la historia y en la producción intelectual de la comunicación latinoamericana. La respuesta fue ampliar la mirada más allá de los libros y artículos académicos para reconocer también las contribuciones realizadas a través de videos, páginas web, series radiales, procesos comunitarios, proyectos educativos y otras formas de intervención social.
La selección de los textos representó uno de los grandes desafíos del proyecto. De una lista inicial de más de 80 posibles protagonistas, se escogieron 22 capítulos que permitieron, mediante diferentes modalidades de autoría y trabajo colectivo, reconocer la trayectoria de cerca de 40 mujeres.
Una historia construida desde múltiples territorios
Uno de los elementos que atravesó la presentación fue la diversidad de escenarios desde los cuales las protagonistas han construido comunicación.
La academia, el periodismo, las políticas públicas, las emisoras comunitarias, la televisión pública, las organizaciones sociales, los movimientos indígenas, la educación, el entretenimiento y los procesos de construcción de paz aparecen como espacios donde estas mujeres han dejado huella.
El propósito, explicaron los editores y participantes, no fue presentar únicamente a mujeres dedicadas a la investigación académica, sino reconocer distintas formas de producir conocimiento y transformar la sociedad mediante la comunicación.
La presentación permitió escuchar directamente a varias de las protagonistas y autoras de los capítulos, quienes compartieron qué consideran que ha sido su principal aporte a este campo.
Una de las ideas recurrentes fue que la comunicación no se construye de manera individual. Por el contrario, muchas de estas experiencias surgieron del trabajo con comunidades, organizaciones, movimientos sociales y equipos interdisciplinarios.
La comunicación como construcción colectiva
Elizabeth Fox, una de las pioneras reconocidas en la publicación, resumió su experiencia a partir de cuatro elementos: el poder de formular buenas preguntas, la fuerza de la comunidad, el disfrute del trabajo y la capacidad de improvisación.
Su reflexión puso de relieve una característica que apareció repetidamente durante el encuentro: la comunicación es una construcción colectiva que requiere diálogo entre investigadores, activistas, profesionales, comunidades y ciudadanos.
En esa misma dirección, Sandra Fuentes destacó la importancia de tejer vínculos entre diferentes territorios y escenarios de la comunicación, desde la academia y los medios comunitarios hasta las organizaciones sociales, el feminismo, el periodismo y la pedagogía.
Para ella, las divisiones no deben convertirse en obstáculos. La comunicación puede actuar como un espacio de articulación que permita conectar experiencias y conocimientos aparentemente distantes.
Esta idea fue retomada por otras participantes, para quienes la comunicación no puede reducirse a la producción de mensajes o contenidos. También es tejido, memoria, organización y construcción de relaciones.
Las voces de los pueblos indígenas
Uno de los momentos centrales de la presentación estuvo relacionado con las experiencias de comunicación indígena.
Diana Jembuel y Dora Muñoz destacaron que, para los pueblos indígenas, la comunicación constituye una apuesta de vida, estrechamente relacionada con el territorio, la comunidad, la memoria y la espiritualidad.
Desde esta perspectiva, comunicar no significa únicamente representar a los pueblos indígenas, sino permitir que sean las propias comunidades quienes construyan y difundan sus relatos.
La comunicación indígena, explicaron, ha avanzado hacia procesos de autonomía en los que las comunidades buscan decidir sobre sus propios contenidos, lenguajes, imágenes, medios y formas de representación.
También se destacó el papel de las mujeres indígenas como lideresas, comunicadoras, periodistas y protagonistas de procesos políticos y comunitarios.
Una de las participantes sintetizó este desafío en una transformación fundamental: pasar de preguntarse cómo comunicar sobre los pueblos indígenas a cómo los pueblos indígenas se comunican a sí mismos.
La defensa del territorio, la memoria y la identidad cultural aparecen así como elementos inseparables de estas experiencias comunicativas.
Radio comunitaria y derecho a la comunicación
Otro de los grandes aportes destacados durante el encuentro fue el desarrollo de la radio comunitaria en Colombia y su relación con las políticas públicas.
La trayectoria de Jeanine El´Gazi fue presentada como fundamental para impulsar una concepción de la radio comunitaria que trascendiera la dimensión técnica relacionada con el espectro electromagnético y reconociera la comunicación como un derecho ciudadano.
Su trabajo estuvo relacionado con la construcción participativa de políticas de comunicación y con el fortalecimiento de las comunidades como protagonistas de sus propias narrativas.
En la presentación también se recordó el papel de María Victoria Polanco en la consolidación de procesos de radio comunitaria. Su reflexión puso el reconocimiento en las comunidades que, a través de radiobicicletas, megáfonos y otros recursos, buscaron durante años espacios para expresar sus sentimientos, proyectos de vida, preocupaciones y esperanzas.
El mensaje fue contundente: detrás de las políticas públicas y de los medios comunitarios existe una historia de organización y lucha de hombres, mujeres, niños y niñas por ejercer su derecho a la comunicación y a la expresión.
Comunicación, memoria y construcción de paz
La comunicación también apareció como una estrategia para enfrentar la violencia y construir memoria.
Las experiencias desarrolladas en los Montes de María por Soraya Bayuelo y Beatriz Ochoa mostraron cómo el cine, la tradición oral, los cantos y otros lenguajes pueden convertirse en estrategias para que las comunidades narren su propia historia.
Durante la presentación se recordó que, durante años, los habitantes de esta región fueron representados principalmente desde las imágenes de la violencia y el conflicto armado.
Frente a ello, estas experiencias buscaron que niños, jóvenes, campesinos y comunidades pudieran contar sus propias historias y mostrar que los territorios son mucho más que las estadísticas de la guerra.
El cine y la comunicación se convirtieron así en alternativas para recuperar la memoria, fortalecer la identidad y construir pedagogías para la paz.
La premisa fue clara: las comunidades deben ser sujetos de conocimiento y sujetos políticos capaces de narrarse desde sus propias voces.
Periodismo para comprender la complejidad
El periodismo también tuvo un lugar destacado en las experiencias recogidas por el libro.
Marta Ruiz habló de la importancia de comprender la complejidad de la realidad y evitar las simplificaciones que reducen los acontecimientos a una división entre buenos y malos o blancos y negros.
Su trayectoria periodística, relacionada también con la construcción de memoria y con el trabajo de la Comisión de la Verdad, fue presentada como un ejemplo de cómo el periodismo puede contribuir a comprender la historia de un país.
En esta perspectiva, documentar el presente significa también construir materiales que permitan a las futuras generaciones comprender lo ocurrido.
Ana María Echeverri, por su parte, destacó su trabajo por visibilizar al país invisible: comunidades indígenas, personas del común, habitantes de la calle, mujeres y otros sectores que históricamente han tenido poca presencia en los grandes medios.
Su experiencia demuestra que hacer comunicación también significa ampliar la mirada sobre quiénes merecen ser escuchados y representados.
Televisión pública y nuevas narrativas
La televisión pública fue otro de los escenarios que aparecieron durante el encuentro.
Las participantes recordaron experiencias relacionadas con la creación de nuevos lenguajes televisivos, la producción regional, la televisión infantil y el eduentretenimiento.
Se destacó especialmente la importancia de construir contenidos desde los territorios y de reconocer a niños y niñas como actores sociales con capacidad de participar y aportar a la conversación pública.
También se recordó la transformación de los canales regionales y su capacidad para producir información desde las regiones, ampliando las posibilidades de representación y fortaleciendo la televisión pública.
Comunicación para transformar las organizaciones y la sociedad
La presentación también mostró que la comunicación puede desempeñar un papel que va mucho más allá de los medios.
Sandra Fuentes destacó su trabajo en la construcción de una comunicación esperanzadora y transformadora dentro de las organizaciones, basada en la dignidad humana, la escucha, la convivencia, los derechos humanos y la construcción de confianza.
Desde otra perspectiva, Olga Gutiérrez reivindicó la comunicación como una especie de “jugadora invisible” capaz de articular lo colectivo dentro de las organizaciones.
La metáfora deportiva permitió explicar que la comunicación muchas veces no es visible, pero funciona como la persona que observa el conjunto del juego, conecta a los integrantes del equipo y permite construir estrategias colectivas.
Una memoria para las nuevas generaciones
El cierre de la presentación estuvo marcado por una reflexión sobre el legado que estas mujeres dejan a quienes hoy se forman en comunicación.
Marisol Cano Busquets planteó que ese legado puede entenderse como un “mapa de carretera ético”, construido a partir de convicciones como escuchar, abrirse al otro, defender la independencia, trabajar colectivamente, conservar la capacidad de asombro y comprender la dimensión pública de la palabra.
La invitación para las nuevas generaciones fue no perder la capacidad de preguntarse, de sorprenderse y de imaginar otros futuros posibles.
Más que una publicación dedicada exclusivamente a reconocer trayectorias individuales, Mujeres de la comunicación en América Latina – Colombia aparece como un ejercicio de memoria colectiva sobre la transformación del país desde la comunicación.
La presentación realizada en la XX Semana Internacional de la Comunicación de UNIMINUTO recordó que muchas de las transformaciones sociales, culturales y políticas de Colombia también han sido posibles gracias al trabajo persistente de mujeres que, desde diferentes lugares, decidieron escuchar, sentir, narrar, investigar, organizar, educar y abrir espacios para nuevas voces.
Su legado plantea un desafío para las nuevas generaciones: entender la comunicación no solamente como una profesión, sino como una posibilidad para construir comunidad, defender la memoria, ampliar las voces y transformar la realidad.












