septiembre 3, 2026
Hasta siempre Gloria Steinem (1934–2026)

El 2 de septiembre de 2026, a los 92 años, Gloria Steinem murió “en paz […] rodeada de algunas de las muchas personas que la querían”, en su casa de Nueva York. La confirmación la dio el jueves 3 de septiembre por medio de su fundación Gloria’s Foundation.
Fue una de las figuras más representativas y citadas del feminismo de segunda ola en Estados Unidos a fines de los años 60 y principios de los 70, caracterizada por ampliar el foco más allá del sufragio (primera ola) hacia la desigualdad laboral, los salarios, la sexualidad, el derecho al aborto, la violencia doméstica y los roles de género. Pero antes de serlo, fue periodista. Steinem demostró que el reportaje encubierto, la crónica en primera persona y el análisis político podían ser, a la vez, rigor profesional y acto feminista. En 1972 fundó su propio medio, una redacción pensada, dirigida y sostenida por mujeres, en una industria que hasta entonces las relegaba a secciones de “hogar”, un medio propio, con criterios editoriales propios, capaz de decidir qué era noticia sin pedirle permiso a una sala de redacción dominada por hombres.
Gloria Marie Steinem nació el 25 de marzo de 1934 en Toledo, Ohio, y pasó buena parte de su infancia viajando en una casa rodante; tras el divorcio de sus padres en 1946, se quedó con su madre, quien atravesaba una depresión crónica; tuvo desde muy joven la responsabilidad de cuidar de ella. Se graduó en Smith College en 1956 y, con una beca, pasó los dos años siguientes en India, donde participó en protestas no violentas inspiradas en el gandhismo. De regreso a Estados Unidos, dirigió el Independent Research Service, una organización que, después se dijo, era financiada en secreto por la CIA para enviar estudiantes estadounidenses no comunistas a los Festivales Mundiales de la Juventud de orientación soviética; ella misma reconoció y defendió públicamente esa colaboración cuando salió a la luz en 1967.
En 1960 se instaló en Nueva York para dedicarse al periodismo. Ganó notoriedad en 1963 con “I Was a Playboy Bunny”, un reportaje encubierto en el que trabajó como “conejita” en el Playboy Club para documentar las condiciones laborales de las mujeres, conocidas como conejitas. Hacia 1968, su trabajo se volvió más explícitamente político con la columna “The City Politic” en New York Magazine, publicación que ayudó a fundar. Su despertar feminista se produjo ese mismo año, al asistir a una reunión del grupo radical Redstockings donde escuchó testimonios abiertos sobre abortos; ella misma había abortado sin habérselo contado a nadie, y esa experiencia compartida le dio, dijo después, un sentido nuevo a su propia historia. En 1969 publicó “After Black Power, Women’s Liberation”, el artículo que la consagró como referente nacional del movimiento.
En 1971 cofundó el National Women’s Political Caucus junto a Betty Friedan, Bella Abzug y Shirley Chisholm, y también la Women’s Action Alliance. En 1972 cofundó Ms., la primera revista feminista creada y dirigida íntegramente por mujeres, que dirigiría durante años y que convirtió en algo más que una publicación: en un espacio de organización política. En esa misma década organizó la primera Conferencia Nacional de Mujeres en Houston. En los noventa impulsó el Take Our Daughters to Work Day, y en 2005 cofundó junto a Jane Fonda y Robin Morgan el Women’s Media Center. En 2015 participó, junto a las premios Nobel de la Paz Mairead Maguire y Leymah Gbowee, en una travesía simbólica cruzando la zona desmilitarizada entre las dos Coreas.
En 1977 escribió el artículo “If the Shoe Doesn’t Fit, Change the Foot”, en el que, a propósito del caso de la tenista trans Renée Richards, cuestionó duramente la transexualidad y citó una obra transfóbica; luego, en 1983, sostuvo posiciones similares en su libro Outrageous Acts and Everyday Rebellions. En 2013 se retractó, afirmando que las personas trans “viven vidas reales y auténticas” que “deberían celebrarse, no cuestionarse”, y que lo escrito décadas atrás no reflejaba lo que se sabía ya sobre la identidad de género. Ese mismo año recibió la Medalla Presidencial de la Libertad de manos de Barack Obama.
En el año 2000 se casó con el activista y empresario David Bale, quien murió en 2003. Nunca tuvo hijos propios, pero fue la madrastra de los hijos de Bale. Siguió activa como oradora y organizadora internacional hasta el final de su vida, y en 2021 recibió el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades.
El legado de Gloria Steinem es, sobre todo, institucional y periodístico. Demostró que el periodismo feminista, con el testimonio propio como evidencia válida, podía ser periodismo serio y fijar agenda nacional. También demostró que una leyenda feminista puede equivocarse, reconocer el error, adoptar nuevas posturas y seguir construyendo un movimiento más amplio.
FUENTE: VOLCÁNICAS












