agosto 21, 2026
Las niñas tienen cuerpo; la infancia, no
Lo que no se nombra, no existe.
Ha corrido mucha agua debajo del puente. Desde 1988, las feministas colombianas hemos insistido en algo que hoy puede parecer obvio, pero que entonces fue motivo de burlas, descalificaciones y toda clase de argumentos lingüísticos: las mujeres y las niñas tenemos que ser nombradas.
En el proceso preconstituyente y constituyente de 1990 y 1991 volvimos a exigirlo. Queríamos que la nueva Constitución comenzara diciendo: “Nosotras y nosotros, el pueblo colombiano…”. No fuimos escuchadas. Pero persistimos.
Porque el lenguaje no es un espejo pasivo de la realidad. Nombra, hace visible, reconoce y también puede borrar. Por eso, cuando una institución decide dejar de nombrar a las niñas y reemplazarlas por expresiones aparentemente neutrales como “la infancia y la adolescencia”, no estamos ante un asunto de gramática, estética o corrección lingüística.
Estamos ante una decisión política.
La infancia es una etapa de la vida. Las niñas son sujetos concretos de derechos. Tienen cuerpos, experiencias y viven formas particulares de discriminación y violencia. La violencia sexual, el embarazo forzado y la trata, por ejemplo, no pueden diluirse en una categoría abstracta que termine ocultando las desigualdades que afectan de manera diferenciada a niñas y niños.
Nombrar a las niñas no es un capricho feminista. Es reconocerlas como sujetas de derechos y hacer visibles las responsabilidades que tienen el Estado y las instituciones para protegerlas.
Por eso, detrás de lo que puede parecer una modificación menor del lenguaje, hay una disputa mucho más profunda: una disputa por lo que se reconoce, por lo que se hace visible y por los derechos que estamos dispuestas a defender.
Las llamadas “batallas culturales” también se libran sobre las palabras.
Y las feministas sabemos, porque llevamos décadas luchándolo, que cuando se deja de nombrar a las niñas, también se corre el riesgo de borrar sus cuerpos, sus experiencias y las violencias que las afectan.
¿Estamos ante un simple cambio de lenguaje o ante una amenaza de retroceso?
Les invitamos a leer la reflexión completa en el artículo. Enlace en la bio.












