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agosto 11, 2026

Las mujeres del Cauca, le siguen apostando a la defensa de la vida y la construcción de paz


La Asociación Tamboreras del Cauca se consolida como un actor social y político surgido del proceso de paz colombiano, cuya identidad organizativa está estrechamente vinculada a la defensa de los derechos de las mujeres víctimas del conflicto armado y a la implementación de iniciativas de construcción de paz en el territorio. Integrada por 27 mujeres víctimas y liderada por Gloria Medina, la organización ha orientado su labor hacia la restitución integral de derechos, la prevención de las violencias basadas en género y, más recientemente, la prevención del reclutamiento forzado de niños, niñas y adolescentes.

Desde la perspectiva de la organización, el actual contexto electoral representa un escenario de alta incertidumbre que podría afectar de manera significativa la sostenibilidad de los procesos comunitarios desarrollados durante los últimos años. Su análisis plantea la existencia de dos proyectos de país claramente diferenciados: por un lado, una propuesta de oposición que, según su interpretación, promueve la reducción del aparato estatal, la salida de Colombia de organismos multilaterales, como la Organización de las Naciones Unidas, y el desmonte de políticas públicas orientadas a la paz y la inclusión social; por otro, un proyecto de continuidad progresista que mantiene un enfoque de articulación internacional, fortalecimiento institucional y participación de las organizaciones sociales en la formulación e implementación de políticas públicas.

Esta percepción adquiere especial relevancia debido a la dependencia que tienen las organizaciones de base respecto a los mecanismos de cooperación internacional y al respaldo institucional del Estado. La asociación desarrolla proyectos financiados mediante el Fondo Multidonante, cuya ejecución se articula a través de ONU Mujeres, además de mantener relaciones de trabajo con el Ministerio de la Igualdad y el Ministerio de Cultura. En este sentido, la eventual modificación de estas estructuras institucionales es interpretada como un riesgo directo para la continuidad de programas orientados a la mitigación de las violencias basadas en género, la protección de comunidades vulnerables y la prevención del reclutamiento forzado.

La organización considera que las políticas implementadas en el actual periodo gubernamental han permitido fortalecer la protección de la población civil y generar espacios efectivos para la incidencia de las organizaciones sociales, destacando especialmente los resultados obtenidos en la protección de la infancia frente a las dinámicas del conflicto armado. Esta valoración explica que las integrantes se autodefinan como “hijas del proceso de paz”, estableciendo una relación entre la permanencia de los acuerdos, la continuidad de las políticas públicas y la viabilidad de su trabajo territorial.

En consecuencia, la Asociación Tamboreras del Cauca concibe el escenario electoral no únicamente como una competencia política, sino como una decisión con implicaciones directas sobre la preservación de los mecanismos de cooperación, la estabilidad de las organizaciones comunitarias y la continuidad de las acciones de defensa de derechos humanos. Desde esta perspectiva, manifiesta la necesidad de fortalecer la difusión de propuestas que, a su juicio, garanticen la protección de la paz, el territorio, el agua y la participación de las organizaciones sociales, entendiendo estos elementos como condiciones indispensables para mantener los avances alcanzados en las comunidades más afectadas por la violencia.

Los resultados de la jornada electoral para la elección de presidente y vicepresidente de la República en el departamento del Cauca evidencian una marcada concentración del voto alrededor de la candidatura encabezada por Iván Cepeda Castro y Aida Marina Quilcué Vivas, la cual obtuvo 462.794 votos, equivalentes al 68,33 % de la votación departamental, con el 100 % de las 3.427 mesas informadas.

Esta amplia ventaja refleja la consolidación de un electorado con una fuerte orientación hacia propuestas asociadas con la implementación de los acuerdos de paz, la defensa de los derechos colectivos y el fortalecimiento de la participación de comunidades indígenas, campesinas, afrodescendientes y organizaciones sociales. La presencia de Aida Marina Quilcué como fórmula vicepresidencial representa, además, un elemento de identificación territorial que fortalece el respaldo político en una región históricamente caracterizada por una alta movilización social y una significativa presencia de organizaciones comunitarias.

En contraste, la candidatura de Abelardo de la Espriella obtuvo 131.175 votos (19,37 %), consolidándose como la segunda fuerza política del departamento, aunque con una diferencia superior a 330.000 votos respecto del primer lugar. Las demás candidaturas registraron participaciones considerablemente menores: Paloma Valencia alcanzó el 5,95 %, Sergio Fajardo el 1,77 %, mientras que el resto de aspirantes no superó el 1 % de la votación departamental.

Desde una perspectiva estratégica, estos resultados permiten inferir que el Cauca mantiene una preferencia electoral claramente orientada hacia proyectos políticos que priorizan la paz, la inclusión social y la articulación con organizaciones de base. Esta tendencia resulta coherente con la trayectoria histórica del departamento, donde el conflicto armado, la presencia de pueblos indígenas y la consolidación de procesos organizativos han generado una mayor receptividad hacia discursos centrados en la defensa de los derechos humanos, el territorio y la participación ciudadana.

En este contexto, las percepciones manifestadas por organizaciones como la Asociación Tamboreras del Cauca encuentran un respaldo significativo en el comportamiento electoral observado. La amplia votación obtenida por la candidatura de Iván Cepeda sugiere que una proporción mayoritaria del electorado comparte la importancia de mantener políticas públicas orientadas a la implementación de la paz, la cooperación internacional y el fortalecimiento institucional como mecanismos para la protección de poblaciones vulnerables y el desarrollo de iniciativas comunitarias.

En consecuencia, la jornada electoral no solo evidencia una preferencia partidista, sino que constituye un indicador del respaldo ciudadano a un modelo de gobernanza fundamentado en la defensa del territorio, los derechos humanos y la continuidad de programas sociales que han permitido la articulación entre el Estado, la cooperación internacional y las organizaciones comunitarias del departamento. La diferencia registrada frente a las demás candidaturas configura un escenario de alta legitimidad política para estas agendas en el Cauca y confirma la vigencia de un electorado con una identidad territorial y social claramente definida.

Bajo este escenario, un eventual gobierno de orientación política de derecha es percibido por la Asociación Tamboreras del Cauca como un factor de riesgo para la continuidad de sus procesos organizativos y para la sostenibilidad de las iniciativas desarrolladas en el territorio. Desde su perspectiva, una posible reestructuración del Estado, acompañada de la reducción de programas sociales, la eliminación o debilitamiento de entidades enfocadas en la igualdad y la paz, así como una menor articulación con organismos de cooperación internacional, podría traducirse en la disminución de recursos técnicos y financieros destinados a organizaciones de base.

Adicionalmente, la organización considera que un cambio en las prioridades gubernamentales podría reducir los espacios de participación e incidencia política de los colectivos sociales y de víctimas, afectando la implementación de acciones de prevención de violencias basadas en género, protección de líderes comunitarios y mitigación del reclutamiento de niños, niñas y adolescentes. En este sentido, identifica como principal riesgo estratégico el debilitamiento del ecosistema institucional y de cooperación que actualmente respalda su labor, lo que, en su criterio, incrementaría la vulnerabilidad de las comunidades en un departamento que continúa enfrentando dinámicas persistentes de conflicto armado y disputas por el control territorial.

FUENTE: https://www.pares.com.co/


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