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abril 15, 2026

Gobierno nacional reconoce a mujeres mineras: Lo que para el mercado no vale nada, para una familia minera es el desayuno del día siguiente


Mujeres mineras recibieron reconocimiento en el Encuentro Nacional de formalización minera y comercialización del oro.

  • El encuentro produjo acuerdos con tres instituciones del Estado para fortalecer su economía.

Cali, Valle del Cauca. 14 de abril de 2026. Cuando la jornada central del Encuentro Nacional de Formalización Minera y Comercialización del Oro llegó a su fin, el 7 de abril en Cali, el Viceministerio de Minas reservó un momento propio para lo que no podía quedar sin decirse: el reconocimiento a las mujeres que cada día recogen lo que la gran minería descarta y con eso alimentan a sus familias. No era un acto de cierre. Era, en muchos sentidos, el corazón del encuentro.

Una economía que sostiene hogares sin aparecer en los titulares

Las llaman de distinta manera según el territorio. En el nordeste antioqueño son las chatarreras. En el occidente de Boyacá, las guaqueras. En el Chocó, las barequeras. En todos los casos son mujeres que se levantan antes de que amanezca para recoger oro recuperado de los residuos y morrallas atrapadas en “esmeraldas de baja calidad”, lo que para el mercado mayorista no vale nada; para una familia es el desayuno del día siguiente.

Ana Luisa Biáfara, lideresa minera del Chocó, fue una de las primeras en tomar la palabra. Su historia hace parte del documental Las Mujeres Se Levantan Temprano, una apuesta de las mujeres chocoanas que ha registrado durante el último año la jornada cotidiana de las barequeras: con el agua hasta la rodilla y la batea en las manos, están levantadas desde antes que la luz aparezca alistando a sus familias para luego ir a buscar el oro a orillas del rio. Liliana Zapata llegó desde Segovia con sus colegas joyeras y habló de lo que ya están construyendo: convertir el oro de sus territorios en piezas que las identifiquen, que lleven su nombre, que crucen fronteras: «Darle valor agregado al oro que sale de nuestras venas. Algo que nos identifica como comunidad minera.» Blanca Tejedor, de Cozcues, Boyacá, lo dijo sin adornos: «Una esmeralda de baja calidad para muchos no sirve. Para nosotros sigue siendo un plato de comida en nuestra mesa.» Desde Marmato, Caldas, Mónica Alejandra Castaño fue directa: su municipio necesita un punto minero para las mujeres. Todavía no lo tiene. Mamá Magdalena, llegada desde el Putumayo, recordó algo que rara vez se menciona en los eventos de minería: «El agua es vital para toda la generación que viene. Tenemos que cuidarla.»

Lo que todas estas mujeres comparten es un mismo horizonte: dejar de ser solo recolectoras para volverse transformadoras. Tomar lo que se bota, darle forma, ponerle nombre y precio justo. Economía circular no como concepto de seminario sino como decisión de subsistencia tomada cada mañana antes del amanecer.

Tres instituciones, tres compromisos concretos

El encuentro produjo acuerdos que se traducen en herramientas reales para estas mujeres.

  1. Artesanías de Colombia formalizó un convenio con el Ministerio de Minas y Energía para capacitar a joyeras artesanales y certificar su trabajo con el sello Hecho a Mano, respaldo que abre puertas a compradores nacionales e internacionales.
  2. El Banco Agrario presentó el programa Creciendo Juntas, con el que este gobierno duplicó los créditos aprobados para mujeres rurales, eliminando el sesgo histórico que las clasificaba como clientes de mayor riesgo. En minería artesanal y barequeo se han abierto cerca de 7.000 nuevas cuentas bancarias. Hay crédito disponible para capital de trabajo, inversión productiva y mejoramiento de vivienda.
  3. INNpulsa Colombia anunció una convocatoria para 5.900 mujeres emprendedoras en todo el territorio nacional, disponible en su página web, con prioridad para las unidades productivas de mujeres mineras que quieran acceder a empresas compradoras de manera directa, sin intermediarios.

Un reconocimiento que debe crecer

La viceministra Sorrel Aroca recibió también un regalo de las propias participantes: una artesanía elaborada por ellas, la mujer minera representada en el material que ella misma trabaja. «Levantarse primero, ahora, tiene un sentido gracias a las oportunidades que ustedes nos brindan», dijo Luisa Biáfara desde el Chocó.

Este gobierno ha apostado por poner a las mujeres mineras en el centro de su política sectorial. El reto que queda es que ese centro ocupe también los grandes escenarios, con la misma convicción con que estas mujeres ocupan sus territorios cada madrugada.

FUENTE: https://www.minenergia.gov.co/


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