agosto 19, 2026
A las mujeres de Colombia, las que siembran cuando todo se derrumba

Colombia está viviendo uno de los momentos más difíciles de su historia. El terremoto de magnitud 7,4 en San José del Palmar, Chocó, ha cobrado 312 vidas, se registran 4.611 personas heridas y 290 aún desaparecidas. El escenario resulta desolador. En medio de la desesperanza es imposible ignorar la movilización a nivel nacional que ha generado ver en situación crítica a tres regiones del país: el Valle del Cauca, el Eje Cafetero y el Pacífico colombiano.
Coincidirán muchos conmigo en que, además de la angustia y el trauma colectivo ante la posibilidad de perder la vida, el sentimiento generalizado ha sido la necesidad de ayudar, de manifestar solidaridad. Es precisamente en esas muestras de solidaridad que quisiera resaltar el rol de las mujeres que han asumido el liderazgo para recomponer esta, nuestra casa.
Hablar de ambientalismo y lucha contra el cambio climático en Latinoamérica es hablar de las mujeres. Desde la Amazonía hasta el Pacífico colombiano, ellas protegen las semillas, cultivan la chagra y transmiten, a través de canciones y cuentos al lado del río, sus saberes para la defensa comunitaria de la vida. Esas mismas mujeres asumen roles de liderazgo en territorios históricamente abandonados por el Estado, enfrentando retos tan complejos como el avance de la industria extractiva o la presencia de actores ilegales, poniendo en riesgo su propia vida.
Estas mismas mujeres asumen directamente roles de cuidado y son el centro de su núcleo familiar, en la mayoría de los casos como madres solteras. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Calidad de Vida del DANE, una proporción significativa de los hogares colombianos, cercana a cuatro de cada diez, es liderada por mujeres. En los hogares con “jefatura femenina”, término técnico utilizado por esta entidad, predominan los hogares monoparentales: aquellos en los que las madres conviven con sus hijos sin una pareja. Estos datos resultan claves para el momento histórico que vivimos, porque mientras en algunos sectores del norte global se cuestionan abiertamente conquistas como el sufragio femenino y otras libertades ganadas en un siglo de lucha, la realidad colombiana demuestra que esa lucha sigue más que viva y vigente.
A diez días del terremoto del 10 de agosto, uno de los eventos sísmicos de mayor impacto registrados en Colombia en los últimos años, es necesario reconocer a las mujeres: aquellas que se vistieron de rescatistas, médicas, enfermeras, cocineras, psicólogas; aquellas que no han parado de buscar ayudas y donaciones.
Claro que debemos inspirarnos en ellas, y los ejemplos sobran en Colombia. Mujeres como Shakira, ícono global que no dudó en llegar directamente a Quibdó y, además de donar un millón de dólares, asumió como reto personal la reconstrucción de la Universidad Tecnológica del Chocó. O Nubia Córdoba, gobernadora del Chocó, quien además de tener un liderazgo innato y una hoja de vida destacada, demuestra que los liderazgos acompañados por la comunidad son el futuro de nuestro país.
El proceso de reconstrucción física y espiritual de nuestro país exigirá el esfuerzo de cada colombiano y colombiana. Pero que esta sea, sobre todo, la oportunidad de reconocer el rol de nosotras las mujeres: porque definitivamente no tenemos tiempo para poner en discusión nuestros derechos cuando hay una casa que necesita recomponerse rápidamente.
FUENTE: LA SILLA VACIA












