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junio 16, 2026

La otra cara del mundial


La copa no es lo único en disputa en este Mundial. Son muchos los justos reclamos que el pueblo mexicano aprovechará para seguir haciendo, ahora que México tiene los reflectores del mundo en sus estadios. Estos son algunos.

El jueves 11 de junio comenzó la Copa Mundial de Fútbol más grande de la historia, con 48 selecciones, 3 países sede (México, Estados Unidos y Canadá), 16 estadios y 104 partidos. La ceremonia inaugural en el Estadio Azteca de Ciudad de México contó con Lila Downs, J Balvin, Maná, Los Ángeles Azules, Belinda, Shakira, Burna Boy, EJAE (voz de Rumi en KPop Demon Hunters), Andrea Bocelli, Alejandro Fernández, Tyla y Salma Hayek. La gran ausente fue la presidenta Claudia Sheinbaum, a quien iban dirigidos los mensajes que se enviaban desde el otro lado del estadio. 

Mientras México vencía 2-0 a Sudáfrica en el partido inaugural, afuera del estadio las madres buscadoras y colectivos de búsqueda se manifestaban junto a miles de personas contra la inacción del Estado con consignas como “México, campeón en desaparición”, “La pelota vuelve a casa, ¿y tú cuándo?” y “Mientras la FIFA lucra, las madres buscan”. Además de los más de 7.000 elementos de seguridad previstos para el partido, el gobierno desplegó cuerpos antidisturbios y policía montada y usó gases lacrimógenos en su contra.

La previa

Varios de los colectivos que se sumaron a la protesta habían llegado a la capital desde la semana anterior. Entre ellos, organizaciones campesinas, transportistas, pensionados, colectivos vecinales, anti-gentrificación y de derechos humanos articulados en una Asamblea Antimundialista y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), que mantiene un paro indefinido. 

Dos días antes de la inauguración, el 9 de junio, en una acción conjunta con Amnistía Internacional y más de 100 organizaciones de los tres países sede, Greenpeace México desplegó una manta de 21 metros sobre la Estela de Luz con la consigna “Esto también está en juego. El mundo está viendo”. Leila Lara, directora de Greenpeace México, lamentó que la organización del Mundial en el país haya “contado con más de 2 mil millones de pesos, 100 mil elementos de seguridad pública”, mientras persisten las problemáticas ambientales y de derechos humanos.

En los días previos, el gobierno reforzó la seguridad en los alrededores del estadio, el Zócalo capitalino, los eventos denominados “Fan Fest”, el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y las principales avenidas, para impedir que los contingentes bloquearan los accesos y aguaran “la fiesta del fútbol”. Solo para el estadio y el Fan Fest, la Secretaría de Seguridad Ciudadana reportó 11.219 elementos de seguridad y emergencia. El secretario de Seguridad Ciudadana, Pablo Vázquez, informó que 800 elementos policiacos participaron para reprimir las manifestaciones de la CNTE del 9 y 10 de junio en el Azteca.

La inauguración

La noche del miércoles 10 de junio, más de 400 madres buscadoras bloquearon ambos sentidos de la Calzada de Tlalpan, la vía que llega al Estadio Ciudad de México, con veladoras, antorchas y cruces de flores. A la actividad “Iluminemos la búsqueda: caminata por los desaparecidos”, encabezada por la Colectiva Madres Buscadoras de los Altos de Chiapas, con participación de colectivos de al menos 10 estados del país, se sumaron asistentes con pancartas, fotografías de personas desaparecidas y playeras de la Selección Mexicana intervenidas con consignas alusivas a la crisis de desapariciones. 

También llegaron organizaciones campesinas y comunidades indígenas en contra de la explotación, el despojo, la represión y el desprecio, que buscaban visibilizar el reclamo de justicia para los 43 normalistas de Ayotzinapa (estudiantes desaparecidos por el Estado en 2014), así como la inacción gubernamental y la organización de un Mundial que se realiza a costa de la explotación, el desarraigo y la represión de comunidades indígenas y sectores populares.

Contrario a lo reportado por varios medios, lo que ocurrió en la jornada inaugural no se trató de “protestas que empañaron la fiesta”; se trató de un llamado para que la fiesta no eclipse las crisis sociales y ambientales del país. El reclamo por las desapariciones y otras injusticias es extenso, justificado y estaba ahí antes que el Mundial. Y estas tensiones y problemáticas no se disiparán con la emoción del fútbol; por el contrario, seguirán creciendo y visibilizándose.

Más de 130.000 personas desaparecidas

De acuerdo con los datos más recientes, en México hay 132.534 personas desaparecidas. El 98% de los casos se concentra en los últimos 20 años, desde el inicio de la “guerra contra el narco” del expresidente Felipe Calderón y la militarización de la seguridad. Tan solo en 2025 se registraron 14.000 personas desaparecidas, la cifra anual más alta de la que se tenga registro: un 67% más que en 2019. En la CDMX los casos casi se duplicaron en un año (de 1.289 en 2024 a 2.299 en 2025), y en Jalisco crecieron más de un 200%.

Según un análisis de Causa en Común, entre 2006 y febrero de 2026 se acumularon apenas 3.869 carpetas de investigación, es decir, que solo 3 de cada 100 personas desaparecidas tienen una carpeta de investigación vinculada. A esto se suma la crisis forense paralela: decenas de miles de cuerpos sin identificar en servicios forenses. Informes de Quinto Elemento Lab y el Movimiento por Nuestros Desaparecidos hablan de alrededor de 72.000 restos humanos sin identificar.

Ante la inacción de las fiscalías, son las familias de las y los desaparecidos quienes realizan la búsqueda: colectivos como las Madres Buscadoras de Sonora hacen la labor del Estado en zonas donde se presume la existencia de restos, y lo hacen bajo riesgo letal. Algunas, como Teresa Magueyal, han sido asesinadas.

En contraste, para la inauguración y los cuatro partidos adicionales en el Estadio Ciudad de México, el gobierno desplegó más de 7.000 elementos de seguridad apoyados por 682 vehículos, según el secretario de Seguridad capitalino.

Militarización y protesta

El Plan Kukulkán —la estrategia federal de seguridad de México para la Copa del Mundo 2026, a cargo de Omar García Harfuch, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC)— es un despliegue de fuerzas sin precedente en el país: 20.000 miembros de las Fuerzas Armadas, principalmente Guardia Nacional, y 55.000 agentes de la SSPC que, sumados a efectivos de seguridad privada, elevan el personal desplegado a cerca de 100.000 elementos, además de un amplio componente tecnológico y militar.

El plan también incluye coordinación internacional con Canadá y Estados Unidos para acciones de inteligencia y seguridad fronteriza, con controles reforzados en fronteras, ciberseguridad y vigilancia de aeropuertos y zonas turísticas, ante una previsión de 5,5 millones de visitantes. Irónicamente, voceros del operativo afirmaban que la única noticia durante el Mundial sería lo que ocurriera dentro de los estadios, pero las madres buscadoras lograron que no fuera así.

El informe de Amnistía Internacional La humanidad debe triunfar: defender los derechos y abordar la represión en la Copa Mundial de la FIFA 2026 advertía que ese despliegue, sumado a restricciones registradas a la protesta en los tres países anfitriones, elevaba el riesgo de represión durante el torneo

A la preocupación por la militarización interna se sumaba la aprobación por parte del Senado mexicano del ingreso de 35 militares de élite estadounidenses (Navy SEALs y Boinas Verdes) para participar en simulacros de seguridad rumbo al torneo, una decisión que organizaciones agrupadas en torno al monitoreo del T-MEC señalaron como riesgosa para la protesta social.

Gentrificación

Otro de los grandes reclamos que rodea el evento es el del desplazamiento habitacional. Expertos como Luis Alberto Salinas Arreortua, investigador del Instituto de Geografía de la UNAM, han advertido que el Mundial funciona como acelerador de la especulación inmobiliaria si no hay contrapesos regulatorios firmes. En entrevista con Agencia Presentes, resumió el modelo urbano en juego: “La lógica es una ciudad totalmente mercantilista”. Las plataformas de hospedaje de corta estancia, señalan los especialistas, han retirado vivienda del mercado de renta tradicional e inflado precios en zonas cercanas a los estadios y corredores turísticos. Organizaciones vecinales y especialistas en derecho a la vivienda han descrito el proceso con las “cuatro D”: desplazamiento, desalojo, despojo y desarraigo.

El problema antecede al torneo: en 2022, el gobierno capitalino, entonces encabezado por la hoy presidenta Claudia Sheinbaum, firmó un convenio con la Unesco y Airbnb para posicionar a la CDMX como capital del “turismo creativo” para nómadas digitales, un acuerdo criticado desde su origen por su previsible efecto sobre el costo de la vivienda. Las marchas antigentrificación de 2025 y 2026 pusieron el tema en el centro del debate público. En respuesta, la jefa de Gobierno Clara Brugada anunció el “Bando 1” para regular el mercado de rentas y fortalecer la vivienda social, y en mayo de 2026 defendió una agenda antigentrificación en el Foro Urbano Mundial de ONU-Hábitat, en medio de reclamos por desalojos acelerados rumbo al torneo. 

A esto se suma el ampliamente criticado clasismo del evento y la “gentrificación deportiva” que resulta de él. Los precios del consumo interno en los estadios incluyen botanas de 200 pesos, cervezas de más de 300, y los paquetes corporativos millonarios advierten que el Mundial expulsa también al aficionado local, convirtiendo un rito popular en un producto para élites.

“Limpieza social”: ¿quiénes estorban en la foto?

Otro eje de denuncia en el marco del megaevento es el desplazamiento de poblaciones callejeras, trabajadoras sexuales, comerciantes informales y disidencias sexogenéricas de los espacios que verán los turistas. En 2009, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal definió el término “limpieza social” como el desalojo de personas de la vía pública sin autorización judicial.

El caso más documentado es el de las trabajadoras sexuales de la avenida Tlalpan, la vialidad que conecta el centro de la ciudad con el Estadio Azteca. La Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer “Elisa Martínez” denuncia que las obras de remodelación y la presión policial constante han reducido hasta en 70% los ingresos de mujeres que, en su mayoría, son jefas de familia, y que han encabezado al menos cinco protestas desde mediados de 2025 sin resultados concretos del diálogo con el gobierno capitalino. 

La Brigada Callejera documentó en 2025 quince feminicidios y diez transfeminicidios de trabajadoras sexuales, un aumento de 35% respecto a dos años antes, evidenciando además la violencia extrema y diferencial que sufren las mujeres, personas trans y trabajadoras sexuales en las calles.

Pero el problema no se limita a la capital. Agencia Presentes reportó que en Guadalajara y Monterrey, las otras dos sedes mexicanas, mujeres trans lideran resistencias contra desalojos y operativos que buscan “sanitizar” las ciudades ante la llegada estimada de unos tres millones de turistas internacionales. Y el problema se inscribe en un patrón global: antes de los Juegos Olímpicos de París 2024, las autoridades trasladaron en autobuses a migrantes y personas sin hogar fuera de la capital francesa, y durante el Mundial de Brasil 2014, organizaciones reportaron desalojos masivos.

Alerta por aumento de violencias domésticas y riesgos para las infancias 

Varias organizaciones nacionales e internacionales han advertido del riesgo para mujeres, niñas, niños y adolescentes que viene con el Mundial. Desde octubre del año pasado, UNICEF advirtió que la explotación sexual infantil suele registrar picos en contextos de eventos deportivos masivos. Tania Ramírez, directora de REDIM, describió a La Cadera de Eva el efecto combinado del flujo masivo de personas y dinero como una “coordenada perfecta” para las redes de trata, y advirtió que el riesgo no se limita a las tres sedes, porque el turismo se derramará hacia otros destinos.

La fundación Libera México, especializada en trata, estima que más de 20 mil niñas, niños y adolescentes son víctimas de trata cada año en el país, y señala que cerca del 46% de los consumidores de turismo sexual en México provienen de Estados Unidos y Canadá, precisamente los países coorganizadores. Emilio Maus, experto en trata y derechos humanos, describió a Proceso el escenario como una “tormenta perfecta”: cinco millones de turistas esperados, hoteles llenos, atención puesta en las canchas, y un país percibido por agresores como territorio de alta impunidad. Maus señala además que el gobierno federal no ha publicado el Programa Nacional contra la Trata de Personas, dejando la política pública sin rumbo definido.

Además, la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM) y Human Rights Watch han señalado que la FIFA carece de una política integral de salvaguarda de la niñez para el torneo, lo que deja vacíos de prevención en las ciudades sede. 

Más de veinte organizaciones civiles agrupadas por Educación con Rumbo lanzaron la campaña nacional de prevención “Infórmate, Empatiza y Protege” con recursos para detectar y denunciar violencia sexual infantil. Y aunque el riesgo aumenta con la llegada de extranjeros, las propias organizaciones subrayan que siete de cada diez agresores sexuales forman parte del entorno cercano de las víctimas, de modo que buena parte del riesgo durante el Mundial estará dentro de los hogares, no solo en las calles.

Maus también advirtió a Proceso un patrón documentado internacionalmente: durante los días de partido aumenta la violencia en los hogares, con repuntes más marcados cuando el equipo pierde, y la frustración se descarga contra mujeres, niñas y niños.

El telón de fondo es un país que, según cifras de la CEPAL citadas por organizaciones civiles, se ha ubicado en los primeros lugares regionales en feminicidios.

La respuesta del gobierno 

Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum había asegurado que su gobierno no recurriría a la represión y que garantizaría una inauguración pacífica, hubo represión en la inauguración y días previos.

Sobre las otras preocupaciones, el gobierno capitalino ha respondido con una “Agenda de Derechos Humanos para el Mundial” que incluye un mecanismo de denuncia ciudadana, un portal de transparencia del gasto, protocolos de protección a la infancia en eventos masivos y programas culturales barriales. 

El partido ya comenzó y veremos si esas medidas alcanzan a frenar la magnitud de lo denunciado. Lo que está en juego para México es mucho más que una copa.

FUENTE: VOLCÁNICAS


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