mayo 27, 2026
Las tareas del hogar siguen quitando tiempo de estudio y trabajo a las mujeres, especialmente en la ruralidad

Bogotá lidera la medición de equidad, mientras Guaviare y Amazonas registran los mayores rezagos.
Las brechas de género en Colombia tienen un fuerte componente territorial y una de sus expresiones más visibles está en el tiempo que muchas mujeres, especialmente en zonas rurales, dedican a las tareas del hogar y al cuidado no remunerado. Así lo evidencia la nueva Medición Subregional de Brechas de Género, desarrollada por la Universidad del Rosario, el Consejo Privado de Competitividad y Davivienda, que analizó 74 indicadores de 13 fuentes oficiales.
Las tareas del hogar siguen limitando el tiempo de las mujeres
Uno de los hallazgos más contundentes de la investigación es que el trabajo de cuidado no remunerado continúa siendo una de las principales barreras para la autonomía económica de las mujeres en Colombia. Esta carga pesa con más fuerza en zonas rurales y en territorios con menores niveles de desarrollo institucional e infraestructura social.
El informe señala que, en regiones con limitaciones de transporte, baja cobertura de servicios públicos y ausencia de centros de cuidado, las mujeres destinan más tiempo a labores domésticas y de cuidado. Esa dedicación reduce sus posibilidades de acceder a empleo formal, educación o generación de ingresos, lo que termina ampliando las brechas frente a los hombres.
Lina María Céspedes, investigadora principal de la medición y profesora de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario, resumió el problema al señalar que “en zonas rurales y con altos niveles de pobreza, la falta de centros especializados y de transporte adecuado hace que las mujeres dediquen más tiempo a las labores del hogar, restringiendo su acceso a lo más valioso, el tiempo. Solo con este, se puede acceder a empleo o educación”.
En todo esto, un elemento central es que la desigualdad no se mide únicamente en ingresos o empleo, sino también en tiempo disponible. Cuando una mujer debe asumir más cargas del hogar, tiene menos margen para estudiar, trabajar, emprender o buscar mejores oportunidades económicas.

Bogotá lidera equidad de género y Guaviare registra el mayor rezago
La medición también muestra que las brechas de género no se comportan igual en todos los territorios. Bogotá ocupa el primer lugar nacional en equidad de género, con un puntaje de 7,16 sobre 10. Le siguen Atlántico, con 6,76, y Cundinamarca, con 6,75.
En el otro extremo aparecen Guaviare y Amazonas. Guaviare registró el puntaje más bajo del país, con 3,07, seguido de Amazonas, con 3,33. Según el informe, estos territorios enfrentan rezagos estructurales en dimensiones como salud, educación, infraestructura de cuidado, acceso laboral y representación.
El promedio nacional se ubicó en 5,5 puntos, referencia que para los investigadores, esa cifra refleja que cerca de la mitad de los territorios todavía presenta condiciones de inequidad significativas y brechas estructurales profundas. La lectura central es que el país no tiene una sola realidad en materia de género, sino un mapa desigual en el que el lugar de nacimiento o residencia puede marcar diferencias decisivas.
La investigación evaluó seis pilares fundamentales: bienestar, cuidado, mercados, liderazgo, educación y salud. Con esa metodología buscó identificar diferencias que muchas veces no se ven en los análisis nacionales agregados, pero que sí afectan la vida diaria de mujeres y hombres en los territorios.
Menos empleo, más informalidad y menor acceso digital
Además de la carga de cuidado, el estudio encontró que las mujeres siguen enfrentando menores tasas de participación laboral y mayores niveles de informalidad en la mayoría de departamentos analizados. A esto se suman brechas salariales persistentes y menores niveles de acceso financiero y digital, especialmente en zonas rurales.
Estas limitaciones tienen efectos directos sobre la autonomía económica, ya que si una mujer tiene menos tiempo disponible, menor acceso a herramientas digitales, menor conexión con el sistema financiero y más barreras para entrar al mercado laboral formal, sus posibilidades de generar ingresos propios se reducen.

Los analistas también acotaron que aunque hay avances en participación femenina dentro de cargos directivos y de la administración pública, la presencia de mujeres en elección popular es limitada. Entre las barreras aparecen el acceso a financiación política, menor visibilidad mediática y permanencia de estereotipos de género.
Por otra parte, Daniel Torralba Barreto, investigador del estudio y coordinador del Centro de Estudios para la Competitividad Regional de la Universidad del Rosario, explicó que la intención era construir una medición que fuera más allá de comparar cifras económicas y que permitiera contextualizar las diferencias en condiciones de vida y oportunidades de hombres y mujeres.
La conclusión de fondo es que las brechas de género en Colombia no pueden abordarse con políticas homogéneas y que la ruralidad, la pobreza, la infraestructura, el acceso institucional, el transporte y la disponibilidad de servicios de cuidado cambian de forma profunda las oportunidades reales de estudiar, trabajar, participar en política o generar ingresos.
DANIEL HERNÁNDEZ NARANJO
Editor Digital de Portafolio
FUENTE: PORTAFOLIO












