mayo 26, 2026
ONU Mujeres impulsa diálogo regional sobre mujeres mayores y experiencias territoriales en América Latina y el Caribe

La Oficina Regional para las Américas y el Caribe de ONU Mujeres organizó el 21 de mayo el webinar “Mujeres Mayores en América Latina y el Caribe: experiencias desde los territorios”, que reunió a 64 representantes de organizaciones feministas, de mujeres y de la sociedad civil de América Latina y el Caribe. El webinar buscó fortalecer el intercambio de experiencias y reflexiones desde los territorios, visibilizando el trabajo de organizaciones feministas, de mujeres y de la sociedad civil en la promoción y defensa de los derechos de las mujeres mayores desde una perspectiva interseccional y de curso de vida.
Sarah Douglas, Directora Regional Adjunta de ONU Mujeres destacó la necesidad de abordar las desigualdades que afectan a las mujeres mayores desde una perspectiva de curso de vida, subrayando que “la pobreza en la vejez no empieza en la vejez”. Señaló además que las desigualdades acumuladas a lo largo de la vida continúan limitando la autonomía económica, la protección social y la participación plena de muchas mujeres mayores. Asimismo, reafirmó que las mujeres mayores “no son únicamente beneficiarias de políticas públicas: son agentes de cambio”, y remarcó la importancia de reconocer su dignidad, liderazgo y contribución a las comunidades y sociedades. Por su parte, Rocío Muñoz Flores, Asesora de Género de la Oficina Regional del UNFPA, compartió reflexiones sobre las principales tendencias demográficas y los desafíos estructurales y destacó que “para 2050, una de cada cuatro personas en América Latina y el Caribe tendrá 60 años o más, y muchas de ellas serán mujeres”, advirtiendo sobre la necesidad de fortalecer sistemas de protección social, cuidados y salud con enfoque de género e interseccionalidad.
Silvia Gascón, directora del Centro de Envejecimiento Activo y Longevidad de la Universidad ISALUD, reflexionó sobre las transformaciones demográficas y culturales asociadas al envejecimiento, destacando que “la novedad de este siglo es la revolución de la longevidad: el envejecimiento del envejecimiento, porque el grupo poblacional que más crece es el de las personas mayores de 80 años”. Señaló que esta transformación “requiere profundos cambios en todos los ejes de la vida, especialmente en los sistemas de salud, los cuidados y las formas en que organizamos nuestras sociedades”, así como una nueva comprensión del curso de vida. En este sentido, afirmó que “ya no existe una edad para jugar, otra para estudiar, otra para trabajar y otra para jubilarse; hoy las personas vamos y venimos entre el estudio, el trabajo y nuevas formas de participación a lo largo de todo el curso de vida”. Asimismo, alertó sobre la persistencia del edadismo o “viejismo”, entendido como la tendencia a definir a las personas únicamente por su edad, suponiendo que por tener más de 60, 70 u 80 años ya no pueden enamorarse, trabajar, aprender o acceder a la tecnología. Frente a ello, reivindicó la necesidad de construir una mirada distinta sobre las vejeces: “Buscábamos construir una visión de la edad mayor como una etapa propicia para el placer, la satisfacción personal, nuevos proyectos y para recuperar aquellas asignaturas pendientes que quedaron postergadas en la juventud”. Finalmente, enfatizó que “es imprescindible que las propias personas mayores tomemos el control de nuestras vidas, tengamos conciencia de edad y de las situaciones de discriminación a las que muchas veces estamos expuestas”.
El diálogo abierto contó con la participación de organizaciones feministas, de mujeres y de la sociedad civil, que compartieron experiencias y desafíos desde los territorios. Ana González advirtió que “la invisibilización de las personas mayores no es un discurso; es un hecho contundente y real”. Asimismo, destacó la necesidad de fortalecer la implementación efectiva de la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, subrayando que “es necesario que se materialice y se traduzca operativamente en políticas, leyes y acciones concretas”. Por su parte, Cristina Grela compartió una experiencia innovadora de vivienda colaborativa desde una perspectiva feminista y comunitaria. Explicó que, tras años de militancia por los derechos de las mujeres, impulsaron “una propuesta de vivienda colaborativa” y destacó que la iniciativa busca construir “otra forma de transitar la vejez”, basada en la vida colectiva y el intercambio intergeneracional.
Asimismo, Susana Zaccaro destacó las desigualdades que enfrentan las mujeres de villas y barrios populares, señalando que “sostenemos la vida y el cuidado comunitario en nuestros territorios, muchas veces sin remuneración ni reconocimiento”. Advirtió además que muchas mujeres llegan a la vejez atravesadas por generaciones de empobrecimiento, informalidad laboral y sobrecarga de cuidados. Finalmente, Luz Haro llamó a incorporar una mirada más cercana a las realidades de las mujeres rurales, destacando que muchas viven en contextos donde “no hay servicios, no hay casas de protección, no hay asistencia y ni siquiera centros médicos”, evidenciando las profundas brechas territoriales que afectan el acceso a derechos y servicios para las mujeres mayores rurales.
En las conclusiones, Verónica Montes de Oca destacó la importancia de incorporar miradas territoriales e interseccionales para comprender las desigualdades que atraviesan las mujeres mayores, señalando que estos enfoques permiten superar “las visiones coloniales del capitalismo patriarcal”. Asimismo, afirmó que “necesitamos una renovación teórica” para comprender tanto las realidades de las mujeres mayores como las formas en que hoy se configura el envejecimiento de mujeres jóvenes y niñas. También valoró como un avance significativo que “por primera vez se realice una reunión interministerial sobre mujeres mayores en el marco de la implementación de la Convención para la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer”, reflejando el creciente posicionamiento de esta agenda en los espacios internacionales. Durante su intervención, alertó además sobre el impacto de las crisis económicas y las desigualdades estructurales, recordando que muchas mujeres mayores atravesaron “modelos neoliberales de despojo y desigualdad”, cuyos efectos continúan profundizando la pobreza y la feminización de las desigualdades en la región.
El webinar concluyó con un llamado a fortalecer el trabajo articulado entre sociedad civil, organismos internacionales y Estados para avanzar hacia sociedades del cuidado más igualitarias, inclusivas y sostenibles. Las participantes destacaron además la creciente relevancia de la agenda de las mujeres mayores en los debates regionales y globales, reconociendo su papel como agentes de cambio y reafirmando la necesidad de garantizar plenamente sus derechos, autonomía y participación en América Latina y el Caribe.
FUENTE: ONU MUJERES












