mayo 7, 2026
Así avanza la restitución de tierras para las mujeres en los Montes de María, cuyos cuerpos fueron usados como ‘botín de guerra’ por grupos armados

La restitución de tierras con enfoque de género es la herramienta más poderosa para prevenir la repetición de la violencia contra ellas.
Durante décadas, las praderas de los Montes de María, entre los departamentos de Bolívar y Sucre, fueron el epicentro de una violencia que se ensañó con el cuerpo y la tierra de las mujeres.
Ellas fueron el mal llamado ‘botín de guerra’ de los grupos armados ilegales.
Para reivindicar los años de dolor e injusticias, en las últimas horas, esta región del Caribe colombiano vivió una jornada marcada por la memoria y la reivindicación: la Unidad de Restitución de Tierras (URT) consolidó la Mesa de Mujeres y Restitución de Tierras, un espacio diseñado para que las víctimas dejen de ser sujetos pasivos y se conviertan en arquitectas de su propia reparación.
El encuentro, que se llevó a cabo en El Carmen de Bolívar (Bolívar), fue una respuesta institucional a los impactos diferenciados que el conflicto armado dejó en las zonas rurales de municipios como Ovejas, San Juan Nepomuceno, San Jacinto, Carmen de Bolívar, María La Baja y Morroa.
La herencia del silencio y la nueva voz

En los Montes de María, la guerra no solo significó el despojo de hectáreas; para las mujeres, implicó el uso del cuerpo como campo de batalla, la viudez forzada y la asunción de roles de jefatura de hogar en medio de la precariedad.
Históricamente, el acceso a la propiedad de la tierra les fue negado o mediado por figuras masculinas, una brecha que hoy la política de restitución busca cerrar con un enfoque de género vinculante.
«La Mesa de Mujeres es una oportunidad para alzar nuestra voz y ser reconocidas como sujetas de derechos» — Carmen Alicia Leones, lideresa y defensora de derechos humanos.
La resiliencia de estas mujeres, que sobrevivieron a masacres y desplazamientos masivos, es ahora el motor de la política pública. La URT busca que los insumos recogidos en estas mesas fortalezcan la gestión institucional desde la realidad del territorio y no desde los escritorios de la capital.
Memoria escrita en clave femenina

Uno de los hitos de la jornada fue la presentación del libro ‘Mujeres, Conflicto Armado y Construcción de Paz en Colombia’, obra de Daniel Flórez, director territorial de la URT en Bolívar y Sucre. El texto es el resultado de una investigación profunda que analiza cómo la perspectiva de género fue incorporada por la Comisión de la Verdad y el papel fundamental que las mujeres desempeñan en la estabilidad de la paz territorial.
Para Flórez, la reparación no es completa si no se reconoce el valor histórico de la mujer en la reconstrucción del tejido social. “Este es un espacio vinculante que permite profundizar el enfoque de género y garantizar la paz desde los territorios”, puntualizó el funcionario.
Geografía de la reparación
La Mesa de Mujeres convocó a representantes de puntos neurálgicos del conflicto en la región Caribe:
Bolívar: San Juan Nepomuceno, María La Baja, El Carmen de Bolívar y Cartagena.
Sucre: Ovejas, La Unión y zonas rurales de Morroa.
En busca de una paz sostenible
La restitución de tierras con enfoque de género es, quizás, la herramienta más poderosa para prevenir la repetición de la violencia. Al otorgar títulos de propiedad y proyectos productivos a las mujeres, el Estado no solo devuelve un bien material, sino que otorga autonomía económica y política.
El camino aún es largo en una región que todavía sana sus heridas, pero espacios como la Mesa de Mujeres demuestran que en los Montes de María, el futuro tiene nombre de mujer y raíces profundamente hundidas en la justicia social.
FUENTE: EL TIEMPO












