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abril 20, 2026

La violencia sexual se consolida como arma de guerra en Sudán después de tres años de conflicto


Tres años después del estallido del conflicto en Sudán, la violencia sexual contra mujeres y niñas se ha consolidado como una de las tácticas más brutales y persistentes de la guerra, mientras el número de víctimas que necesitan asistencia no deja de crecer en medio de un colapso casi total de los servicios básicos.

«Las mujeres y las niñas están siendo violadas y asesinadas en sus hogares, y también mientras huyen o buscan alimentos, agua y atención médica. El uso de la violencia sexual se ha integrado en el modelo de la guerra en Sudán«, ha afirmado la Directora Regional de ONU Mujeres para África Oriental y Meridional, Anna Mutavati.

El número de mujeres y niñas que requieren apoyo tras sufrir violencia de género se ha cuadruplicado desde el inicio del conflicto en abril de 2023 y casi se ha duplicado en los dos últimos años, según el informe Tres años de guerra: mujeres sudanesas en la primera línea de los esfuerzos humanitarios y de construcción de paz locales, de ONU Mujeres.

El análisis, basado en datos de 85 organizaciones lideradas por mujeres que operan en el país, señala además que dos tercios de las trabajadoras humanitarias en primera línea reportaron un incremento significativo de la violencia sexual en 2025, tendencia que continua agravándose en 2026.

El conflicto, iniciado en abril de 2023, enfrenta al Ejército sudanés y a las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) en una lucha por el poder que ha derivado en combates urbanos, ataques indiscriminados contra civiles y el colapso de las instituciones estatales. La violencia se ha extendido por amplias zonas del país, especialmente en Darfur y Kordofán, con cambios constantes en las líneas del frente que han provocado desplazamientos masivos y una crisis humanitaria sin precedentes.

Doce millones de personas en riesgo de sufrir violencia de género

Las cifras reflejan la magnitud de una crisis que golpea especialmente a la población femenina. Según datos difundidos por Plan International, unos doce millones de personas, una cuarta parte de la población sudanesa, están en riesgo de sufrir violencia de género, incluidas violaciones y agresiones sexuales.

Esta situación se ve agravada por el colapso del sistema sanitario. La ONG alerta de que los ataques contra hospitales y centros de salud, cada vez más frecuentes y en ocasiones realizados con drones, están reduciendo drásticamente la capacidad de atender a las supervivientes, muchas de ellas quedan sin acceso a atención médica urgente, apoyo psicológico o protección legal.

El impacto del conflicto sobre mujeres y niñas se produce en un contexto de desplazamiento masivo, con más de 4,3 millones de mujeres y niñas desplazadas dentro del país, según ONU Mujeres, en un total que supera los 12 millones de personas, muchas de las cuales sobreviven en campamentos improvisados o asentamientos informales donde la falta de seguridad incrementa el riesgo de abusos.

«No me siento segura aquí, es peligroso para las niñas»

Testimonios recogidos por Plan Internacional reflejan esta vulnerabilidad. Rania, de 15 años, huyó con su familia a Chad cuando los combates alcanzaron su aldea. Actualmente reside en el campamento de Aboutengue, donde conviven unas 46.000 personas refugiadas sudaneses.

«Por la noche no hay luz ni electricidad. No me gusta salir por la noche. No me siento segura aquí, es peligroso para las niñas por la noche. Podemos oír disparos», relató.

La crisis también está desmantelando el sistema educativo, con consecuencias directas para las niñas. Según Plan International, más de 14 millones de menores están fuera de la escuela, en su mayoría niñas, debido a la destrucción o cierre de centros educativos. La organización advierte además de un aumento del matrimonio infantil entre las menores que abandonan las aulas desde el inicio de la guerra.

«Este conflicto ha devastado Sudán. La juventud está perdiendo el acceso a la educación, los hospitales están en ruinas y las comunidades se están desintegrando. Las consecuencias a largo plazo se sentirán durante generaciones si no actuamos ahora», ha señalado el director de Plan International en el país, Mohamed Kamal.

A esta situación se suma el deterioro de las condiciones de vida. Más de 21 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria aguda, y las mujeres, que a menudo son las últimas en comer en contextos de escasez, están particularmente expuestas a sus efectos.

Pese a este escenario, son las organizaciones locales lideradas por mujeres las que sostienen gran parte de la respuesta humanitaria. ONU Mujeres estima que estas redes están alcanzando a cerca de 20 millones de personas, proporcionando alimentos, atención médica y apoyo psicosocial, además de mediar en conflictos y facilitar el acceso humanitario en zonas donde las estructuras estatales han colapsado.

«No puede haber paz mientras la violencia sexual siga»

Sin embargo, su labor se enfrenta a enormes obstáculos. El 99 % de estas organizaciones reporta dificultades operativas debido a la falta de financiación, restricciones administrativas y problemas de seguridad, mientras que el 85 % afirma haberse visto afectado por recortes presupuestarios en 2025, según el informe de ONU Mujeres.

Además, las propias trabajadoras humanitarias son objeto de amenazas: una de cada cinco ha denunciado haber recibido intimidaciones, lo que refleja el alto nivel de riesgo en el que desarrollan su labor.

Otro de los aspectos señalados por Naciones Unidas es la exclusión de las mujeres de los procesos de paz. En los tres años de conflicto no ha habido una participación significativa de mujeres sudanesas en las negociaciones oficiales, pese a su papel clave en la mediación local y la respuesta comunitaria.

«Poner fin a esta guerra significa acabar con la impunidad que la sostiene y reconocer que no puede haber paz mientras la violencia sexual siga siendo una de sus tácticas más calculadas y crueles«, advirtió Mutavati, quien pidió rendición de cuentas para los responsables y una mayor inclusión de las mujeres en los procesos de toma de decisiones.

Solo una de cada diez negociaciones de paz incluyó mujeres en 2024, según Manos Unidas. Sin embargo, los datos de ONU Mujeres son contundentes: su inclusión en las mesas de diálogo eleva un 20 % la probabilidad de que un acuerdo dure al menos dos años, y un 35 % la de que supere los 15 años.

FUENTE: EFEMINISTA


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