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marzo 1, 2024

Luciana Peker: En Argentina se está castigando a las mujeres que generamos los cambios sociales


Por muchos años, las periodistas, activistas y defensoras de derechos humanos de Argentina han sido el faro que ha marcado el camino de las luchas de las mujeres en toda América Latina. Una de ellas es, sin duda, la periodista y escritora Luciana Peker, quien a finales de 2023 tuvo que exiliarse de su país por amenazas y hostigamientos con los que la extrema derecha busca silenciar su voz, al igual que la de otras feministas que han puesto el cuerpo para que su país sea pionero en la garantía de derechos históricamente invisibilizados y negados a las mujeres.

Unas conquistas que hoy peligran con el ascenso político de la extrema derecha que está en contra de todo por lo que ellas han luchado toda su vida.

«El silenciamiento de las mujeres ya no es una amenaza es una realidad. Se está castigando a las mujeres que como Thelma Fardin, que como yo y como muchas otras periodistas y activistas hemos generado los cambios sociales. Y creo que es un laboratorio de la ultraderecha que se quiere aplicar también en América Latina y en Europa y si ese laboratorio no se frena, lo que se conoció en el mundo como la liberación de la palabra de las mujeres va a retroceder o va a quedar tan minimizado que va a perder su impacto público», dice Peker en una entrevista con Efeminista desde el exilio.

Frente a este escenario, la escritora, autora de libros como Putita golosa: Por un feminismo del goce o La revolución de las hijas, lamenta que los organismos internacionales que defienden los derechos humanos no reaccionen con fuerza y rechacen el ataque que las mujeres, y en especial las periodistas feministas, están sufriendo en su país por parte de quienes ahora forman parte del gobierno y que ya han intentado, por medio de proyectos de leytumbar derechos como el del acceso al aborto, y prohibido el uso de la perspectiva de género en la administración pública. Y anticipa que el retroceso que están viviendo se extenderá en la región si la ola reaccionaria no se detiene a tiempo.

El exilio de Luciana Peker

Pregunta (P): A finales de 2023 se fue de Argentina y decidió no volver. ¿Qué la llevó a tomar esa decisión?

Respuesta (R): En Argentina hubo un proceso muy paradigmático de un periodismo de género, un periodismo feminista con mucha trayectoria y con mucha incidencia pública y social y en el que la ultraderecha que hoy gobierna empieza a amedrentarnos. Esto fue mucho antes de ser gobierno. La violencia no empieza cuando la ultraderecha llega al poder, sino que llega al poder a partir de generar violencia mucho tiempo antes. El presidente Javier Milei dice que para él y para las agrupaciones de ultraderecha, no sólo de Argentina sino de América Latina y del mundo, el enemigo más resonante es el feminismo.

Entonces mujeres que escribimos desde la periferia, desde el sur, desde el tercer mundo, con condiciones muy precarias, pero que generamos una enorme narrativa social, periodistas y activistas a favor de los derechos sexuales de las mujeres y en contra de la violencia sexual, que logramos enormes transformaciones sociales, empezamos a recibir ataques de la ultraderecha con una estrategia que la aplican en distintas partes del mundo, pero que en Argentina es muy clara: atacar a mujeres con relevancia pública para que dejen de tener esa relevancia, disciplinen a las demás y esas voces se acallen.

Desde fines de 2018 yo inicio una causa judicial por hostigamiento y después por amenazas, en donde queda demostrado cómo la ultraderecha generó amenazas a partir del auge. Yo soy defensora de derechos humanos y de las mujeres y ayudé a que se produzca la denuncia por abuso sexual de Thelma Fardin, que marca un antes y un después. Por esta causa hay un dictamen en donde la justicia comprueba que hubo una organización sistemática y orquestada para amedrentarme.

Se comprueba que usaron para amenazarme un teléfono a nombre de Thelma Fardin y que uno de los teléfonos se usa lo anota como sede al edificio de la Fuerza Aérea Argentina.

Empiezo a pedir ayuda y cuando gana las elecciones Javier Milei lo que me di cuenta es que no había ninguna condición ni para sobrevivir ni para escribir ni para no tener riesgo ni para poder quedarme. No había condiciones ni físicas ni mentales ni económicas ni laborales de poder seguir hablando y escribiendo, y decido irme del país.

El silenciamiento de las mujeres en Argentina

P: ¿Qué consecuencias puede llegar a tener este silenciamiento de las mujeres con voz pública?

R: Ya estamos en un escenario de silenciamiento de las voces públicas de las mujeres en Argentina y con la victoria de Javier Milei es todavía mucho más rotundo. El que algunas todavía se animen a hablar es una excepción y estamos hablando del país de América Latina que más narrativa generó para incidir y para motorizar un cambio en toda la región e incluso en todo el mundo, porque tanto la huelga feminista como los reclamos contra la violencia sexual y contra los femicidios, lo que se llama la ‘Cuarta ola’, nace en Argentina antes que en el primer mundo.

Creo que es un peligro enorme para la Argentina y va a aumentar la violencia de género y los femicidios. O sea, en muchos casos los cambios van a sobrevivir, pero se está castigando a las que producen esos cambios y lo que se frena no es sólo la agenda feminista sino la agenda de la transformación social, tanto desde el punto de vista feminista como de otros puntos de vista: ambientales, antirracistas, de movimientos sociales, etcétera, porque estamos siendo castigadas las que elevamos la voz para que se produzca una transformación social.

P: ¿Y qué impactos tiene este silenciamiento en la salud mental de las mujeres?

R: Yo creo que la salud mental de las mujeres con voz pública queda completamente quebrada. Por supuesto que cuando hablamos de salud mental hablamos de recursos económicos, simbólicos, familiares, amistosos, sexuales, psicológicos tanto propios como de los que puedan acuerpar esa carga. Argentina ha sido un país con un impacto enorme del crecimiento de la ultraderecha y eso es absolutamente enloquecedor y nocivo para la salud física y mental.

La cooperación internacional feminista ha tenido un rol completamente pasivo frente a esta circunstancia, de apenas diagnosticarlo, como si no hubiera ninguna capacidad de reacción o de protección. Tienen una actitud muy pasiva y reprochable. Hay muchos intereses para silenciarnos y no nos pueden dejar solas cuando somos personas trabajadoras en una situación de precariedad y de inestabilidad ni quedarse al margen como si fuera un proceso que se desenvuelve con reglas del mercado o de la democracia.

Las que pusimos el cuerpo para que se produzcan transformaciones absolutamente positivas para las mujeres nos quedamos quebradas.

Entonces lo que hay que lograr es que las mujeres estén enteras, que no nos quiebren, que no nos dejen solas y que tanto los organismos internacionales y los países que se consideran democráticos, como la cooperación feminista puedan respaldar y colaborar para que la palabra de las mujeres y de la diversidad sexual no vuelva a quedar silenciada y castigada por haber hablado.

El peligro de que caigan los derechos conquistados

P: Si bien el aborto y la lucha por la erradicación de los femicidios han sido las principales luchas que lideraron desde Argentina, hay otros derechos que también están en peligro de perderse, ¿cuáles son?

R: En la ley Ómnibus se intentó reducir la Ley Micaela, que es la de capacitación a funcionarios públicos en materia de género. También es importante que las chicas puedan hacer lo que quieran, el feminismo del goce, que no sean asesinadas en situación de goce. O sea, que puedan ir a bailar, a divertirse, tener relaciones sexuales ocasionales.

En relación al aborto, yo creo que el discurso de Milei no es para Argentina, ese discurso es para que se frene la despenalización o la discusión en América Latina en los países donde estaba en agenda como Dominicana, como Ecuador, como Perú, como Bolivia y que en los países que se está despenalizando a través de fallos no se intente seguir a través de la despenalización o legalización en los ámbitos legislativos.

Al otro día de que fracasa la Ley Ómnibus, La Libertad Avanza (el partido de Milei) presentó un proyecto de derogación del aborto, después ellos mismos se desmienten, lo cual también muestra que van y hablan afuera lo que no pueden hacer en su propio país.

Para mí es una vergüenza que el Fondo Monetario Internacional imponga políticas económicas a países simplemente por quedar endeudados, pero da más vergüenza que organismos como estos estén apoyando a un gobierno de ultraderecha que amenaza los derechos de las mujeres.

Que Milei después se la agarre con Lali Espósito, una cantante pop, no es solo contra ella, es contra cualquier cantante, artista, escritora que pueda hacer alguna charla en una provincia y que ahora enfrenta la amenaza de que su carrera pública se destruya. Es muy grave. La violencia de género se estaba combatiendo desde el Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad y había un plan para acompañar a víctimas de violencia de género, la atención en la línea 144 y por supuesto los programas que tenían una fuerte protección del Estado como el reparto de medicamentos para el VIH, el reparto gratuito de anticoncepción, los fondos para que los abortos legales cuenten con la medicación que se requiere y ahora pueden quedar parados.

La Argentina es un laboratorio del retroceso en el mundo de las mujeres.

Pasamos de tener una estructura del Estado que pone como prioridad que a las mujeres no las maten a algo que parece un kiosco absolutamente subestimado. Es un escándalo lo que pasa con la violencia en Argentina y no puede ser que, por ejemplo, ONU Mujeres haya tenido el programa Spotlight contra los femicidios en el momento donde Argentina era más fuerte y, ahora que Argentina está en un retroceso completamente escandaloso, los organismos internacionales ya no estén denunciando ni apoyando que las mujeres puedan denunciar.

Luciana Peker: «No hay que dejar a las argentinas solas»

P: Se prepara una manifestación por el 8M para defender en las calles los derechos adquiridos, ¿cree que será suficiente?

R: Yo espero que el 8M sea multitudinario y también el 24 de marzo, que se recuerda el aniversario del golpe de estado, que es la gran marcha de derechos humanos en Argentina. Estoy proponiendo una campaña que se llama #Sigamos, que es muy necesaria para que las mujeres nos volvamos a seguir. Si desde las políticas públicas se está asfixiando las mujeres con voz pública es necesario que las mujeres, las personas trans, gays, lesbianas, volvamos a leernos, volvamos a ir a charlas feministas, volvamos a pedir feministas en las radios, volvamos a vernos, que crezca una resistencia. Creo que las audiencias tienen que volver a apoyar a las comediantes, a las actrices, a las mujeres que hablan.

No hay que dejar a las argentinas solas. Eso es lo que le pido tanto a las mujeres del mundo, como a la cooperación internacional y feminista, el «No estás sola» tiene que ser una alianza, no solo individual, sino colectiva, internacional, para que hoy no nos dejen solas a las que enfrentamos a este laboratorio de ultraderecha misógina.

P: ¿Cómo cree que esto puede influir en la región?

R: La inversión en violencia de la Argentina no es una inversión que se hace desde la Argentina es una inversión internacional de sectores como Vox, como la Fundación Atlas, como el Tea Party. Creo que no se está midiendo el nivel de incidencia que va a tener el retroceso de Argentina en el retroceso de Latinoamérica.

FUENTE: EFEMINISTA


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