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abril 6, 2026

Menopausia en Colombia: entre el silencio, los tabúes y los retos del sistema de salud


La menopausia es una etapa natural que impacta la vida de las mujeres en su entorno personal, laboral y familiar. Es un ciclo que carga el peso de los estigmas, los tabúes y los silencios. Expertos analizaron sus efectos en materia de salud pública y las tareas pendientes del país frente a la atención de las mujeres.

El envejecimiento poblacional en Colombia avanza de forma acelerada. En 2030, el 17,5 % de la población será mayor de 60 años y las mujeres representarán la mayoría en este grupo etario. Aunque la discusión sobre la equidad, el bienestar y los derechos de las mujeres ha tomado fuerza en el país, hablar de menopausia sigue siendo, en muchos espacios, incómodo, vergonzante y difícil. No deja de ser una etapa de la vida femenina que aún carga estigmas y desinformación, con impacto en el entorno personal, social y laboral.

A pesar de eso, la menopausia sale del consultorio para convertirse en un asunto que se aborda desde una perspectiva de salud pública, productividad femenina y equidad de género. Con el objetivo de comprender mejor su impacto en la vida personal, los tabúes y las tareas pendientes del sistema alrededor de una atención integral para las mujeres, AmCham Colombia, con el apoyo de Astellas Farma Colombia y CAMBIO, organizó el conversatorio ‘Salud femenina es equidad: una conversación pendiente sobre menopausia’.

Durante el encuentro, algunas de las voces más destacadas en salud femenina del país coincidieron en que el abordaje de la menopausia en Colombia debe ser integral, informado y con base en políticas públicas que pongan en el centro de la solución el bienestar y el cuidado de las mujeres.

“Nadie te prepara para entender esto”

Este periodo de la vida no debería vivirse en silencio. Así lo expresa la periodista y escritora Margarita Ortega: “Nadie te prepara para entender que esto ocurre después de los 40 años, y que en la mitad de esa década es cuando mayores síntomas empiezas a tener; pero como todavía eres una mujer menstruante nadie te dice qué está sucediendo. Yo empecé a sentirlos a los 45 o 46 años y nadie me podía explicar qué era lo que estaba pasando conmigo y con mi cuerpo”.

Ortega reconoce que perdió cinco años de su vida entre calores, cambios repentinos de humor y visitas a diferentes médicos, quienes le aseguraban que sus síntomas eran “normales”. Tras un largo camino se encontró con una doctora que le explicó que dichos síntomas estaban asociados a la perimenopausia, la etapa de transición a la menopausia. “No todas las mujeres tienen la posibilidad que yo tuve de ir a preguntar a un médico hasta que alguien me dijo algo. No me quedé con esa primera respuesta: síntomas hay muchos, lo que no hay es información fidedigna”, añade.

Lo que no se dice de la menopausia

Para la mayoría de las mujeres, esta etapa marca el fin de la menstruación mensual. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aunque la duración o regularidad del ciclo menstrual varía durante la vida reproductiva de la mujer, “lo habitual en todo el mundo es que las mujeres experimenten la menopausia natural entre los 45 y los 55 años”.

La llegada de esta etapa trae cambios hormonales con impacto en el bienestar físico, emocional y mental de la mujer. Aunque los síntomas pueden variar, y en la práctica las vivencias pueden ser diferentes, sin duda, la transición a la menopausia tiene efectos directos en la calidad y experiencia de vida femenina. Lo más importante: nadie prepara a las mujeres para estos cambios.

Precisamente, una de las figuras más visibles en medios de comunicación y redes sociales por combatir los mitos y los silencios alrededor de la menopausia es Margarita Ortega. Durante los últimos tres años, con su proyecto Mujeres 50+, ha logrado, de la mano de expertos, visibilizar estos cambios en las mujeres y romper los estigmas de un ciclo de la vida cargado de presiones y miedos.

“Hay que abrir más espacios para que las mujeres cuenten sus casos, pero también hay que conectarlas con quienes tienen la información: el mundo de la ciencia. Sin embargo, nosotras también debemos encargarnos de hacer que este tema sea algo natural. Debemos hablar con naturalidad y quitarnos la vergüenza. Somos las que tenemos que reivindicar nuestros derechos y decir: ‘No estamos locas, no somos histéricas’”, agrega Ortega.

Para la ginecóloga obstetra Adriana Camero, es fundamental seguir dando a conocer el impacto de esta etapa en la calidad de vida de las mujeres. “Debemos reconocer que existen en Colombia más de seis millones de mujeres mayores de 50 años. Con una expectativa de vida mayor a los 80 años pasamos una tercera parte de nuestra menopausia. Muchas la viven en silencio”, asegura.

¿Cuáles son los mitos más comunes?

De acuerdo con la doctora Camero, estos son algunos de los mitos más comunes sobre la menopausia:

  • “La menopausia es una enfermedad”. Según la experta, es una etapa fisiológica por la que pasan todas las mujeres que genera síntomas que impactan en la calidad de vida.
  • “Con la menopausia viene el aumento de peso”. Esto es parcialmente cierto porque lo que se da es una redistribución de grasa en cintura, cadera y muslos.
  • “En la transición a la menopausia no me puedo embarazar”. Camero explica que el 1 % de las mujeres sí se puede embarazar durante este periodo.
  • “Los síntomas de la menopausia solo son vasomotores”. Explica la doctora que, más allá de los calores y sofocos, esta etapa también se puede manifestar con irritabilidad, baja autoestima, depresión, agotamiento e, incluso, neblina mental.
  • “La edad de la menopausia es la misma para todas”. Se suele creer que la menopausia puede darse en una edad cercana a los 50 años. Sin embargo, se puede manifestar también entre los 40 y 45 años.
  • “Después de los 50 no es necesario visitar al ginecólogo”. Un profesional no solo acompaña a las mujeres, también detecta de forma oportuna enfermedades crónicas. “Una de cada dos mujeres va a morir de un infarto”, dijo la doctora Camero.
  • “Con la menopausia se acaba la sexualidad”. La obstetra explica que las mujeres sí pueden seguir disfrutando de su sexualidad y redescubriendo el deseo junto a sus parejas.

Del síntoma a la acción: ¿y las políticas públicas?

“Aguante que eso es normal” es una de las frases de cajón usadas por algunos de los médicos generales que atienden a las mujeres con menopausia en Colombia. Frente a este panorama, los expertos coinciden en que no solo se debe avanzar hacia una desmitificación de esta etapa, sino también hacia la implementación de políticas que respondan de forma rigurosa e integral a las necesidades de la mujer durante este periodo.  

Uno de los precedentes fue la radicación del Proyecto de Ley 377 de 2025 ante la Cámara de Representantes, cuyo objetivo es establecer una política integral para la prevención, diagnóstico temprano, tratamiento y acompañamiento de la menopausia. Aunque se trata de una iniciativa pionera en el país, expertos advierten que los silencios, estigmas y vacíos del sistema pasan factura a la salud y al bienestar de las mujeres.

De hecho, un estudio reciente de la Mayo Clinic en Estados Unidos señala que más del 80 % de las mujeres con síntomas de menopausia no buscan atención médica. Al respecto, Isabel Jauregui, presidenta de la Asociación Colombiana de Menopausia, explica que en el país existen programas de control prenatal, la adolescencia o anticoncepción, pero “nos olvidamos de una gran cantidad de mujeres que deberían conducirse sanas hacia la menopausia”.

Jauregui agrega: “Sí, la menstruación es un problema por todos los cambios que tiene y que alteran la calidad de vida de las mujeres, pero la menopausia debo intervenirla porque todo lo que haga entre los 50 y 70 años va a marcar el final de mi vida. Con el envejecimiento de la población tendremos muchas mujeres enfermas con una carga importante para la salud pública del país”.

Isabel Jauregui también sostiene que a los retos del sistema se suma que los profesionales de la salud no saben cómo tratar mujeres en menopausia. El ginecólogo obstetra David Vásquez Awad coincide en que ni los médicos generales ni los especialistas se están preparando para atender a las mujeres en esta etapa de la vida. “No estamos haciendo las cosas bien. Hay mucho por hacer y este es un trabajo de todos”, admite.

El ginecólogo Vásquez explica: “La menopausia no es una enfermedad. Es un estado fisiológico como la adolescencia o el embarazo. Por eso, esta etapa no se trata, se acompaña”. El doctor advierte que los síntomas vasomotores —sofocos y sudoración— que muchas veces las mujeres prefieren aguantar pueden ser factores de riesgo para la aparición de enfermedades cardiovasculares, la osteoporosis, la depresión y trastornos cognitivos.

“Estoy seguro de que si los síntomas vasomotores les dieran a los hombres ya serían vistos con una política de Estado”, enfatiza. Según el médico, aunque la terapia hormonal de reemplazo es una de las opciones más usadas para tratar los calores, sofocos y molestias vaginales, y es un tratamiento que en algunas de sus aplicaciones está incluido en el Plan de Beneficios en Salud, no ofrece todos los beneficios que debería.

Vásquez explica también que la neuroquinina, una molécula que funciona como neurotransmisor y neuromodulador, regula la temperatura corporal y está relacionada con el surgimiento de los sofocos. No existía ninguna terapia que aliviara estos calores, hasta la llegada de nuevas opciones innovadoras que se toman en países como Estados Unidos, Australia e, incluso, México.

Sin embargo, son alternativas que aún se encuentran en verificación y en trámites de autorización por parte del Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima). 

Al respecto, Raquel Sorza, directora de Política en Salud de Fifarma, el gremio que representa a las compañías farmacéuticas, afirma que, efectivamente, las soluciones existen y “el problema es que el sistema no las está incorporando en los tiempos deseados”. Según la experta, además de las dificultades para la aprobación de un registro sanitario en Colombia, también existen barreras para la disponibilidad de los medicamentos y desafíos financieros asociados a la liquidez de las EPS que retrasan el acceso oportuno de los usuarios a terapias.

La vocera de Fifarma comparte cuatro propuestas para abordar el acceso a terapias:

  • Fortalecer la capacidad regulatoria: acortar tiempos de aprobación sin comprometer la seguridad del paciente.
  • Alinear decisiones de financiamiento: que una vez aprobada una terapia, se garantice una disponibilidad real y efectiva.
  • Garantizar la sostenibilidad financiera del sistema: si el sistema no funciona operativamente se convertirá en una barrera para el acceso a los tratamientos.
  • Poner la menopausia en la agenda pública de salud: generar programas educativos e información que sensibilice sobre el beneficio tangible de las innovaciones para el día a día de las mujeres.

Hablar de menopausia es hablar de equidad y productividad

La discusión alrededor de la menopausia no es solo clínica. Además de las políticas públicas, desde el sector privado también existe una responsabilidad frente al impacto de esta etapa en la productividad laboral de las mujeres. Sandra Aramburo, fundadora de Soy Menopower, organización que visibiliza y reivindica la menopausia en entornos laborales, explica que un estudio realizado en Inglaterra señala que una de cada diez mujeres se retira del mundo laboral debido a los síntomas de esta etapa.

La experta añade que la perimenopausia impacta a las mujeres en su momento laboral más importante: “En Colombia el 46 % de los hogares son liderados por mujeres. Si ellas tienen un impacto en su entorno laboral, hablamos de un impacto en la productividad de las compañías, pero también en el bienestar de sus familias”, afirma. Su llamado es a que las empresas comprendan que el impacto de la menopausia no solo es clínico, es también laboral.

En esta materia, la fundadora de Soy Menopower también invita a que se “rejuvenezca el relato” y a que salga del consultorio como una manera de reivindicar una etapa que, aunque requiere atención, es natural en la vida de las mujeres.

FUENTE: CAMBIO


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