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abril 1, 2026

Mujeres en la economía colombiana: liderazgo que crece pese a las brechas


Cada vez más mujeres lideran hogares, empresas y proyectos productivos en Colombia. Sin embargo, la distribución desigual del trabajo de cuidado y otras barreras estructurales siguen limitando su plena participación en la economía

Algunas cifras recientes permiten dimensionar el papel que cumplen las mujeres en la sociedad colombiana. Según datos del Dane, más del 46 % de los hogares en Colombia son liderados por mujeres. “Aunque los hogares con jefatura masculina representan la mayoría (54 %), la proporción de hogares encabezados por mujeres ha crecido de forma acelerada, con un aumento de 8 puntos porcentuales desde el inicio de la pandemia (2020)”, indica el informe Ser mujer, madre y sostén del hogar en Colombia: una ecuación desigual de la Fundación WWB Colombia.

Este dato cobra mayor relevancia si se tiene en cuenta que las mujeres enfrentan con mayor frecuencia la jefatura sin pareja en contextos monoparentales, lo que implica que asuman mayores responsabilidades económicas y de cuidado. De hecho, según este mismo informe, el 65,2 % de las mujeres jefas de hogar se identifican como solteras, frente al 29,3 % de los hombres. “Este panorama adquiere una dimensión significativa al considerar que de las 8,5 millones de jefas de hogar, 7,4 millones son además madres (86,7 %)”.

Ese liderazgo que muchas mujeres ejercen en el ámbito doméstico también empieza a reflejarse en el mundo empresarial. Según cifras de Confecámaras, el 50,7 % de las empresas en el país son lideradas por mujeres, con particular relevancia en sectores como servicios (65 %), salud (58 %), alojamiento (57 %) y educación (56 %). Además, el 51,1 % de las empresas creadas el año pasado fueron desarrolladas por mujeres. Sin embargo, ese porcentaje de participación femenina como empresarias, depende mucho del tamaño de la compañía; mientras que en las microempresas la cifra es de 50,3 %, para empresas medianas y grandes es apenas del 21 %.

Las brechas por cerrar

Por supuesto, aunque hay terreno ganado, aún hay muchas brechas por cerrar. “Hay dos poblaciones que se encuentran particularmente rezagadas en términos de cómo les abrimos las puertas para que participen en la vida productiva: los jóvenes y las mujeres. Cuando miramos la población inactiva, nos encontramos que cerca del 55 % de esta lo hace porque se dedica a oficios del hogar, y el 90 % de ese grupo son mujeres”, explica Ana Fernanda Maiguashca, presidente del Consejo Privado de Competitividad.

Se trata de un dato revelador expuesto por el Dane: nueve de cada diez mujeres en Colombia realizan trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, al que les dedican en promedio siete horas y 35 minutos diarios; es algo a lo que los hombres solo le dedican 3 horas y 12 minutos.

Precisamente, para Maiguashca esa es una de las discusiones más urgentes: ¿cómo distribuir esas tareas en las que deberían participar todos los miembros de la población? “Ahí hay una gran cantidad de ingresos que no estamos aprovechando para el crecimiento del país y obviamente esto es una carga en la calidad de vida de estas personas. Con un mercado laboral rígido, que no flexibilice, por ejemplo, los horarios, será imposible atraer este tipo de poblaciones”, agrega.

Inclusión desde las regiones

Por supuesto, cada región tiene desafíos particulares, por esto las cámaras de comercio son un nodo importante para impulsar la creación y consolidación de empresas que tengan mayor participación femenina. “Cuando más mujeres participan en el mercado laboral y empresarial, la economía no solo suma más personas ocupadas, sino que incorpora conocimiento, innovación y liderazgo que dinamizan los distritos económicos y fortalecen el ecosistema empresarial”, precisa María del Mar Palau, presidente de la Cámara de Comercio de Cali.

En el caso de la capital del Valle, Palau destaca que la participación en entornos productivos para las mujeres está ligado al nivel educativo (alcanza el 70,9 % entre mujeres con educación superior, pero cae a 29,3 % entre aquellas con primaria o menos), lo que evidencia que una parte importante del talento femenino aún no se traduce en empleo ni en producción.

Por eso, esta organización ha asumido la equidad de género como un eje estratégico para fortalecer el ecosistema empresarial de la región. Entre los avances se destaca la incorporación del enfoque de género en 13 soluciones empresariales relacionadas con fortalecimiento empresarial, acceso a financiamiento, innovación, liderazgo, capital social y educación financiera, una estrategia alineada con su visión de desarrollo territorial que impulsa el crecimiento de empresas esenciales, organizaciones con conexión global y el fortalecimiento del capital humano.

“Precisamente, varios estudios de la Cámara de Comercio de Cali muestran que las empresarias presentan un desempeño destacado en sostenibilidad e innovación, dos dimensiones clave para el crecimiento económico de largo plazo y la competitividad regional”, resalta Palau.

En Atlántico concuerdan con la relevancia del rol femenino en el impulso productivo. Al observar la distribución sectorial de las empresas y los emprendimientos liderados por mujeres en el departamento, se evidencia una fuerte participación en actividades clave de la economía regional. El sector servicios concentra el 46 % de estas empresas (12.473), seguido por comercio con el 39 % (10.570). También se destaca la presencia femenina en industria (2.654 empresas) y construcción (1.136 empresas).

“Son cifras que reflejan una transformación en las dinámicas de liderazgo de las empresas de Barranquilla y del Atlántico, y evidencian que las mujeres están ampliando su presencia en diferentes sectores productivos, incluso en aquellos donde históricamente han tenido menor participación femenina”, destaca Manuel Fernández Ariza, presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Barranquilla.

El directivo además celebra que la mayoría de los gremios del sector empresarial local son dirigidos por mujeres, como es el caso de Amcham Atlántico y Magdalena, ACOPI, FENALCO, FITAC, CEO Atlántico, Camacol, Lonja de Propiedad Raíz de Barranquilla, Analdex, ProBarranquilla, y Fundesarrollo.

Mujeres, sinónimo de progreso

Los esfuerzos han dado algunos frutos, pero persistir en reducir las brechas puede tener un impacto notable. De acuerdo con estimaciones del Banco de la República, reducir a la mitad la brecha de participación laboral entre hombres y mujeres podría aumentar el PIB potencial en 0,4 puntos porcentuales de crecimiento anual, acumulando cerca de 4,5 puntos porcentuales adicionales hacia 2035.

“Cuando más mujeres participan en la economía, se amplían los protagonistas del progreso, se fortalecen los motores de crecimiento y se construye un territorio donde más empresas pueden crecer y hacerlo mejor”, recalca Palau.

Maiguashca enfatiza también en los beneficios que implica que las empresas sean más diversas. “Y con diversidad no me refiero exclusivamente a la de género, pero sí es particularmente relevante porque es que finalmente las mujeres somos la otra mitad de la población”, puntualizó. En otras palabras, cerrar las brechas de género no solo es una cuestión de equidad, sino también una estrategia de crecimiento económico para Colombia.

FUENTE: SEMANA


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