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marzo 2, 2026

Mujeres constructoras de paz y defensoras de la naturaleza: Chile y Colombia intercambian experiencias sobre género, territorio y construcción de paz


Durante tres días, una delegación chilena encabezada por la embajadora María Inés Ruz visitó Colombia en el marco del intercambio «Mujeres constructoras de paz y defensoras de la naturaleza», promovido por la Embajada de Chile en Colombia con apoyo del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, la Misión de Verificación de la ONU en Colombia y ONU Mujeres en Colombia. El objetivo: contrastar las experiencias de ambos países en la implementación de la Agenda de Mujeres, Paz y Seguridad, el Acuerdo de Escazú y las agendas de protección ambiental, y construir redes entre defensoras de los dos países.

La primera jornada tuvo lugar en Bogotá con un taller participativo en el que defensoras ambientales y representantes institucionales de Chile y Colombia pusieron en común sus experiencias alrededor de tres ejes: la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Mujeres, Paz y Seguridad; el Acuerdo de Escazú; y las agendas nacionales de protección ambiental.

Desde Colombia, se presentaron los avances y desafíos en la implementación de la agenda de Mujeres, Paz y Seguridad, y el papel del Acuerdo de Escazú como marco de protección para las defensoras. Desde Chile, Constance Nalegach, encargada de Relaciones Internacionales del Ministerio de Medio Ambiente, compartió la experiencia de su país en la implementación del mismo acuerdo.

El Acuerdo de Escazú, primero en su tipo en América Latina y el Caribe, reconoce los derechos de acceso a la información, participación pública y justicia en asuntos ambientales, e incluye disposiciones específicas para la protección de personas defensoras de derechos humanos en materia ambiental. Su relevancia en el contexto colombiano es especialmente crítica: Colombia sigue siendo uno de los países más peligrosos del mundo para quienes defienden el territorio.

Tras el panel, las participantes se organizaron en grupos mixtos —colombianas y chilenas juntas— para trabajar sobre tres preguntas concretas: qué aprendizajes de la agenda 1325 pueden trasladarse a las agendas ambientales, cómo fortalecer la protección de las defensoras y qué acciones conjuntas podrían impulsarse. Cada grupo presentó sus propuestas en plenaria. La jornada cerró con una dinámica de «Compromiso en una palabra», en la que cada participante nombró lo que se lleva de regreso a su territorio.

Nariño: al corazón del territorio

Los días 4 y 5 de febrero, la delegación viajó a Nariño para un intercambio directo con organizaciones y comunidades que trabajan en la defensa del territorio desde los propios territorios.

La jornada del 4 de febrero llevó a las participantes al Resguardo El Gran Tescual, en el municipio de Puerres, donde las autoridades indígenas y mujeres del resguardo recibieron a las visitantes con un ritual de armonización liderado por la lideresa indígena Servelina Nandar. Lo que siguió fue un intercambio a dos vías: la delegación chilena y el equipo de ONU Mujeres conocieron de primera mano las prácticas de gestión territorial del resguardo, y las defensoras del resguardo pudieron compartir su experiencia con mujeres que enfrentan desafíos similares en otro contexto.

El recorrido por el vivero del resguardo mostró prácticas de producción agroecológica, recuperación de suelos, propagación de especies nativas y conservación de semillas. Un segundo recorrido por el empedrado andino y la reserva «El Duende» permitió conocer los sistemas de producción sostenible implementados para proteger los ecosistemas locales.

El conversatorio que siguió articuló saberes territoriales con marcos de política internacional. Las preguntas orientadoras giraron alrededor de los riesgos que enfrentan las lideresas —individuales y colectivos— y las respuestas comunitarias construidas para hacerles frente, así como las prácticas ancestrales lideradas por mujeres para la protección del agua y la resolución de conflictos socioambientales. 

El 5 de febrero, la delegación se reunió en Pasto con dos organizaciones socias de ONU Mujeres. Con Bitácora Ciudadana, que trabaja en justicia climática y economía circular, el intercambio se centró en estrategias organizativas y comunitarias para la participación de las mujeres en espacios de incidencia climática. Con la Corporación Ocho de Marzo y la Defensoría del Pueblo regional, el diálogo giró alrededor de la ruta institucional departamental de protección de defensoras de derechos humanos —un mecanismo desarrollado en Nariño con apoyo de ONU Mujeres a través del programa Prodefensoras— y las posibilidades de aprendizaje mutuo entre los modelos colombiano y chileno de articulación entre Estado y sociedad civil para la protección de lideresas.

El encuentro dejó redes fortalecidas y una constatación compartida: las mujeres que defienden el territorio en América Latina enfrentan riesgos similares, pero también han construido respuestas colectivas, saberes y estrategias que vale la pena conocer, conectar y multiplicar.

FUENTE: ONUMUJERES


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