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febrero 12, 2026

Solo 3 de cada 10 estudiantes de ingeniería en Colombia son mujeres


Bogotá, febrero de 2026. Aunque el camino hacia la equidad de género en las áreas STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) ha ganado terreno, las cifras en Colombia aún plantean un desafío estructural.

Según el más reciente informe de la Asociación Colombiana de Facultades de Ingeniería (Acofi), para el segundo semestre de 2024, de los 395.472 estudiantes matriculados en ingeniería, solo 124.991 fueron mujeres.

Este dato, que representa apenas el 31,6% del total, coincide con la tendencia regional señalada por la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), donde la proporción de investigadoras en ingeniería y tecnología se mantiene por debajo del 40%.

En este contexto, y a propósito del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia (11 de febrero), surge una premisa clara: la representación y el ejemplo en el hogar son las herramientas más poderosas para cerrar esta brecha.

La historia de Yeins Palomino, Química Farmacéutica oriunda de Galeras, Sucre, es un testimonio de cómo la visibilidad femenina transforma realidades.

Con 22 años de experiencia, Yeins hoy lidera procesos estratégicos en el Laboratorio de Cocreación de Químicos para el Cuidado Personal en BASF. Sin embargo, su mayor legado científico no está solo en una fórmula, sino en su propia casa.

“Antes no se reconocía el trabajo de la mujer en la ciencia. Hoy, aunque somos más visibles, todavía falta que más mujeres alcancen posiciones de reconocimiento pleno. La clave para trascender es contar nuestras historias; mostrar que la ciencia es humana y accesible ayuda a que nuestros hijos se sientan capaces de conquistar estas disciplinas”, afirma Palomino.

Este modelo de rol ha dado frutos directos: su hija, Jannia Palomino Gamarra, influenciada por el impacto social del trabajo de su madre, hoy cursa Ingeniería Biomédica. 

“Ver cómo mi mamá ayuda a las personas a través de la química me inspiró a buscar mi propio camino en la ciencia”, comenta Jannia, quien representa a esa nueva generación que ya no ve las carreras STEM como un terreno exclusivo para hombres.

Para que el impacto individual de mujeres como Yeins se convierta en una constante, el sector privado ha comenzado a implementar cambios en su arquitectura cultural. BASF, por ejemplo, ha establecido la meta global de que, para el año 2030, el 30% de sus posiciones de liderazgo sean ocupadas por mujeres.

No obstante, el verdadero motor del cambio reside en la mentoría. La transición de “estudiante” a “profesional exitosa” suele ser el punto donde muchas mujeres abandonan la carrera científica por falta de referentes.

Por ello, la labor de líderes que actúan como guías para nuevos practicantes es vital para asegurar que la ciencia en Colombia no sea solo una meta profesional, sino un camino inclusivo y sostenible.

Al fomentar el diálogo y la admiración entre madres, hijas, mentores y aprendices, el país no solo gana ingenieras o científicas; gana competitividad, innovación y, finalmente, una sociedad donde el talento no tenga género.

FUENTE: https://lagrannoticia.com/


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