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agosto 15, 2025

Museo costarricense “exporta” modelo productivo para mujeres víctimas del conflicto armado en Colombia


San José, 14 ago (Elpaís.cr).- El Museo de Cultura Popular (MCP) de la Escuela de Historia de la Universidad Nacional (UNA) dio un paso internacional al consolidar una alianza con el Museo de la Memoria de Colombia, adscrito al Centro Nacional de la Memoria Histórica, con el fin de replicar en ese país un modelo de “museo productivo” que ha demostrado ser una herramienta efectiva para la generación de ingresos y el fortalecimiento comunitario.

La iniciativa busca beneficiar a mujeres víctimas del prolongado conflicto armado colombiano, que dejó un saldo oficial de más de 450.000 personas muertas y millones de sobrevivientes, muchas de ellas mujeres que sufrieron desplazamiento forzado, abusos y violencia sexual.

Un modelo probado en Costa Rica

Durante más de 20 años, el MCP en Barva de Heredia ha implementado un enfoque innovador que combina la preservación cultural con la generación de oportunidades económicas. El espacio cuenta con una tienda que funciona como pulpería tradicional, talleres, charlas, y una soda que rescata la gastronomía local.

Del 28 de julio al 1.º de agosto, una delegación del Museo de la Memoria de Colombia visitó el MCP para conocer en detalle cómo funciona este esquema. La comitiva estuvo integrada por Adriana González, directora del museo colombiano, y Rodrigo Torrejano-Jiménez, asesor de la entidad.

“Se trata de un aporte que hace la Universidad Nacional en el marco del proceso de paz en Colombia”, señaló Luis Pablo Orozco, director del MCP.

El proyecto de internacionalización ha sido bautizado como “La cocina de Ubuntu”, en referencia al término africano que significa “humanidad hacia los demás”. La propuesta se centrará en mujeres del litoral caribeño colombiano afectadas por la violencia, con el fin de rescatar y promover la tradición culinaria afrodescendiente como motor de desarrollo económico.

Ubuntu

“El fogón de Ubuntu rescata una tradición ancestral vinculada a los pueblos afrodescendientes de Colombia y su gastronomía, su cultura popular y sus tradiciones. Con esta visita realizamos un intercambio de buenas prácticas y asesoría técnica para que el modelo pueda replicarse allá”, explicó Orozco.

Las autoridades colombianas se encuentran en proceso de seleccionar a las beneficiarias, que podrían provenir de departamentos como Chocó, Nariño y Cauca, entre los más golpeados por el conflicto armado. El objetivo es que reciban capacitación, acompañamiento y herramientas para emprender sus propios proyectos productivos y asegurar su independencia económica.

Contexto del conflicto

El conflicto armado colombiano, iniciado en la década de 1960 con la aparición de las guerrillas de las FARC y el ELN, así como grupos paramilitares y estructuras criminales ligadas al narcotráfico, ha tenido un impacto desproporcionado en las mujeres.

Según el estudio La verdad de las mujeres víctimas del conflicto armado en Colombia, elaborado por el PNUD, tres de cada cuatro mujeres entrevistadas fueron desplazadas forzosamente, un 82% sufrió tratos inhumanos y un 13% fue víctima de violación sexual.

Aunque en 2016 se firmó un acuerdo de paz con las FARC, persisten episodios de violencia y procesos de negociación con el ELN bajo el gobierno de Gustavo Petro.

Agenda de trabajo

En Costa Rica, la delegación colombiana fue recibida por el embajador de Colombia, Jorge Rodríguez, y participó en una capacitación sobre la administración y sostenibilidad del museo productivo, así como en reuniones con Mayela Solano y Antonio Castillo, impulsores del MCP, quienes repasaron la historia y retos de este espacio cultural.

También sostuvieron encuentros con estudiantes de distintas carreras de la UNA y con el programa Patrimonio, Desarrollo y Sociedad de la Escuela de Sociología, además de visitar a artesanos y escultores de Barva, como el colectivo Calicanto que agrupa a más de 40 artistas.

Próximos pasos

Orozco adelantó que la siguiente fase de “La cocina de Ubuntu” incluirá sesiones virtuales para diseñar los instrumentos y la metodología de implementación. Está previsto que en marzo de 2026 concluya esta etapa con una visita de la delegación costarricense a Colombia para poner en marcha el proyecto.

“Es un esfuerzo de cooperación cultural y social que conecta dos países, pero sobre todo conecta historias de dolor con caminos de esperanza”, concluyó Orozco.

FUENTE: https://www.elpais.cr/


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