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octubre 15, 2026

MinAgricultura destaca el aporte de 6,1 millones de mujeres rurales en Colombia


En el Día Internacional de las Mujeres Rurales, el Gobierno destaca su papel en la producción de alimentos. Sin embargo, persisten brechas en el acceso a la tierra, los ingresos y los recursos para trabajar el campo.

En Colombia, 6,1 millones de mujeres viven en el campo y una de cada tres mujeres rurales que trabaja se dedica a actividades como la agricultura, la ganadería o la pesca. Así lo informó el Ministerio de Agricultura este 15 de octubre, en el marco del Día Internacional de las Mujeres Rurales.

La fecha busca reconocer el trabajo de las campesinas que siembran, cosechan, transforman y comercializan alimentos, además de cuidar los recursos naturales y sostener a sus familias. Sin embargo, detrás de ese aporte también hay dificultades para acceder a tierras propias, financiación y oportunidades que les permitan mejorar sus ingresos.

Para conmemorar la fecha, el Ministerio de Agricultura realiza una jornada en Pitalito, Huila, con una feria de servicios, muestra de productos elaborados por mujeres rurales, entrega de beneficios y conversatorios.

Las mujeres que alimentan al país

El trabajo de las mujeres rurales está presente en distintas etapas de la producción de alimentos, desde la preparación de la tierra y la siembra hasta la cosecha, la transformación de productos y su distribución en los mercados.

Su aporte también se extiende al cuidado del agua, la conservación de semillas y la protección de la biodiversidad, actividades fundamentales para las comunidades y para la producción de alimentos a largo plazo.

ONU Mujeres destaca el trabajo de las agricultoras en el cuidado de la naturaleza, la recuperación de tierras degradadas y la protección de los recursos naturales.

El reconocimiento de su labor contrasta con las desigualdades que todavía enfrentan para acceder a los recursos necesarios para producir y desarrollar sus propios proyectos.

La tierra y los ingresos, entre los principales desafíos

De acuerdo con la Defensoría del Pueblo, en Colombia solo el 36,3 % de los predios rurales tiene a mujeres como titulares.

Esto significa que, aunque las mujeres trabajan en el campo, su participación en la propiedad de la tierra continúa siendo limitada. Tener un terreno propio también puede facilitar el acceso a créditos y a otros recursos para desarrollar actividades productivas.

A esa situación se suma el trabajo doméstico y de cuidado que muchas mujeres realizan sin recibir un pago, además de sus jornadas agrícolas. Estas labores incluyen cocinar, limpiar, cuidar a los hijos y atender a otros integrantes de la familia.

La desigualdad también se refleja en los ingresos. Según datos divulgados por la FAO y recogidos por el medio Agronegocios en mayo de 2026, el 30,4 % de las mujeres rurales mayores de 15 años no tenía ingresos propios.

Por eso, los desafíos incluyen garantizar condiciones para que las campesinas puedan administrar sus recursos, acceder a financiación y obtener una remuneración por su trabajo.

De Córdoba a otras regiones

La agencia nacional de tierras nos cuenta como en la ciénaga de Corralito, en Cereté, Córdoba, las mujeres campesinas participan en la agricultura, la pesca artesanal y la conservación de un humedal que ha perdido parte de su extensión por la expansión de la ganadería.

Una de ellas es Elvia Rosa Verbel, de 78 años, quien trabaja la tierra desde los nueve y hoy cuenta con una parcela propia donde cultiva maíz y verduras, según la Agencia Nacional de Tierras.

Su historia muestra lo que puede representar el acceso a la propiedad rural después de toda una vida de trabajo, una oportunidad para producir alimentos y construir una fuente de sustento.

Pero esta realidad no se limita a Córdoba. En las distintas regiones del país, las mujeres rurales participan en actividades agrícolas, ganaderas, pesqueras y comunitarias, con condiciones y necesidades que varían según el territorio.

El reto de convertir el reconocimiento en derechos

En el marco de esta conmemoración, ONU Mujeres hace un llamado a los gobiernos y a los sectores económicos para garantizar a las mujeres rurales acceso a la tierra, al agua, a la financiación, a la tecnología y a condiciones laborales dignas.

En Colombia, el reto es que el reconocimiento de su contribución se interprete en oportunidades concretas para mejorar sus condiciones de vida y fortalecer su autonomía económica.

Las mujeres rurales tienen un lugar fundamental en la participación de la producción de los alimentos que llegan a las mesas de los colombianos y en el sostenimiento de las economías familiares, donde transmiten conocimientos agrícolas y contribuyen al cuidado de los territorios.

FUENTE: CARACOL RADIO


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