octubre 9, 2026
Mujeres y adultos mayores, los más afectados por la discriminación por edad en Colombia

La Encuesta Nacional de Edadismo 2026, que consultó a 3.920 personas, evidenció barreras en la atención médica, el acceso a la tecnología y los trámites institucionales.
La Academia Nacional de Medicina, la Universidad de la Costa, la Universidad de Pamplona y el programa Longevidad Saludable presentaron los resultados de la Encuesta Nacional de Edadismo 2026, un diagnóstico detallado sobre la discriminación por edad en Colombia tras consultar a 3.920 personas de todo el país.
El informe reveló que el sesgo por edad se ensaña principalmente con las mujeres, la población rural y las personas con menor nivel educativo e ingresos económicos inferiores a un salario mínimo.
Asimismo, la investigación comprobó que el edadismo se incrementa con los años y genera un ciclo de retroalimentación: quienes han sido víctimas de esta discriminación tienen una mayor tendencia a replicar los mismos sesgos e interacciones discriminatorias hacia los demás.
Entre los principales escenarios donde la población adulta mayor percibe mayores barreras se destacan la atención médica —al atribuirse sus dolencias únicamente a la vejez—, las dificultades en el uso de nuevas tecnologías y la discriminación en trámites e instituciones.
A nivel regional, Bogotá y la Orinoquía-Amazonía registraron los indicadores más altos de edadismo experimentado por personas mayores, mientras que la región Atlántica se posicionó como la de menor discriminación en el ámbito laboral. Ante este panorama, los investigadores anunciaron el envío de una propuesta estratégica a los ministerios de Salud y Educación para impulsar políticas públicas focalizadas en las regiones y grupos más vulnerables.
El edadismo es la discriminación, el estereotipo o el trato desigual hacia las personas debido a su edad. Aunque puede afectar a jóvenes o adultos en distintos momentos de la vida, suele darse con mayor frecuencia hacia las personas mayores, traduciéndose en prejuicios sobre su capacidad física o mental, barreras laborales y trato desconsiderado en la atención pública o familiar.
FUENTE: LA OPINIÓN












