octubre 8, 2026
“En cada dificultad veo una oportunidad”: Ana Lucía Caicedo, la científica de Tumaco que representa a Colombia en IOCARIBE

Con 32 estados miembros, IOCARIBE es el espacio regional de la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la Unesco, cuyo fin es articular ciencia, datos y cooperación sobre los océanos del Gran Caribe. Después de casi tres décadas, Colombia regresa a su Mesa Directiva con esta científica tumaqueña responsable del área de Investigación, Desarrollo Tecnológico e Innovación de la Dimar. Es la primera mujer colombiana en ocupar el cargo.
Nació y creció en Tumaco, en una familia que vivía en una casa levantada sobre palafitos, donde el mar hacía parte de la vida cotidiana. De niña, Ana Lucía Caicedo Laurido veía a su madre madrugar para comprar el plátano y sacar adelante a su familia. De ella, dice, heredó una de las lecciones que más ha marcado su vida: confiar en lo que quiere y buscar la manera de hacerlo posible. Estudió Hotelería y Turismo en el Sena porque incluía un módulo de informática, tema que despertaba su interés. Cuando tuvo la oportunidad, viajó a Pasto y comenzó a estudiar Ingeniería Electrónica. Allí empezó a dimensionar las brechas entre la formación que había recibido en su territorio y las exigencias de la universidad.
El camino no fue fácil. Sus primeras calificaciones no superaban 1,5 sobre 5. No era falta de compromiso, sino el reflejo de las brechas educativas que enfrentan quienes llegan a la universidad desde territorios con menos herramientas y, en medio de las dificultades económicas de su familia, tuvo que suspender sus estudios y regresar a Tumaco. Allí trabajó como recepcionista hotelera y ayudaba en la tienda de sus padres, donde cumplía turnos y vendía pan. En los momentos libres estudiaba, leía y ahorraba para regresar a la capital del departamento de Nariño, Pasto. Volvió a la universidad y terminó Ingeniería Electrónica. Pero no se detuvo allí. Es doctora en Ciencias del Mar, magíster en Oceanografía y cuenta con formación en Gestión Pública, Gobernabilidad, Gerencia Política y Gerencia Estratégica de Proyectos. Hoy es responsable del proceso de Investigación, Desarrollo e Innovación de la Dirección General Marítima (Dimar) y acaba de asumir la vicepresidencia de la Mesa Directiva de IOCARIBE, en representación de Colombia.
ANA LUCÍA CAICEDO (A. L. C.): Es una gran alegría y, al mismo tiempo, un gran desafío. Siento que en este momento confluyen dos mundos: mi origen en el Pacífico y mi relación con el mar. Cuando era niña veía cosas que entonces no entendía: mi mamá salía a las 4:00 de la mañana a comprar el plátano y los pescadores regresaban a ciertas horas. Con el tiempo, todo eso fue cobrando sentido a través de mis estudios en oceanografía. Estar hoy en este espacio significa representar a muchas científicas que trabajan en estos temas. Es un compromiso, un privilegio y un logro colectivo para Colombia. Detrás de esta designación hay instituciones y personas que han construido capacidades en ciencia, administración marítima, generación de conocimiento y rigor técnico. Yo tengo el privilegio de ser la vocera del país en esa mesa directiva.
CÍRCULO DE MUJERES: ¿Qué gana Colombia con esta posición en IOCARIBE?
A. L. C.: Colombia vuelve a estar en la primera línea de la toma de decisiones regionales en materia oceánica. IOCARIBE reúne a 32 estados miembros y es un espacio fundamental para definir prioridades, compartir conocimiento y fortalecer la cooperación científica en el Gran Caribe. Además, esta representación no es un esfuerzo individual ni exclusivo de la Dimar. Es el resultado de un trabajo articulado entre la Comisión Colombiana del Océano (CCO), la Dirección General Marítima (Dimar), el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (Invemar) y la Cancillería, que acompañó a la delegación en el seguimiento de los temas de política exterior durante la XIX Sesión Intergubernamental de la Subcomisión de la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO para el Caribe y Regiones Adyacentes (IOCARIBE), celebrada en Ciudad de Guatemala, donde fui elegida. Para el país significa poder aportar directamente a las prioridades científicas de la región, mostrar las capacidades que hemos construido y, al mismo tiempo, aprender de otros países y generar nuevas alianzas.
CÍRCULO DE MUJERES: A su juicio, ¿cuáles son los principales retos del Gran Caribe?
A. L. C.: Tenemos desafíos comunes frente al cambio climático, el fortalecimiento de la economía azul y la gestión de riesgos. Por eso necesitamos trabajar conjuntamente y plantear soluciones basadas en ciencia, tecnología, diplomacia científica y cooperación internacional. Uno de los grandes retos es avanzar hacia sistemas de alerta multirriesgo que permitan reducir los impactos de fenómenos como los huracanes. También está la gestión del sargazo, una macroalga marina que se acumula en grandes cantidades en las costas y que afecta ecosistemas, actividades pesqueras y turísticas, una problemática que impacta muchísimo a toda la región del Gran Caribe. La oportunidad está en que los 32 países puedan compartir capacidades, datos y conocimiento para responder a problemas que no conocen fronteras.
CÍRCULO DE MUJERES: Una de las prioridades presentadas en la sesión fue crear en Cartagena un Centro Regional de Coordinación del Sistema Mundial de Observación de los Océanos GOOS. ¿Qué representa este Centro?
A. L. C.: Va a contribuir en la manera en que los datos sobre el océano se convierten en decisiones. Permitirá promover el intercambio de información, identificar las brechas y necesidades de datos de la región y contribuir a que ese conocimiento se traduzca en políticas públicas. También permitirá fortalecer herramientas operacionales, por ejemplo, para anticipar los impactos de los huracanes. Será acogido por la Dimar, a través de su Centro de Investigaciones Oceanográficas e Hidrográficas del Caribe CIOH, pero la idea es articular las capacidades de sus centros con las de la academia, el sector privado, el Invemar y la Comisión Colombiana del Océano. Es una gran oportunidad para que Colombia aporte a la región y para que la ciencia del mar tenga una incidencia cada vez mayor en el desarrollo socioeconómico.
CÍRCULO DE MUJERES: ¿Cómo hacer que la ciencia se traduzca en oportunidades para las comunidades costeras?
A. L. C.: Tenemos que unir el conocimiento científico con el conocimiento que ya tienen las comunidades. Cuando esas dos miradas se encuentran, es posible diseñar políticas públicas que representen verdaderas oportunidades de desarrollo. Quisiera que un pescador pudiera ver en el océano algo más que su sustento diario: posibilidades de crecimiento, generación de industria y nuevas actividades económicas, desde una perspectiva regenerativa y sostenible. Lo mismo ocurre con el turismo. Y aquí hablo como tumaqueña. Colombia es un país bioceánico, pero solemos mirar el Caribe desde sus oportunidades de inversión, turismo y desarrollo, mientras que al Pacífico muchas veces lo relacionamos principalmente con su gastronomía, su música y la alegría de su gente. Nos ha faltado mirar también su potencial económico y de desarrollo. Esta vicepresidencia tiene el foco en el Gran Caribe, pero también puede ser una oportunidad para conectar aprendizajes entre el Caribe y el Pacífico y para que las comunidades entiendan que de la ciencia del mar pueden surgir oportunidades que van mucho más allá del turismo.
CÍRCULO DE MUJERES: ¿Qué significa para usted ocupar hoy ese lugar y qué quisiera que otras mujeres aprendieran de su historia?
A. L. C.: Ha sido un aprendizaje continuo. Recuerdo estar sentada en la XIX Sesión Intergubernamental, rodeada de hombres expertos, hablando diferentes idiomas y desde distintas especialidades y experiencias. En ese momento pensé: “Ana, estoy orgullosa de ti”. A veces uno está tan concentrado en las responsabilidades del día a día que no alcanza a procesar lo que está viviendo. Todavía estoy asimilando la dimensión de esta responsabilidad. Pero también tengo claro que esto no lo he conseguido sola. He tenido muchos ‘ángeles’ en el camino: personas que han confiado en mí, me han dado oportunidades y me han impulsado a aprovecharlas. Por eso quisiera que una niña que esté pasando por dificultades pueda pensar: si ella es de Tumaco, si viene del barrio, si vendía el pan allí y hoy puede estar en una posición desde la que participa en decisiones importantes, yo también puedo hacerlo. No se trata de romantizar la falta de oportunidades. Las brechas existen y hay que reconocerlas. Pero tampoco podemos permitir que esas dificultades hagan que desconozcamos las capacidades que existen en nuestros territorios.
CÍRCULO DE MUJERES: ¿Qué le dice a las niñas que hoy sueñan con seguir el camino de la ciencia?
A. L. C.: Ampliaría el mensaje para sus familias, porque el apoyo es fundamental para confiar y lograr los sueños. Mi mamá no llegó al bachillerato, pero es una mujer visionaria. Ella dice: ‘Esto lo voy a hacer’, y busca el cómo. Esa confianza es muy importante. Los padres deben creer en las capacidades de sus hijos y convertirse en ese faro que los ayude a avanzar, sin llenarlos de miedos por querer protegerlos. A veces habrá que hacer sacrificios y los resultados no llegarán de inmediato. Pero hay que mantener la visión, la proyección y los referentes. Y hay una pregunta que me gustaría que cualquier niña pudiera hacerse cuando vea a alguien alcanzar algo que ella también sueña: ‘Si esa persona pudo, ¿por qué yo no puedo?’.
FUENTE: SEMANA












