marzo 27, 2026
“No Es Hora de Callar”: Colombia fortalece la respuesta del Estado frente a las violencias contra mujeres periodistas

- Recientes denuncias de acoso sexual contra mujeres periodistas evidencian la urgencia de fortalecer la acción institucional frente a estas violencias.
- Colombia avanza en el cumplimiento de la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Jineth Bedoya Lima y otra vs. Colombia, con una medida de reparación orientada a prevenir y atender las violencias basadas en género, especialmente contra mujeres periodistas.
- El Ministerio de Justicia y del Derecho, en articulación con la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP) y junto a la periodista Jineth Bedoya, presenta el programa “No Es Hora de Callar” para fortalecer la preparación del Estado y de sus funcionarios en todo el país en la protección de mujeres víctimas de violencia basada en género.
Bogotá, 27 de marzo de 2026.
En Colombia, las violencias basadas en género siguen dejando huellas profundas y, muchas veces, silenciosas, especialmente contra las mujeres que ejercen el periodismo. Las denuncias recientes han vuelto a evidenciar no solo la magnitud del problema, sino también las brechas persistentes en la atención institucional frente a estos hechos.
Romper ese silencio es un deber del Estado y de toda la sociedad.
En ese contexto, el Estado colombiano avanza en el cumplimiento de la medida 14 de reparación ordenada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Jineth Bedoya Lima y otra vs. Colombia, con la puesta en marcha del Programa de Capacitación y Sensibilización a Funcionarios Públicos “No Es Hora de Callar”.
“El Estado colombiano está dando un paso decidido para responder mejor y con mayor oportunidad frente a las violencias basadas en género, especialmente cuando afectan a mujeres periodistas”, afirmó el ministro de Justicia y del Derecho, Jorge Iván Cuervo Restrepo.
La iniciativa fortalece las capacidades de funcionarios públicos, fuerza pública y operadores de justicia para identificar, prevenir y atender estas violencias, garantizando protección efectiva y avances en la investigación de los casos.
Con este paso, el Estado colombiano traduce una obligación internacional en una acción concreta orientada a fortalecer su actuación frente a estas violencias.
La estrategia se articula con la campaña #NoEsHoraDeCallar y con una apuesta más amplia por avanzar hacia un país donde las mujeres puedan ejercer sus derechos en entornos más seguros, justos y libres de violencia.
En ese propósito, se consolida como una herramienta clave para garantizar respuestas efectivas frente a estas violencias.
Memoria que impulsa transformación
Esta iniciativa recoge una historia de lucha que cambió el curso de esta situación en Colombia. Las voces de la periodista Jineth Bedoya y su madre, la señora Luz Nelly Lima, no solo visibilizaron una realidad silenciada, sino que evidenciaron cómo distintas formas de violencia basada en género han sido utilizadas para intimidar, silenciar y limitar el ejercicio del periodismo.
Este es también un momento histórico para el país: un paso para que las sobrevivientes no callen más, para que las instituciones respondan sin revictimizar y para que hechos como estos no se repitan. La reparación no se agota en el reconocimiento del daño; exige transformar la manera en que el Estado escucha, protege y actúa frente a las mujeres víctimas de estas violencias.
“Hoy damos un paso fundamental en la prevención de las violencias basadas en género en Colombia. Yo soñé, construí e implementé esta medida de reparación entregada por la Corte Interamericana. Por eso agradezco inmensamente a todas las personas que hicieron parte de este proceso y que hoy convierten lo que fue un sueño, en una realidad para todos los funcionarios públicos, pero sobre todo, para la garantía de los derechos de las mujeres. Les invito a ustedes a que hagan parte de este importante gran plan piloto que le va a demostrar al país que sí podemos cambiar la realidad de las mujeres en Colombia. No es hora de Callar”, aseguró la periodista Jineth Bedoya Lima”, señaló la periodista y beneficiaria, Jineth Bedoya Lima.
Cerrar brechas en la respuesta del Estado
Este diagnóstico evidenció la magnitud del problema pero, además, marcó el punto de partida para una respuesta institucional más sólida. Esta realidad adquiere matices aún más preocupantes cuando se observa lo que ocurre con las mujeres periodistas.
Un estudio de la campaña “No Es Hora de Callar” y el Observatorio de la Democracia de la Universidad de los Andes evidencia que alrededor de 6 de cada 10 mujeres periodistas han sido víctimas de violencia de género en sus espacios laborales y que el 77,9% conoce casos de violencia contra alguna de sus colegas.
En muchos casos, estas violencias ocurren en entornos que deberían ser seguros. El 79,3% de las víctimas identificó a una persona con un cargo superior como responsable, mientras que el 56,1% señaló a compañeros de trabajo.
A ello se suman prácticas de discriminación persistentes: el 62,1% de las periodistas considera que recibe un trato peor que sus colegas hombres y el 73,1% percibe que algunas fuentes privilegian la entrega de información a hombres.
De acuerdo con el mismo estudio, estas violencias tienen efectos concretos en el ejercicio periodístico: el 37% ha dejado espacios laborales, el 24% ha abandonado temas y el 37% ha dejado de consultar fuentes. Esto no solo afecta a las víctimas, sino que debilita el debate público y el derecho de la sociedad a estar informada.
La experiencia ha demostrado que estas violencias se perpetúan cuando no son identificadas a tiempo o cuando la respuesta institucional es insuficiente. Por ello, la prevención y la identificación temprana de riesgos son fundamentales.
Identificar y reconocer las violencias basadas en género es el primer paso para actuar de manera oportuna.
“Muchas mujeres desisten de sus procesos por miedo a no ser creídas o a ser revictimizadas por las mismas instituciones que deberían protegerlas”, agregó el ministro.
El programa “No Es Hora de Callar” busca mejorar la manera en que las instituciones atienden estos casos, promoviendo actuaciones coordinadas y centradas en la protección de la vida.
No basta con formarse, se requiere un actuar distinto: revisar prácticas y responder de manera oportuna desde el primer contacto con las víctimas. Porque la respuesta del Estado también tiene que cambiar. Reparar implica cambiar prácticas y fortalecer capacidades institucionales.
Articulación institucional para una respuesta nacional
Esta iniciativa es resultado de un proceso técnico y participativo desarrollado en alianza con la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP), entidad clave en la formación de los funcionarios públicos en Colombia y, ahora, en la implementación de esta estrategia a nivel nacional.
Su participación es fundamental para que esta herramienta se traduzca en capacidades reales dentro de las entidades del Estado y permita llevar esta estrategia a todo el país.
La articulación entre instituciones permitirá consolidar este esfuerzo como un mecanismo para fortalecer la acción estatal frente a estas violencias.
“Ahora entramos en la fase de prueba de la logística y ejecución del programa de capacitación. Esta importante fase está a cargo de la Escuela Superior de Administración Pública que cumplirá un papel determinante en la implementación de esta medida“, enfatizó el profesor Jorge Iván Bula Escobar, director de la Escuela Superior de Administración Pública.
En esa tarea, la formación del talento público es decisiva para avanzar hacia entornos más seguros, justos y libres de violencia.
Compromiso del Estado
En el caso Jineth Bedoya Lima y en otras decisiones del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, se ha reconocido que la violencia basada en género contra mujeres periodistas no es un hecho aislado, se trata de una práctica que ha sido utilizada para silenciar, intimidar y limitar el ejercicio de la libertad de expresión.
Hoy, el Estado colombiano avanza con medidas orientadas a fortalecer su actuación, garantizar la no repetición y proteger los derechos de las mujeres.
Este programa es, en esencia, una apuesta por construir instituciones que respondan mejor, escuchen a tiempo y actúen con responsabilidad.
“La forma en que el Estado responde frente a estas violencias puede marcar la diferencia entre el riesgo y la protección”, concluyó el ministro de Justicia.
Porque frente a la violencia, el silencio no protege. En Colombia, definitivamente, NO ES HORA DE CALLAR.
FUENTE: https://www.esap.edu.co/












