marzo 17, 2026
Las mujeres enfrentan una triple brecha en el sistema pensional y, aun superándola, terminan con menores pensiones

Así mismo, los recientes cambios con la reducción de semanas, terminarán jugando en contra de sus mesadas.

La situación de las mujeres en el sistema pensional colombiano refleja una realidad marcada por múltiples barreras que terminan afectando su acceso a una vejez con ingresos estables y aunque el problema de fondo es la baja cobertura del sistema, donde apenas el 25% de los adultos mayores logra pensionarse, en el caso de las mujeres las dificultades son más profundas, debido a una serie de brechas que se acumulan a lo largo de su vida laboral.
De acuerdo con Andrés Velasco, presidente de Asofondos, el primer obstáculo está en la participación laboral, un punto en el que hay que tener en cuenta que las mujeres participan menos en el mercado de trabajo y enfrentan condiciones más complejas asociadas a factores culturales, la economía del cuidado y la inestabilidad laboral.
A esto se suma que, incluso cuando logran ingresar, tienen mayores niveles de desempleo, que en promedio son tres puntos porcentuales superiores a los de los hombres y al final todo se traduce en una segunda brecha relacionada con la formalidad. Las mujeres tienen menos acceso a empleos formales, lo que limita su capacidad de cotizar de manera constante al sistema pensional.

En palabras de Velasco, “cuando las mujeres participan en el mercado laboral, muchas veces se emplean mucho menos que los hombres”, lo que afecta directamente la acumulación de semanas necesarias para acceder a una pensión.
A estas dificultades se suma una tercera brecha, quizá la más determinante, por cuenta de los salarios que perciben, ya que incluso con niveles de educación y experiencia similares, las mujeres reciben menores ingresos que los hombres.
“Tenemos una brecha salarial en Colombia que no es menor, que es persistente y que además se observa en todos los niveles de capacitación”, explicó Velasco, al advertir que esta diferencia impacta la capacidad de ahorro y, en consecuencia, el monto de las pensiones.
Una carrera injusta
Sin embargo, el análisis también revela una paradoja. Una vez las mujeres logran acceder a empleos formales, su comportamiento frente al sistema es más disciplinado. “Una mujer no se cuelga con la cotización y construye una historia laboral”, señaló el presidente de Asofondos, quien destacó que suelen ser más constantes y estables en sus aportes. No obstante, el número de mujeres que alcanza este nivel sigue siendo menor.
El resultado de estas brechas acumuladas es que menos mujeres logran cumplir los requisitos para pensionarse. La dificultad para completar las semanas exigidas se convierte en uno de los principales cuellos de botella, lo que explica por qué, al final de la vida laboral, una proporción menor de mujeres accede a una mesada pensional frente a los hombres.
En este contexto, la reciente decisión de reducir el número de semanas necesarias para pensionarse ha generado un debate importante. Aunque a primera vista parece una medida favorable, Velasco advierte que puede tener efectos contraproducentes. “Una cosa que pareciera buena tiene varios comentarios”, explicó, al señalar que esta reducción puede interrumpir la vida laboral en un momento clave para el ahorro.
De hecho, muchas mujeres no buscan pensionarse anticipadamente, sino todo lo contrario. Según el análisis, prefieren extender su vida laboral para mejorar el monto de su pensión, en línea con el aumento de la expectativa de vida y su capacidad productiva. Por ello, reducir las semanas podría traducirse en menores niveles de ahorro y, en consecuencia, en mesadas más bajas.
El impacto es particularmente relevante en términos de ingresos. Al disminuir el tiempo de cotización, se reduce tanto el capital acumulado en el régimen de ahorro individual como la tasa de reemplazo en el régimen público. Esto implica que, especialmente en niveles de ingresos más altos, las mujeres podrían ver reducciones significativas en sus mesadas, afectando su bienestar en la etapa de retiro.

Así, el panorama evidencia que las mujeres no solo enfrentan mayores dificultades para ingresar y mantenerse en el sistema pensional, sino que también pueden verse afectadas por medidas que, aunque buscan corregir inequidades, terminan generando nuevos desafíos. El debate, en consecuencia, se centra en cómo cerrar estas brechas estructurales sin comprometer el nivel de ingreso en la vejez.
DANIEL HERNÁNDEZ NARANJO
Editor digital de Portafolio
FUENTE: PORTAFOLIO












