marzo 16, 2026
La red de mujeres detrás de María La Caprichosa

Hay una sensación extraña cuando uno se ve convertido en personaje de ficción. “Valentina ya salió la serie, y usted aparece como Victoria”, me lo contó María Roa pocos días después del lanzamiento de la serie de Netflix María la Caprichosa. El programa de 64 capítulos, que ya está en el top 10 de 17 países, es la historia novelada de la colombiana Perxides María Roa Borja, basada en la biografía que escribió sobre ella la exministra de cultura Paula Moreno. Victoria aparece solo unos minutos pero ver mi reflejo allí me permitió entender algo que la televisión casi nunca logra retratar bien: la red de mujeres ha sostenido el sueño de María Roa y de todas las trabajadoras domésticas sindicalizadas y no sindicalizadas en Colombia. Una red que la ayudó a ser el personaje de Netflix que hoy inspira a millones de trabajadoras.
Cuando empezaba un doctorado en derecho en la Universidad de Harvard, en 2014, me junté con un grupo de estudiantes en Boston para planear la conferencia colombiana sobre construcción de paz. Pensamos primero en los personajes de siempre, políticos y negociadores en la Habana, cuando se discutía en Cuba un posible acuerdo entre la guerrilla de las FARC y el gobierno de Juan Manuel Santos. Pero por un poco contra corriente, propuse también traer a la presidenta de la Unión Afrocolombiana de Trabajadoras Domésticas -UTRASD. Casi nadie la conocía. ¿María quién?
Recuerdo este momento porque ese fue cuando María Roa pasó de ser una líder clave, pero lejana a las cámaras, a estar en el centro del foco de los medios de comunicación. Llamé a María un sábado, y cuando le conté el cuento me dijo que esa semana estaba muy ocupada. Meses después, me confesó que había consultado la invitación con toda su familia porque pensaba que esto de la conferencia era un engaño para traficarla. Cuando nos reunimos en Colombia, al verme chiquita e inofensiva, pensó que fácilmente podría haberse defendido sola si yo fuera delincuente. Se emocionó con la idea y, con una carta que firmó el Centro Rockefeller, se presentó en una fría mañana bogotana en la embajada americana. Le dieron la visa.
María llegó a Boston, preparó sus palabras, y todavía se me eriza la piel al recordar su mensaje: “Nosotros los cuidamos a ustedes cuando son pequeños, y luego crecen y se vuelven nuestros jefes y todo cambia”. Las llamadas y correos de los periodistas no se hicieron esperar. Ningún otro panelista, que ya conocía las cámaras de televisión, se robó tanto la atención.
Llegaron los reportajes, los reconocimientos como líder y personaje del año para María. El sindicato que dirigió empezó a florecer. Congresistas como Angélica Lozano y Ángela María Robledo luego tocaron la puerta de quienes acompañaban esta lucha para acompañar un proyecto de ley de la prima se servicio. En 2016, las trabajadoras domésticas alzaron sus guantes morados y naranjas en el Congreso de la República pidiendo que se hicieran realidad los derechos que los demás trabajadores colombianos tenían. Y lo lograron.
Luego vino la alianza con otros sindicatos de trabajadoras en el país, la expansión de UTRASD a cinco ciudades, la consolidación de redes internacionales con otros sindicatos de empleadas en América Latina. Y también siguió la investigación, la capacitación y el apoyo.
De mi investigación doctoral sobre la movilidad de las trabajadoras domésticas de la mano de María, también pasé a hacer un documental llamado INVISIBLE, en el que el sindicato fue clave. Ella y sus compañeras pidieron ser retratadas con orgullo: sus vivencias y soluciones del transporte público, que, por encima de todo, son un reconocimiento de su dignidad, han sido llevadas a festivales internacionales, espacios académicos y sindicatos de trabajadoras domésticas en Latinoamérica, Europa y África.
Muchas de las líderes del sindicato se capacitaron. Hoy María es trabajadora social, Claribed Palacios, actual presidenta del sindicato, es abogada, Nydia, masajista, y Reinalda, bachiller.Montaron la empresa IMA limpia, que realiza trabajo doméstico en Medellín. Han sido financiadas y apoyadas por una larga lista de instituciones internacionales: FESCOL, SASK, CARE, OIM, OIT, Open Society Foundations, entre otras. Sus historias han sido recogidas por periodistas aliada, sus voces escuchadas empresarias que quieren también que se cumplan sus derechos.
La red de mujeres que inspiró una serie de Netflix es amplia y constante. Pero las mujeres llevamos más de diez años en esto, mujeres como Andrea Londoño, Viviana Osorio, Teresa Aristizábal, Laura Penagos, Ana López, Camila Esguerra, Paula Idárraga, Mónica Sandoval, Salua García, Elizabeth Otálvaro y Mariana Escobar. Esta es una red de mujeres negras y blancas, educadas y no educadas, empleadoras y empleadas. La historia de María la Caprichosa empezó con proyectos artísticos, académicos, periodísticos, feministas, sociales y empresariales. Todas apoyamos esta lucha, porque creemos, como me lo dijo María Roa hace unos días, que, cuando las trabajadoras domésticas ganan, gana la sociedad en su conjunto.
Valentina Montoya Robledo es investigadora Senior en Género y Movilidad de la Unidad de Estudios de Transporte de la Universidad de Oxford, y Directora de Invisible Commutes.
FUENTE: EL PAIS












