febrero 20, 2026
Mujeres firmantes de paz inauguran la primera tienda de café en Íquira

En el occidente del Huila, donde el café ha sido históricamente el sustento de cientos de familias, un grupo de mujeres firmantes de paz y víctimas del conflicto armado convirtió un sueño colectivo en realidad: abrir la primera tienda de café del municipio de Íquira. Más que un negocio, el nuevo espacio se proyecta como símbolo de autonomía, identidad y reconciliación.
El corte de cinta con los colores verde, azul y amarillo de la bandera de Íquira marcó el inicio de una nueva etapa para la Asociación de Mujeres Agropecuarias de Lejanías Íquira –ASOMALI–. La inauguración de la Tienda cafetera de los iquireños no solo representa la apertura de un establecimiento comercial; es también el resultado de años de esfuerzo, organización y resiliencia.
La asociación, liderada por dos mujeres firmantes del Acuerdo de Paz e integrada por campesinas y víctimas del conflicto armado, logró consolidar un proyecto productivo que hoy se convierte en un referente de reconciliación en el territorio. Bautizar la tienda como “de los iquireños” es, según sus integrantes, una manera de reafirmar el compromiso con la comunidad y con la construcción de paz desde lo local.
Un sueño que tomó forma entre montañas cafeteras
Íquira es un municipio predominantemente cafetero, con cerca de 1.500 familias dedicadas al cultivo del grano. En ese contexto, el café no es solo un producto agrícola, sino parte esencial de la identidad cultural y económica de la región.
La nueva tienda nace como un espacio para resaltar esa tradición. Pero va más allá de la venta de bebidas: será también un punto de exposición para productores locales y un centro de acopio para el café que se cosecha en la zona.
“Esta apuesta es la primera tienda-cafetería iquireña, donde no solamente se van a ofrecer productos de café, sino que también se le ofrece al caficultor una tienda de exposición donde puede traer su producto y que también este punto se vuelva una vitrina de turismo”, explicó Katerine Medina Bastidas, firmante de paz y miembro de la junta directiva de Asomali.
La iniciativa se consolida como una plataforma para que los productores del municipio puedan mostrar sus marcas, fortalecer su comercialización y atraer visitantes interesados en el turismo rural y cafetero.
Apoyo institucional y apuesta por la transformación
La construcción del espacio físico contó con el respaldo de la Alcaldía de Íquira y el acompañamiento de la Misión de Verificación de la ONU y la Agencia para la Reincorporación y Normalización (ARN). Además, el proyecto se fortaleció gracias a la estrategia ‘Mujer Rural Soberana’, impulsada por la Vicepresidencia de la República, que permitió dotar a la asociación con maquinaria especializada.
“Nosotros las escogimos porque han estado juiciosas en el ejercicio de vincular a la mujer en estos procesos tan bonitos y estamos seguros de que esta tienda va a hacer esa exaltación a todas las marcas de café del municipio, es la vitrina de nuestra identidad”, destacó el alcalde Rubén Darío Castro durante la inauguración.
Con el apoyo recibido, las mujeres pasaron de tostar el café de manera artesanal a contar con equipos de torrefacción, molino y selladora industrial. Este salto tecnológico les permitió agregar valor al producto, mejorar la calidad y posicionarse con mayor competitividad en el mercado local.
Autonomía económica: el corazón del proyecto
ASOMALI está conformada por quince mujeres, todas madres cabeza de hogar, entre adultas y jóvenes. Su proceso comenzó con pequeñas transformaciones manuales y fue creciendo gracias a la capacitación constante y al trabajo colectivo.
“Primero empezamos a transformar, a tostar artesanalmente. Allí empezamos a generar esos recursos base para la organización. Luego con la Vicepresidencia fue todo un año de capacitación y se nos dotó de maquinaria sofisticada”, relata Katerine Medina sobre la evolución del proyecto.
Uno de los logros más importantes ha sido la venta directa al consumidor final, eliminando intermediarios. Esto permite que cada mujer reciba un ingreso más justo por su trabajo.
“Cada una recibimos ese ingreso directamente. Un porcentaje retorna a la organización, pero casi el 50% se queda para las mujeres que transforman el café, porque la idea es lograr la autonomía económica de la mujer”, agrega.
La tienda no solo vende café; representa la posibilidad de que estas mujeres construyan independencia financiera y fortalezcan sus proyectos de vida. Para muchas de ellas, el desafío no fue solo técnico o comercial, sino también emocional: creerse capaces de emprender y sostener una iniciativa empresarial en un contexto históricamente marcado por el conflicto.
Café como camino hacia la reconciliación
En una región que vivió de cerca los efectos del conflicto armado, iniciativas como esta adquieren un significado profundo. El proyecto integra a mujeres firmantes de paz y víctimas, quienes encontraron en el trabajo colectivo una forma de sanar heridas y reconstruir tejido social.
El café se convierte así en una herramienta de reconciliación. Cada taza que se sirve en la nueva tienda lleva consigo una historia de esfuerzo, resiliencia y compromiso con la paz.
Para Katerine y sus compañeras, el grano representa un recorrido que exige persistencia y motivación constante. “Ha sido una lucha muy grande para que estas mujeres puedan creérsela, convencerlas de que pueden generar ingresos para ellas y también apoyar a sus familias”, afirma.
Más allá del impacto económico, la tienda simboliza la posibilidad de transformar narrativas: de pasar del estigma a la productividad, del conflicto a la cooperación, de la incertidumbre a la esperanza.
Una apuesta con proyección territorial
La Tienda cafetera de los iquireños no solo beneficiará a las integrantes de ASOMALI. También se proyecta como un espacio que dinamiza la economía local y fortalece la identidad del municipio como territorio cafetero.
Al convertirse en vitrina para las marcas locales y centro de acopio, la tienda puede impulsar nuevas oportunidades para pequeños productores y consolidar a Íquira como destino asociado al café de calidad.
En cada grano tostado hay una apuesta por el futuro. En cada taza servida hay una historia de reconciliación. Y en cada venta, una reafirmación de que la paz también se construye desde el campo, con trabajo, organización y confianza en las propias capacidades.
FUENTE: https://diariodelhuila.com/












