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febrero 3, 2026

Mujer china paga 18 años de prisión en Colombia tras ser engañada y vinculada al delito de concierto para delinquir: ‘Lo conocí por internet’


Jia Guo fue capturada cuando tenía tres meses de embarazo y hoy cría a su hija dentro de prisión. Esta es la historia.

La historia de Jia Guo, una mujer asiática que se encuentra recluida en la cárcel para mujeres El Buen Pastor, de Bogotá, ha llamado la atención en los últimos días, luego de que contara las razones por las que cría a su hija en prisión y cumple una sentencia de 18 años, por el delito de concierto para delinquir. 

En diálogo con el podcast ‘Conducta Delictiva’, Jia Guo reveló cómo estableció su conexión con Colombia y las razones por las que decidió emigrar. Hoy pasa sus días cuidando a su hija en prisión y acusada de ser la cabecilla de una banda delincuencial que opera internacionalmente. 

Jia Guo narró que comenzó su conexión con Colombia por medio de “una persona que conocí por internet; es alguien que tiene mucho poder y mucho dinero en Pekín”. 

Aseguró que, tras establecer la conexión, el hombre le cuenta “cómo se trabaja en Colombia”, y decidió aventurarse a un nuevo reto y un nuevo país. 

En el diálogo, la mujer asiática reveló que la empresa de ese hombre con el que estableció conexión, y no reveló la identidad, tiene empresas donde prestan dinero por aplicaciones digitales 

La mujer aseguró que nació en la década de los 90 en un pueblo cerca de Beijing, la capital de China; asegura que en ese entonces la situación de su país aún era difícil para todo el mundo y que “las personas tenían que luchar mucho por su vida, por un pan”. 

Recuerda que creció en la provincia junto a su hermana mayor y que sus padres estuvieron ausentes durante su infancia, pues dedicaban la mayor parte de su tiempo al trabajo, por lo que hizo su colegio en un internado. Dijo que cuando estaba en la universidad, estaba muy lejos y visitaba su casa cada cinco meses. 

“Toda la vida yo he sido muy independiente y yo sé qué quería, qué no me gusta. Por eso, no sé, cuando enfrento algo, pues malo o bueno, yo no pido la opinión a mis papás, sino que yo tomo mis decisiones yo misma”.

Asegura que en la universidad decidió estudiar idiomas, llevando la contraria a su familia, quienes deseaban que estudiara “química, matemáticas o ingeniería”.

Asimismo, Jia Guo reveló que supo de la existencia de Colombia gracias a Gabriel García Márquez, y la fantasía que el autor narraba en sus libros le llamó particularmente la atención, pues asegura que en su país, siguen muchas reglas y las obras no son escritas de esa manera. 

“Yo solo quería venir a este país, yo solo quería conocer, por eso compré un tiquete con mis ahorros y le dije a mis papás que el 18 de marzo me iba para Colombia”. Aseguró que su plan era venir a conocer gente, a viajar y a conocer la cultura. El plan inicial era estar en Colombia por dos meses y veinte días. 

En el diálogo, narró que inicialmente llegó a Bogotá y decidió quedarse en la capital, por lo que canceló el vuelo de regreso y comenzó a buscar trabajo, pues debido a sus estudios en idiomas dominaba el español. 

“Yo no sé en ese momento no sabía qué pensaba, porque me gustaba Bogotá. Aquí uno vive más libre; para mí, el aire es más fresco”, dijo. 

También contó que conoció varias ciudades y pueblos de Colombia y sus primeros trabajos fueron como traductora en una empresa de minas que tiene explotación en el Cerrejón; luego renunció porque comenzó una maestría y no tenía el tiempo suficiente para dedicarle a sus estudios, por lo que comenzó labores como traductora independiente, gestora de trámites y comercializaba esmeraldas. 

Narró que durante esas labores de traductora y tramitadora de empresas, cuentas bancarias, arriendo, entre otras actividades formales…

“Yo conocí a esa persona por internet y esa persona era recomendación de un conocido. Era alguien con mucho poder económico en Beijing”. 

“En ese momento, mi papá estaba gravemente enfermo en China. Mi familia es de un pueblo pequeño y no teníamos contactos ni recursos. Este señor, en solo dos días, consiguió una cama en uno de los mejores hospitales de Beijing, algo que es extremadamente difícil. Gracias a eso mi papá pudo ser trasladado y operado. Yo sentí una deuda moral muy grande con él. No me pidió nada directamente, pero yo sentía que debía agradecerle de alguna forma”, aseguró.

“Después de la muerte de mi papá, este señor empezó a contratarme para ayudar a su empresa en Colombia: abrir empresas, hacer trámites bancarios, buscar oficinas y traducir durante reuniones. Yo trabajaba como independiente, no era empleada directa ni socia, solo prestaba servicios de traducción y gestión”, reveló. 

Asegura que su trabajo y relación con la empresa eran de carácter comercial y administrativo, además de que nunca estuvo vinculada directamente con la empresa; únicamente realizaba labores de “traducciones, acompañamiento en trámites, apertura de empresas, contacto con abogados, búsqueda de proveedores y oficinas, entre otros”. 

Aseguró que desde el principio sabía que la empresa que estaba asesorando iba a tener una actividad comercial relacionada con microcréditos a personas naturales a través de aplicaciones móviles.

“Antes de empezar, fui a la Superintendencia Financiera a preguntar si ese tipo de préstamos (50.000 o 80.000 pesos) eran legales, y me dijeron que no había problema, porque era un patrimonio personal”, aseguró. 

“Yo no participaba en los cobros, ni en la parte tecnológica, ni en la gestión de las aplicaciones. Esa parte la manejaban personas de China u otros países”, dijo. 

Asimismo, aseguró que la Fiscalía sostiene que la empresa realizaba cobros abusivos y extorsivos a través de aplicaciones de microcréditos.
Según la acusación, cuando una persona no pagaba, los cobradores accedían a los contactos del deudor y enviaban mensajes intimidantes a familiares y amigos.

“A mí me acusan de concierto para delinquir y extorsión agravada, señalándome como cabecilla de una banda criminal internacional. Yo niego esos cargos”, relató. “No era accionista, no era representante legal, no firmé contratos de préstamo, no manejé aplicaciones, no hice cobros y no hay transferencias, firmas ni huellas mías que prueben esas conductas”, agregó. 

“Me desvinculé de la empresa en junio. En octubre, cuatro meses después, fui capturada. Llegaron alrededor de doce policías a mi casa, hicieron allanamiento y me dijeron que había un proceso de investigación”, dijo. 

“Yo estaba embarazada de tres meses y pensé que era algo menor, que se aclararía rápido. En la audiencia de imputación me señalaron como cabecilla, a pesar de que no había pruebas directas. El juez ordenó medida de aseguramiento en prisión y posteriormente fui condenada a 18 años”, contó.

Me acusaron de concierto para delinquir y extorsión agravada. Dicen que esa es la forma de cobrar esa supuesta extorsión. Pero para mí eso fue un préstamo, y todo el mundo lo reconoce como un préstamo. Yo no sé cómo acá lo califican como extorsión, y mucho menos cómo llegan a decir que es una extorsión agravada. La verdad, no lo entiendo”, indicó. 

“Yo acepté los cargos porque ya sé que para mí aquí no hay nada que hacer. El juez, en la audiencia de imputación, entendía todo esto. Yo revisé todos los documentos que envió la Fiscalía y básicamente solo describen quién investiga, a quién, qué trabajo hace cada persona y qué fue lo que encontraron. Y no hay nada: no está mi huella, no está mi firma, no hay ninguna prueba”.

ALEJANDRA HERNÁNDEZ TORRES

FUENTE: EL TIEMPO


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