enero 21, 2026
Ansiedad, depresión o trastornos alimentarios, así afecta el acoso en redes sociales a las mujeres jóvenes

La violencia machista ha encontrado en las redes sociales un espacio donde operar con una mezcla de anonimato, acceso constante y total impunidad. Para miles de mujeres jóvenes, el acoso digital no es un mal rato tras una pantalla, sino una amenaza constante que altera su forma de relacionarse, genera ansiedad, depresión o trastornos alimentarios y provoca un miedo que condiciona cómo vuelven a casa, con quién quedan y hasta qué publican.
Así lo recoge el estudio Mujeres jóvenes y acoso en redes sociales, que confirma que esta violencia digital no es anecdótica, ocho de cada diez jóvenes de entre 16 y 24 años han experimentado al menos una situación de acoso en redes en España.
El 56,2 % ha recibido mensajes insistentes de hombres que buscan quedar o «intimar» incluso después de haber rechazado la interacción; el 53 % ha recibido comentarios o fotos sexualmente explícitos sin solicitarlos; el 45,2 % ha sido insultada tras no responder o tras bloquear a la persona que la acosaba; el 43,5 % ha recibido insultos, amenazas o burlas de carácter hiriente; y el 17,2 % ha visto cómo se difundían —o se amenazaba con difundir— imágenes personales sin consentimiento.
Instagram, la plataforma donde más se produce el acoso
Instagram es el epicentro de esta violencia, seguida de WhatsApp, Facebook y Twitter, donde agresores conocidos o desconocidos actúan solos o en grupo.
Una joven entrevistada en el estudio, lo resume así: «(…) Le pasa al 100 %, a todo el mundo, yo diría que a todas las chicas les ha pasado alguna situación como esta o parecida de decir a algún chico que no quieres seguir hablando con él y que sigan acosándote. Y yo tuve mucha suerte de que no fuera a más, pero a otras personas las han ido a buscar a casa o al colegio o donde sea y no han tenido tanta suerte.»
El estudio muestra que, como consecuencia, más de la mitad de las jóvenes se sintieron enfadadas, impotentes y asqueadas (59,3 %) e inseguras, amenazadas y asustadas (57,2 %). En menor medida, una cuarta parte de ellas afirma haberse sorprendido ante dicho escenario, y un 16,3 % afirma haberse sentido culpable. Un 38 % llega a desarrollar ansiedad, depresión, paranoia o trastornos alimentarios.
Además, un 24 % ha faltado a su puesto de trabajo y un 12,3 % ha tenido pensamientos suicidas.
Del móvil a la calle: cómo el acoso condiciona la vida cotidiana de las jóvenes
Para muchas, el miedo da el salto del móvil a la calle. Siete de cada diez cambian su forma de moverse por el mundo: evitan caminar solas por la noche, comparten su ubicación con amigas, rechazan citas con desconocidos o modifican sus rutinas para reducir su exposición.
Otras deciden privatizar sus cuentas, dejar de publicar fotos en las que aparece su cuerpo o limitar la información personal que comparten, una estrategia de autocensura que reduce su libertad.
«Me di cuenta de que me estaba afectando cuando voy por la calle y no me siento segura. Cuando pensaba que iba a venir y me iba a hacer algo. Yo pensaba que me estaba obsesionando con que iba a aparecer donde estaba», relata una de las entrevistadas.
«Por ese tiempo decidí dejar de publicar cosas. No publicaba fotos con mis otras amigas para que no actuasen en contra mía», explica otra.
Pese a la gravedad, denunciar es la excepción. Casi la mitad de las jóvenes no comparte lo ocurrido ni con su familia ni con sus amigas. Muchas sienten vergüenza, otras temen no ser creídas o juzgadas, y la mayoría desconoce cómo denunciar el acoso digital o qué recursos existen.
Sólo el 6,8 % de ellas avisó o denunció lo sucedido a la Policía, la Guardia Civil o en el Juzgado, el 10,5 % a sus centros de estudios y el 20 % lo reportó en las plataformas.
El estudio también concluye que existe una conciencia clara y generalizada de que las mujeres, por el hecho de serlo, se encuentran en una situación de mayor vulnerabilidad.
FUENTE: EFEMINISTA












