enero 14, 2026
¿Cómo han cambiado los roles de género y el uso del tiempo en Colombia? Esto dice el Banco de la República

Un análisis histórico muestra que, pese al avance educativo y laboral de las mujeres,aún hay muchas brechas.
El aumento sostenido de la participación femenina en el mercado laboral colombiano durante el último siglo no ha venido acompañado de una redistribución equivalente de las tareas domésticas y de cuidado, según un estudio publicado por el Banco de la República.
La investigación documenta que las mujeres continúan asumiendo una carga mayoritaria de trabajo no remunerado, incluso cuando su nivel educativo y su aporte al ingreso del hogar superan al de los hombres, y advierte que los avances observados son frágiles frente a choques como la pandemia.
La investigación titulada La esquiva revolución doméstica: uso del tiempo y roles de género en Colombia forma parte de la serie Cuadernos de Historia Económica del Banco de la República – Sucursal Cartagena y fue elaborada por Juliana Jaramillo-Echeverri, Andrea Sofía Otero-Cortés, Ana María Tribín-Uribe y Juanita Villaveces-Niño. El documento utiliza microdatos de los censos de población entre 1964 y 2018, así como información de las Encuestas Nacionales de Uso del Tiempo (ENUT) de 2016–2017 y 2020–2021.
Una mirada histórica al uso del tiempo
El estudio examina la evolución de los roles de género en Colombia a lo largo del siglo XX y lo que va del XXI, con el objetivo de observar cómo se distribuyen el trabajo remunerado y no remunerado entre hombres y mujeres de distintas generaciones. Para ello, las autoras construyen cohortes generacionales comparables que permiten analizar cambios en educación, fecundidad, ocupación, ingresos relativos y percepciones culturales asociadas al género.

Los resultados confirman un rápido incremento en la participación femenina en el mercado laboral, particularmente entre las mujeres con mayores niveles educativos. De acuerdo con el análisis, la proporción de mujeres con educación universitaria pasó de menos del 1% entre las nacidas entre 1900 y 1935 a cerca del 24% entre aquellas nacidas entre 1981 y 1996. En el mismo periodo, la fecundidad promedio descendió de seis hijos a menos de dos por mujer.
Sin embargo, estos cambios estructurales no se tradujeron en una transformación equivalente de los roles dentro del hogar. La evidencia muestra que, entre las personas ocupadas, las mujeres continúan dedicando casi el doble de tiempo que los hombres a labores domésticas no remuneradas y de cuidado. Esta diferencia se mantiene a lo largo de las generaciones y se amplía con la llegada de los hijos.
El documento señala que la maternidad está asociada a una “penalidad por hijos”, entendida como una reducción en la probabilidad de empleo formal y un aumento en las brechas salariales. Al mismo tiempo, el tiempo destinado al cuidado no remunerado se incrementa de manera significativa para las mujeres, mientras que los cambios en el uso del tiempo de los hombres son limitados.
Normas sociales y persistencia de desigualdades
Uno de los hallazgos centrales del estudio es que el ingreso relativo de las mujeres dentro del hogar no corrige automáticamente las desigualdades en la distribución del trabajo doméstico. Incluso cuando las mujeres aportan más de la mitad del ingreso familiar, su carga de tareas no remuneradas no disminuye y, en algunos casos, aumenta.
Este patrón es consistente con la hipótesis de “gender deviance”, según la cual las mujeres que superan a sus parejas en ingresos tienden a “compensar” esa desviación de las normas tradicionales asumiendo una mayor proporción de labores domésticas y de cuidado. De acuerdo con el análisis, este comportamiento sugiere que las normas sociales siguen desempeñando un papel central en la organización del trabajo dentro del hogar.
El estudio subraya que la persistencia de estas normas limita el impacto que pueden tener los avances educativos y laborales sobre la equidad en el uso del tiempo. La mayor inserción de las mujeres en la esfera pública no ha implicado una redistribución proporcional de las responsabilidades de cuidado, lo que mantiene una carga desigual que afecta su participación y permanencia en el mercado laboral.

Las autoras señalan que esta dinámica se observa de manera consistente en las distintas fuentes de información utilizadas, lo que refuerza la idea de que los cambios en los roles de género dentro del hogar avanzan a un ritmo más lento que las transformaciones en otros ámbitos. Avances frágiles y efectos de la pandemia
El análisis también aborda la vulnerabilidad de los avances recientes en materia de equidad en el uso del tiempo. La información de la ENUT 2020–2021 permite observar el impacto de la pandemia de covid-19 sobre la organización del trabajo doméstico y de cuidado en los hogares colombianos.
Según el estudio, el cierre de escuelas y la ampliación de las rutinas en casa obligaron a muchas mujeres a abandonar el mercado laboral o a reducir sus horas de trabajo remunerado para dedicar más tiempo al cuidado no remunerado. Este ajuste revirtió parcialmente algunos de los cambios observados en años anteriores en las percepciones sobre los roles de género y en la distribución del tiempo.
Estos retrocesos, señala el documento, ponen en evidencia que, en ausencia de una infraestructura de cuidado sólida, los choques externos tienden a reforzar patrones tradicionales de asignación de responsabilidades. La investigación plantea que la fragilidad de los avances alcanzados limita la capacidad de sostener mejoras en la equidad de género frente a crisis económicas o sociales.
PAULA GALEANO BALAGUERA
Periodista de Portafolio
FUENTE: PORTAFOLIO












