enero 13, 2026
Lo que una mujer iraní piensa desde Madrid sobre la revuelta contra los ayatolás

Conocí a Arezoo hace tres años, en las movilizaciones que convocaba cada sábado por Masha Amini. Esta vez, dice, es diferente: las mujeres ya no protestan solas. Y luego está el factor Trump
1. Todos los sábados con un megáfono en Callao
Arezoo Mojaverian tiene 44 años. Es iraní y vive en Madrid, donde tiene un empleo cualificado de asistencia a estudiantes extranjeros. Es amable, habla un español casi perfecto y lleva la cabeza descubierta. Llegó a España en 2011 y nunca se había implicado en activismo alguno hasta que, en septiembre de 2022, la llamada Policía de la Moral mató en Teherán a la joven Masha Amini por no llevar el velo correctamente puesto. Horrorizada por la violencia que la dictadura islámica desplegó contra las mujeres que salieron a protestar, Arezoo decidió organizar a las iraníes residentes en Madrid -logró reunir a unas 500 por Telegram- para solidarizarse con ellas.
La conocí en una de las concentraciones que cada sábado convocaba en la plaza de Callao, coreando, con un megáfono: «Por las mujeres de Irán», «Por los jóvenes de Irán», «Por los niños de Irán», «Soy mujer iraní, somos Masha Amini», «Pégame, mátame, ya no puedes callarme». Entonces se explicó así: «Cuando vivíamos en Irán muchos callamos por miedo. Pero ahora vemos cómo mujeres e incluso niños se están enfrentando a ellos [los ayatolás], y no podemos dejarlos solos».
Aquel puñado de mujeres sin velo y con pancartas -que confesaban sentir pavor por los miembros de la embajada iraní- fueron la aportación desde España a la ola feminista que en todo el mundo clamabaMujer, Vida y Libertad.
Sin embargo, el movimiento fue apagándose. Un año después, Arezoo, que se dice ajena a la política y a las distintas facciones en que se divide la oposición a la teocracia, regresó a su vida normal. Hasta ahora. Desde el 28 de diciembre, su pueblo, y no solo las mujeres, ha tomado las calles.
2. «Ya no solo protestan las mujeres. Y EEUU nos apoya»
Durante los primeros diez días desde que estallaron las revueltas, Arezoo hablaba con su familia y con sus amigos, que siguen en Teherán; aunque no sobre lo que estaba sucediendo, por miedo a ser escuchados. La comunicación se interrumpió el jueves por la mañana: la república islámica cortó internet y los teléfonos fijos tampoco dan señal. Como sabe que las redes sociales no son fiables, ella se informa a través de dos medios que operan desde fuera del país: Iran International y Voice of America.
¿Es optimista? «Esta vez todo ha empezado por la inflación exagerada. Los comerciantes del mercado de Teherán no pueden vender sus productos, ni siquiera abastecerse de ellos, porque los precios son muy altos. El Gobierno ha destruido todo el país y no es capaz de resolver ningún problema. Así que ya no son solo las mujeres jóvenes: todos los sectores del pueblo están protestando. Las manifestaciones son muy grandes y el régimen se está viendo desbordado. Hay más de 60 muertos, sí, pero la represión no es la misma. Antes la gente se escapaba cuando los policías aparecían; ahora se enfrenta a ellos con lo que tenga a mano: piedras, ladrillos… O se queda sentada en la calle, como el hombre frente al tanque en la plaza de Tiananmén».
Otra diferencia importante: «Ahora hay un líder, el príncipe Reza Pahlavi, que está llamando al pueblo a movilizarse y que tiene un proyecto de transición democrática para Irán».
Así que Arezoo Mojaverian se muestra esperanzada. «Muchos confiamos en que EEUU intervendrá. No como en Venezuela, pero nos está demostrando su apoyo claramente». Esta vez, cree, la historia será distinta.
3. ¿Está la prensa occidental silenciando la revuelta?
Los medios de comunicación estamos ocultando la revuelta en Irán, según afirma bastante gente en las redes sociales. Aducen razones diversas: desde que los periódicos, televisiones y radios del sistema somos proislamistas o cobramos de los ayatolás, hasta que estamos inundados de cultura woke o, como poco, tenemos pánico a que nos llamen islamófobos. «No lo leerás en los medios» es, de nuevo, la frase talismán.
Sobre esto convendría hacer alguna precisión.
La primera: una parte importante de la izquierda occidental no denuncia, e incluso ampara, los abusos del islam. Esto es perfectamente comprobable. ¡Y condenable! Pero no lo explica todo. Al menos en lo que respecta a EL MUNDO. Este diario ha publicado más de 20 informaciones sobre las protestas desde el 28-D. ¿Podemos hacerlo mejor? Seguro. Lo vamos a intentar.
Segunda precisión: Irán es una dictadura férrea. Allí dentro no hay periodistas ni medios libres del control de la teocracia. De modo que la fuente más accesible son los cientos de vídeos y de fotos que corren por internet. El problema es que hay que acreditar su veracidad. Descubrir que son falsos es fácil; lo difícil es confirmar que no son de otra ciudad, de otro tiempo o creados por IA. Es una tarea poco agradecida para el tuitero: cuesta tiempo -o sea, dinero- y se pierde en inmediatez y espectacularidad.
Tercer apunte: lo más inquietante de todo es ver cómo gente que se define liberal -e incluso firma sesudos artículos en los legacy media– abraza las teorías conspiranoicas que desacreditan a la prensa. Al menos ellos deberían saber que la prensa es como la democracia, imperfecta; pero que la alternativa es mucho peor. Ya, ya: quizá sí lo sepan y ese sea, precisamente, el asunto.
FUENTE: EL MUNDO












